El Gobierno nacional vincula la renovación del acuerdo automotor con México a la apertura del mercado para productos agroindustriales argentinos, en una negociación comercial de alto impacto que enfrenta tensiones diplomáticas regionales y presiones del sector automotor local.
¿Qué es el ACE 55 y por qué su renovación es crítica?
El Acuerdo de Complementación Económica N° 55 (ACE 55) permite el ingreso de vehículos mexicanos a la Argentina sin aranceles desde hace años. Este acuerdo venció el 18 de marzo de 2026 y aún no ha sido renovado por la administración libertaria, precisamente como estrategia de presión negociadora. Sin su vigencia, cada automóvil mexicano enfrenta un arancel extrazona del 35%, lo que elevaría significativamente los precios finales en el mercado argentino.
La Casa Rosada decidió condicionar esa renovación a que México acepte ampliar el acceso de productos alimentarios y agroindustriales argentinos bajo el ACE 6, vigente desde hace décadas pero con preferencias arancelarias limitadas. Según fuentes de la Cancillería, se trata de una negociación estrictamente comercial destinada a equilibrar un déficit histórico.
El desequilibrio comercial bilateral: cifras que justifican la estrategia argentina
Durante 2024, el intercambio bilateral alcanzó US$ 2.220 millones, con exportaciones argentinas por US$ 796 millones e importaciones desde México por US$ 1.424 millones, dejando un déficit de US$ 628 millones para la Argentina. La situación se agravó durante 2025: las compras argentinas crecieron 21% hasta US$ 1.723 millones, impulsadas principalmente por automóviles, camionetas y autopartes.
Este desequilibrio no es reciente. El rojo comercial con México se mantiene sin interrupciones desde hace más de una década, reflejando una estructura de intercambio donde México vende manufacturas de alto valor agregado mientras Argentina exporta commodities. Los productos alimenticios representan apenas poco más del 20% de las exportaciones argentinas hacia México, a pesar de ser una fortaleza competitiva nacional.
El presidente Javier Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el embajador argentino en México, Leandro Fernández Suárez, siguen personalmente esta negociación como prioridad diplomática. El objetivo explícito es que productos argentinos compitan en igualdad de condiciones con competidores internacionales en el mercado mexicano.
¿Qué productos argentinos buscan ingresar a México sin restricciones?
La Argentina exporta actualmente hacia México aceites vegetales, aluminio, medicamentos, vinos, maíz, arroz y preparaciones alimenticias. Entre los casos emblemáticos figura el vino: mientras vinos chilenos, franceses o estadounidenses ingresan sin aranceles, los etiquetados argentinos pagan un gravamen cercano al 8%. Esa asimetría es precisamente lo que el Gobierno busca corregir.
Los principales productos que la Argentina aspira a colocar con mejor acceso son:
- Aceites de girasol y soja
- Vinos, maíz y arroz
- Frutas frescas, semillas y lácteos
- Ajo, yerba mate y aceitunas
- Limones, cerveza y productos regionales
La negociación se enmarca en una política más amplia de apertura comercial impulsada por Milei tras el acuerdo Mercosur-Unión Europea y las negociaciones iniciadas con Estados Unidos.
Tensiones diplomáticas que complican el acuerdo
El contexto político agrava las dificultades. Milei mantiene tensiones públicas con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y relaciones distantes con la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, quien se ubica en el progresismo regional y mantiene estrecha relación con gobiernos de izquierda. Mientras Milei es aliado del presidente estadounidense Donald Trump, Sheinbaum enfrenta fricciones comerciales con Washington.
Del lado mexicano, la administración enfrenta fuertes presiones internas de sectores rurales para no ampliar importaciones agrícolas. Además, la prioridad comercial de México continúa siendo Estados Unidos, cuyo volumen de intercambio automotor es muy superior al de Argentina. Pese a estas dificultades, hace pocas semanas hubo un avance: el embajador Fernández Suárez se reunió con el secretario de Economía mexicano Luis Rosendo Gutiérrez y ambas partes retomaron oficialmente el diálogo.
Impacto en el mercado automotor argentino: precios y disponibilidad en riesgo
Las terminales automotrices observan con creciente preocupación la demora en renovar el ACE 55. Si no aparece solución durante septiembre de 2026, varias compañías advierten que discontinuarían temporalmente numerosos vehículos. Sin acuerdo, cada unidad enfrenta el arancel del 35%, lo que se traduciría en aumentos cercanos al 20% en precios finales, dependiendo del valor FOB de cada modelo.
Entre los vehículos potencialmente afectados figuran Volkswagen Taos y Tiguan, Ford Maverick, Nissan Frontier, Chevrolet Silverado, Honda ZR-V y BMW Serie 3, entre otros. En un mercado automotor competitivo con demanda débil, las terminales consideran difícil trasladar íntegramente ese costo al consumidor, por lo que la alternativa sería reducir la oferta disponible hasta que ambos gobiernos alcancen entendimiento.
Qué significa esta negociación para empresas y administradores argentinos
Para los empresarios y administradores argentinos, esta negociación representa un punto de inflexión en la estrategia comercial regional. El éxito en ampliar acceso de alimentos a México abriría oportunidades sin precedentes para economías regionales: viticultores, productores de aceites, fruticultores y lácteos podrían acceder a un mercado de 130 millones de habitantes con reglas más equitativas.
Sin embargo, el costo inmediato es visible: compradores de vehículos importados desde México enfrentarán precios más altos si la negociación se extiende, mientras que distribuidores y concesionarios deben administrar stocks con incertidumbre regulatoria. Para las pymes que dependen de importaciones automotrices, la volatilidad de los próximos meses requiere planificación cuidadosa.
La Casa Rosada considera que la discusión excede el mercado automotor: se trata de corregir un déficit comercial histórico de casi una década y posicionar a Argentina como proveedor confiable de alimentos en América Latina. El plazo crítico es septiembre de 2026, cuando presiones del sector automotor y diplomáticas convergerán en una definición.







