La situación de insolvencia crediticia en Argentina muestra una geografía preocupante: en 11 provincias del norte y Cuyo, aproximadamente uno de cada cinco deudores bancarios se encuentra en condición irrecuperable, es decir, acumula al menos un año de atraso en sus obligaciones. Esta clasificación, conocida como situación 5 según el Banco Central, refleja el deterioro más grave del sistema financiero argentino.
¿Qué significa ser deudor irrecuperable?
Un deudor irrecuperable es aquella persona que mantiene al menos una línea de crédito con atraso superior a 12 meses. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, la proporción nacional de estos deudores se incrementó de manera alarmante: pasó de 9,8% a 17,2% del total de deudores, según datos del Instituto Argentina Grande (IAG).
En términos absolutos, el país registró un salto de aproximadamente 2 millones de deudores irrecuperables en mayo de 2025 a 3,6 millones en mayo de 2026. Esto significa que 1,6 millones de personas más ingresaron a la categoría de mayor riesgo crediticio en apenas doce meses.
Provincias más afectadas por la morosidad extrema
Las provincias con mayor concentración de deudores irrecuperables se distribuyen principalmente en el norte y Cuyo. Los casos más críticos son:
- Tucumán: 23%
- San Juan: 23,8%
- La Rioja: 21,7%
- San Luis: 21,7%
- Catamarca: 21,6%
- Salta: 20,7%
- Santiago del Estero: 20,8%
- Chaco: 20,9%
- Formosa: 20,4%
- Misiones: 20,4%
- Corrientes: 20,4%
Los saltos más pronunciados se registraron en Neuquén, Chubut, Chaco y Santa Fe, donde el porcentaje de deudores irrecuperables creció 12 puntos porcentuales en un año. Estas cuatro provincias acumularon 220.000 nuevos deudores irrecuperables, representando una parte significativa del incremento nacional.
Montos adeudados: deudas pequeñas pero impagables
Un dato relevante es que los deudores irrecuperables no suelen estar endeudados en grandes montos. La mitad de los deudores en esta categoría adeuda $309.000,00 o menos, mientras que entre los deudores que están al día, la mitad mantiene deudas de $668.000,00 o menos.
En promedio, los deudores irrecuperables adeudan 53,7% menos que quienes no registran atrasos. Esto indica que son los hogares con menor capacidad de endeudamiento y créditos de menor importe los que enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones. Las deudas suelen estar vinculadas a financiamiento de gastos cotidianos: compras en supermercados, servicios básicos y reparaciones del hogar.
¿Qué explica el aumento de la morosidad?
El deterioro del poder adquisitivo de los hogares es el factor central. Según el IAG, el salario del sector privado registrado frenó su recuperación a mediados de 2025 y se ubica 5,3% por debajo en términos reales respecto a 2023. En el sector público, la situación es aún más crítica: los salarios permanecen 21% por debajo del promedio de 2023.
El ingreso disponible (salario menos gastos fijos en servicios) se contrajo aún más debido al aumento de tarifas y transporte. En el sector privado, este indicador acumula una caída del 9,7% desde el cambio de gestión en diciembre de 2023. Los jóvenes lideran el aumento de deudores con más de un año de mora, con un crecimiento del 87%.
Con 19 meses consecutivos de aumento en la morosidad de familias, aproximadamente 7 millones de personas quedaron excluidas del acceso a créditos bancarios y no bancarios.
Impacto para empresas y administradores de negocios
Este panorama de insolvencia masiva genera desafíos críticos para las empresas argentinas. La contracción del crédito limita la capacidad de consumo de millones de personas, reduciendo la demanda en sectores como comercio minorista, servicios y construcción. Para los administradores de empresas, especialmente pymes, esto significa menores ventas y mayor presión sobre los márgenes de ganancia.
Además, la cartera morosa del sistema financiero afecta indirectamente el costo del crédito para las empresas: los bancos trasladan el riesgo de mora a tasas más altas. El Instituto Argentina Grande advierte que "la capacidad de repago de las personas no mejorará mientras sus ingresos no se recuperen", lo que plantea un obstáculo estructural para la expansión crediticia que el Gobierno esperaba como motor de recuperación económica.
En este contexto, los empresarios deben anticipar una demanda contraída y evaluar estrategias de ajuste de costos y diversificación de mercados.







