El presidente del Banco Central reconoció que la morosidad de las familias representa un desafío, pero anticipó que los datos de junio de 2026 podrían marcar el inicio de una reversión en la tendencia negativa que se prolongó durante 2025.
¿Por qué la morosidad baja lentamente?
La caída de la morosidad responde a dinámicas complejas que requieren tiempo para manifestarse en las estadísticas. Santiago Bausili utilizó una metáfora particular para explicar el fenómeno: comparó estos procesos con "procesos digestivos" que tienen una velocidad propia difícil de acelerar. Durante 2025 y lo que va de 2026, el Central ha monitoreado dos mecanismos específicos que deberían impulsar esta baja.
El primer movimiento son las refinanciaciones de deudas. Cuando un deudor renegocia su crédito en condiciones más manejables, el préstamo deja de computar como moroso. Sin embargo, existe un desfase temporal: una deuda ubicada en categoría 5 requiere nueve meses para regresar a categoría 1. Durante ese recorrido, aunque el deudor ya esté pagando regularmente, la operación continúa dentro del indicador de morosidad. Este lapso explica por qué las mejoras no se reflejan inmediatamente en los números.
El rol del crecimiento del crédito en la recuperación
El Banco Central deposita mayores expectativas en un segundo factor: la expansión del crédito a las familias. El índice de morosidad es una relación matemática entre el monto de préstamos en mora (numerador) y el total de créditos otorgados (denominador). Según Bausili, el numerador dejó de ser el problema principal durante 2026. El desafío radica en que el denominador se estancó desde junio de 2025.
Para que el ratio de morosidad decline sin necesidad de intervención estatal, es fundamental que vuelva a crecer el stock total de préstamos. "Lo más importante va a ser el crecimiento del denominador", afirmó el titular del Central. Con más crédito circulando, la cartera morosa pierde peso relativo automáticamente, incluso sin cambios en el monto absoluto de deudas problemáticas.
Condiciones para la recuperación del crédito
El BCRA identifica varios elementos que facilitarían la reactivación crediticia. En primer lugar, la estabilidad de las tasas de fondeo se consolidó a fines de febrero de 2026 tras la volatilidad que caracterizó a 2025. Los bancos requieren certeza sobre la permanencia de esa estabilización antes de expandir sus carteras. Bausili señaló que actualmente las entidades financieras cuentan con esa seguridad.
Un segundo factor es la liquidez bancaria. Las empresas que obtuvieron financiamiento para proyectos de inversión mantienen parte de esos fondos en títulos públicos, instrumentos dollar linked o ajustados por CER. Conforme estos proyectos entren en ejecución durante 2026, esos recursos se reconvertirán en capital de trabajo, salarios e insumos, alimentando la disponibilidad de efectivo en el sistema bancario y facilitando nuevos préstamos.
Asimetría en la composición del crédito
Hasta hace un año, la proporción entre créditos a personas y empresas era aproximadamente 50-50. Actualmente, esa composición se volcó hacia las empresas. Bausili interpretó esto como una oportunidad: si el objetivo es retornar a la distribución histórica, existe "mucho más espacio" para que el crédito al consumo vuelva a crecer. Esta recomposición permitiría una expansión significativa sin depender únicamente de la demanda empresarial.
Expectativas para junio de 2026 y rechazo a intervención estatal
El presidente del Central anticipó que los datos de junio de 2026 podrían mostrar la primera caída del índice global de morosidad de las familias respecto al mes anterior en un período considerable. Aunque evitó confirmar esta tendencia de manera definitiva, expresó optimismo moderado sobre el "punto de inflexión" que se aproximaría.
Simultáneamente, Bausili rechazó categóricamente cualquier intervención estatal para aliviar deudas. Argumentó que los subsidios terminan siendo "bailouts del sistema bancario" más que ayuda a las personas: si una heladera comprada a crédito ya está en poder del consumidor mientras el préstamo impago permanece en el balance del banco, una condonación de deuda beneficiaría principalmente a las entidades financieras. El Central descarta esta alternativa por el "riesgo moral" que genera.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas, la estrategia del BCRA tiene implicaciones directas sobre la disponibilidad de crédito y las condiciones de financiamiento. La apuesta por una recuperación orgánica del crédito, sin intervención estatal, mantiene la presión sobre el sistema financiero para expandir sus carteras de consumo. Esto abre oportunidades para acceder a financiamiento en mejores términos conforme aumente la competencia entre bancos por colocar fondos.
Además, la ejecución de proyectos de inversión empresarial durante 2026 generará una "rueda" de liquidez que alimentará tanto el crédito al consumo como la capacidad de pago de las familias. Para las pymes proveedoras de bienes y servicios, esto se traduce en mayores posibilidades de recuperar deudas de clientes y acceder a crédito de corto plazo. La estabilidad de tasas de fondeo también reduce la incertidumbre sobre costos financieros futuros, permitiendo planificaciones más precisas. Sin embargo, la dependencia de este crecimiento crediticio orgánico implica que cualquier reversión en las condiciones financieras podría retrasar la recuperación.







