El economista Carlos Melconian proyectó que 2027 representará un año complejo para el gobierno de Javier Milei, caracterizado por una estrategia defensiva en lo financiero pero sin impulsos para la economía real. Según su análisis, el Ejecutivo priorizará preservar el superávit fiscal y evitar tensiones cambiarias en un contexto electoral, dejando rezagados los indicadores de consumo, empleo y poder adquisitivo.
¿Por qué el Gobierno juega a la defensiva en 2027?
Melconian señaló que la administración actual busca resguardarse de conflictos financieros durante el próximo año, priorizando la acumulación de defensas en materia cambiaria y de financiamiento. Sin embargo, ese enfoque defensivo convive con un panorama débil para la actividad económica. El ex presidente del Banco Nación afirmó que es difícil esperar dinamismo en la economía real durante 2027, incluso en escenarios favorables, reproduciendo las condiciones actuales de estancamiento.
Las reformas estructurales avanzan lentamente
Melconian cuestionó el ritmo de las transformaciones de fondo que reclama el sector empresario. "Van muy lentas las verdaderas reformas", afirmó, y señaló que los cambios deben apuntar a modificar las condiciones que afectan la producción, el empleo formal y el acceso al crédito. Entre las prioridades identificó:
- Una reforma tributaria rápida, aunque reconoció que actualmente faltan recursos fiscales para implementarla
- Cambios en las normas laborales
- Desarrollo del mercado de crédito
- Una eventual reforma previsional, aunque consideró que no resolvería los problemas inmediatos
El economista diferenció estas modificaciones estructurales de las medidas desregulatorias que impulsó el Ejecutivo, señalando que las disposiciones de desregulación, si bien bienvenidas, no reemplazan los cambios profundos que requiere la economía.
La demanda de dólares marca un récord histórico
Melconian ubicó la falta de confianza como el punto central de su diagnóstico. El indicador más visible es la persistencia de la demanda de dólares: "Estamos en un récord histórico, récord histórico de todos los tiempos", afirmó respecto a la búsqueda de cobertura en moneda extranjera durante 2026. Esa conducta refleja problemas en la instrumentación del plan económico y limita la recuperación del crédito y la mejora del poder adquisitivo.
Sobre la cantidad de dinero en circulación, Melconian advirtió que se ubica por debajo del nivel que existía cuando Milei asumió la Presidencia en valores constantes. "Primero lo que hay que hacer es monetizar la economía", sostuvo, indicando que mejorar el acceso al crédito excede una simple mejora regulatoria.
Un programa contractivo sin elementos expansivos
El ex funcionario definió el esquema oficial como "un programa contractivo, ortodoxo, clásico, que no tiene elementos expansivos". Vinculó esa evaluación con la debilidad de la inversión privada, que describió como limitada salvo por proyectos encuadrados en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Respecto a la política monetaria y financiera, Melconian cuestionó la claridad del esquema. "No se sabe cuál es el espíritu de la tasa de interés, quién la maneja, cómo se maneja, cuál es el pilar de la política monetaria", afirmó, indicando que el programa mantiene un faltante en materia monetaria y cambiaria. También objetó la comunicación oficial sobre expectativas, pidiendo cautela a los funcionarios al anticipar resultados y remarcando que los anuncios deben estar respaldados por hechos concretos.
Qué significa este escenario para empresas y administradores
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el panorama que describe Melconian implica un entorno desafiante durante 2027. La prioridad defensiva del Gobierno en lo financiero no se traducirá en estímulos para la actividad real: la demanda seguirá presionada, el acceso al crédito permanecerá limitado y la presión sobre el poder adquisitivo de empleados y clientes continuará. La ausencia de reformas tributarias y laborales profundas mantiene la incertidumbre regulatoria, mientras que la falta de confianza sostendrá la demanda de dólares como cobertura.
Empresas exportadoras enfrentarán volatilidad cambiaria sin claridad sobre la política monetaria, mientras que aquellas dependientes del mercado interno deberán adaptarse a un consumo débil. La monetización limitada de la economía y el crecimiento del crédito restringido afectarán especialmente a pymes que requieren financiamiento operativo. En este contexto, la estrategia empresaria debe enfocarse en eficiencia operativa y gestión de riesgos cambiarios más que en expansión.







