El aumento de los atrasos en el pago de préstamos y tarjetas de crédito generó preocupación en el sistema financiero argentino. El Gobierno nacional atribuyó el fenómeno a un proceso de adaptación tras años de restricción en el acceso al financiamiento, combinado con decisiones de consumo de los hogares que excedieron sus capacidades reales de pago.
¿Por qué crece la morosidad si vuelve el crédito?
Según explicó el portavoz presidencial Adrián Ravier, durante un extenso período la Argentina mantuvo un mercado crediticio prácticamente paralizado. Esa inactividad prolongada hizo que los bancos perdieran experiencia en la evaluación de solicitudes de financiamiento y dejaran de actualizar procesos críticos vinculados al análisis de ingresos, garantías y capacidad real de pago de los clientes.
"Cuando una economía recupera el crédito, es normal que aparezca la morosidad", señaló Ravier. El funcionario enfatizó que el regreso del financiamiento implica una etapa de reaprendizaje para las entidades financieras, que deben rediseñar herramientas para evaluar riesgos crediticios de manera más rigurosa que en años anteriores.
Límites de endeudamiento: la advertencia del Gobierno a las familias
Más allá del rol de los bancos, el portavoz presidencial enfatizó la responsabilidad de los consumidores. Ravier advirtió que los hogares deben establecer límites claros al momento de contraer deudas y evitar comprometer una proporción excesiva de sus ingresos en obligaciones de pago.
"Las personas deben saber hasta dónde pueden tomar créditos", sostuvo, al advertir sobre el riesgo de "llevar la tarjeta al límite y después quedar apretado". El funcionario remarcó que cada individuo debe identificar cuál es el máximo de endeudamiento que sus ingresos le permiten asumir de manera sostenible.
Cifras alarmantes: casi 7 millones de argentinos en mora
La morosidad en familias argentinas alcanzó un récord histórico de 12,7% en mayo de 2026, según datos de la consultora 1816. Se trata del mes 19 consecutivo de aumento en este indicador, medido sobre deudas con al menos 90 días de atraso conforme a información de la Central de Deudores del BCRA (CENDEU).
El deterioro fue dramático: casi 7 millones de personas quedaron excluidas del sistema crediticio, equivalente al 27% de quienes habían tomado préstamos. A fines de 2024, apenas el 2,5% de los créditos en familias estaban en situación irregular; en menos de seis meses, esa cifra se multiplicó por cinco.
Las líneas de crédito más afectadas son dos: préstamos personales y tarjetas de crédito. El análisis de 1816 reveló que 26 de las 30 entidades financieras analizadas registraron aumentos en su morosidad durante mayo, demostrando que se trata de una tendencia generalizada en el sistema.
Entidades no financieras: la zona crítica de morosidad
El dato más preocupante proviene de fuera del sistema bancario tradicional. En las entidades no financieras, que concentran el 17% de los créditos a privados, la tasa de morosidad saltó a 32,2%. Este universo incluye financieras, casas de crédito y comercios que otorgan financiamiento propio, y atienden justamente a sectores con mayor vulnerabilidad económica.
Aunque estas entidades tienen requisitos más flexibles que los bancos, cobran tasas más altas y enfrentan niveles de incumplimiento mucho mayores, lo que refleja directamente el perfil de riesgo más elevado de sus clientes.
Recuperación salarial: un respiro en abril de 2026
Ravier se refirió también a la evolución de los ingresos y aseguró que los salarios comenzaron a mostrar mejora desde marzo, aunque aclaró que ese proceso podría enfrentar interrupciones. En abril, el índice de salarios subió 3,7%, mientras que la inflación fue de 2,6%, generando una diferencia de 1,1 puntos porcentuales a favor de los trabajadores.
Esta recuperación cortó una racha negativa que se extendía desde octubre de 2025. Entre noviembre y febrero, los precios corrieron más rápido que los ingresos. En marzo hubo un empate técnico. Recién en abril los trabajadores volvieron a recuperar poder adquisitivo, después de cuatro meses consecutivos de erosión del poder de compra.
Sectores que lideraron la suba salarial en abril
El crecimiento de 3,7% no fue uniforme. El sector privado lideró la mejora, con aumentos de 4,0% en trabajadores registrados y 4,7% en no registrados. El sector público mostró un incremento más moderado de 2,3%, lo que implicó que los asalariados privados lograran recuperar más terreno frente al aumento del costo de vida.
La brecha entre sectores refleja que los trabajadores formales de empresas obtuvieron mejores condiciones de negociación salarial que los empleados estatales durante abril de 2026.
Refinanciaciones: cómo los bancos responden a la mora crediticia
Entre octubre de 2025 y mayo de 2026, el stock de financiaciones personales refinanciadas prácticamente se duplicó, al pasar de $1.090.000.000.000,00 a $2.470.000.000.000,00, un crecimiento del 127% en apenas siete meses, según datos del Banco Central.
Banco Galicia concentra el mayor volumen de refinanciaciones, cuyo stock pasó de $472.580.000.000,00 a $936.020.000.000,00, con un aumento del 98%. Sin embargo, el crecimiento relativo muestra un ranking diferente:
- BBVA incrementó sus refinanciaciones un 288%, desde $65.416.000.000,00 hasta $253.869.000.000,00
- Banco Macro registró una suba del 259%, desde $60.539.000.000,00 hasta $217.184.000.000,00
- Banco Nación aumentó un 235%, desde $79.809.000.000,00 a $267.188.000.000,00
- Banco Santander creció un 146%
- Banco Provincia avanzó un 132%
El dato refleja que prácticamente todo el sistema financiero comenzó a dedicar más recursos a reestructurar deudas de clientes que atraviesan dificultades para sostener el pago de sus préstamos.
Impacto para empresas y administradores: gestión de riesgo crediticio en 2026
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estos números tienen implicaciones directas. La expansión acelerada del crédito combinada con tasas de morosidad récord sugiere que el acceso al financiamiento será más selectivo y costoso durante los próximos meses. Las entidades financieras están refinanciando deudas existentes en lugar de otorgar nuevo crédito, lo que comprime la liquidez disponible para inversión y capital de trabajo.
Además, la vulnerabilidad de los hogares argentinos impacta directamente en el consumo y la demanda de bienes y servicios. Si casi 7 millones de personas están excluidas del sistema crediticio y enfrentan restricciones de pago, la capacidad de gasto de las familias se contrae, afectando especialmente a sectores que dependen del consumo masivo. Las empresas deben anticiparse a una menor demanda y evaluar con rigor sus propias políticas de financiamiento a clientes, particularmente en contextos de mayor volatilidad económica.







