La morosidad empresarial alcanzó el 3,5% según el BCRA, con tendencia alcista, mientras los bancos restringen el acceso al crédito a pymes a pesar de que las tasas bajaron respecto de 2025.
¿Por qué los bancos endurecen los requisitos de crédito a empresas?
Los bancos argentinos están aplicando criterios de otorgamiento más prudentes en 2026, aun cuando el costo del financiamiento descendió frente al período anterior. Durante 2025, cuando la salida de las Lefi disparó las tasas, muchas compañías tomaron deuda a tasas entre el 35% y el 40% anual. Hoy, las principales líneas comerciales rondan el 25% TNA, lo que genera demanda de refinanciación. Sin embargo, el acceso a esas mejores condiciones no es uniforme: los bancos están siendo más selectivos a la hora de aprobar solicitudes, particularmente en el segmento de pequeñas y medianas empresas.
Según Martín Kalos, director de Epyca, el problema radica en que tres cuartas partes del crédito se concentran en pocas empresas grandes o medianas, mientras que las pymes de menor tamaño quedan marginadas. "Hay muchas empresas con balances sanos a las que les niegan el crédito", señaló Kalos, vinculando esta restricción al aumento de la mora registrado en los últimos meses. Los bancos, temerosos del riesgo, están retaseando el crédito incluso a compañías solventes.
Presión impositiva: el costo oculto del financiamiento empresarial
La Unión Industrial Argentina (UIA) ratificó en 2026 su reclamo histórico: la carga impositiva encarece de manera estructural el acceso al crédito para las pymes. En abril de este año, la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) y la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) advirtieron que los tributos nacionales, provinciales y municipales pueden absorber hasta el 77% de la tasa de interés en operaciones específicas. En transacciones habituales, la incidencia tributaria representa cerca del 48% del costo financiero, proporción que supera el 60% en líneas con tasas más altas.
El esquema tributario incluye IVA, impuesto a Débitos y Créditos, Ingresos Brutos, impuestos de sellos y tasas municipales. Esta estructura reduce significativamente el acceso al financiamiento formal, especialmente para empresas medianas y pequeñas que operan con márgenes ajustados. Desde la UIA señalaron que "el crédito a las pymes está planchado" y que el sistema financiero está autorregulando la situación a través de restricciones crediticias.
¿Cuál es la brecha entre tasas para empresas y familias?
Las tasas activas para empresas se ubican actualmente en torno al 25% TNA, mientras que para familias rondan el 65%. Las tasas pasivas descendieron hasta el 19-20%, pero esta reducción se transmitió más rápidamente al crédito empresarial que al minorista. Según el economista Jorge Barreto, esta diferencia refleja una transmisión más ágil de la baja de tasas hacia el financiamiento empresarial, favorecida por mayor competencia entre bancos y menor riesgo crediticio en el segmento corporativo.
Los bancos no fijan tasas únicamente en función de su costo de fondeo, sino considerando también la probabilidad de incumplimiento y la calidad de la cartera. En un contexto de mora elevada, las entidades mantienen spreads altos para compensar el riesgo. En el segmento minorista, la mora continúa presionando hacia tasas más altas, mientras que en empresas el riesgo es percibido como menor, permitiendo mejores condiciones de financiamiento.
Crédito empresarial: concentración y selectividad en 2026
Los préstamos a empresas representan el 24,6% del activo total del sistema financiero a julio de 2026. Aunque la morosidad empresarial se mantiene en niveles relativamente bajos respecto del segmento minorista, su incremento paulatino ha llevado a los bancos a ser más prudentes en la selección de deudores. El proceso de saneamiento de carteras está demorando más de lo esperado, según analistas del sector.
Desde Moody's señalaron que los préstamos morosos de pymes aumentaron considerablemente al reanudarse el crecimiento del crédito en un contexto de tasas elevadas y volátiles durante 2025. Sin embargo, plantearon que las tasas de interés más bajas en 2026 "podrían ayudar a estabilizar la calidad de los activos" en los próximos trimestres, siempre que se mantenga la tendencia de reducción de tasas.
Impacto para administradores y dueños de empresas argentinas
Para los empresarios argentinos, el escenario de 2026 presenta un desafío dual. Por un lado, las tasas nominales bajaron respecto de 2025, abriendo oportunidades de refinanciación de deudas tomadas a tasas más altas. Por otro, el acceso al crédito se ha vuelto más restrictivo y selectivo: los bancos evalúan con mayor rigor la solvencia y el perfil de riesgo, lo que significa que no todas las compañías logran acceder a las mejores condiciones disponibles.
La carga impositiva sigue siendo un obstáculo crítico: cuando los tributos absorben hasta el 48-77% del costo financiero, el crédito deja de ser una herramienta viable para empresas con márgenes ajustados. Los dueños de pymes deben evaluar si refinanciar deuda a tasas del 25% TNA sigue siendo rentable después de impuestos, y prepararse para criterios de aprobación más exigentes. La solución a este problema requiere tanto acciones de los bancos como decisiones fiscales del Gobierno, que podrían aliviar la carga tributaria en operaciones de crédito para reactivar el financiamiento formal como mecanismo de crecimiento económico.







