El secretario de Finanzas, Federico Furiase, señaló que la inflación ha dejado de ser una preocupación central para los argentinos, atribuyendo este cambio al desempeño del programa de estabilización económica implementado por el Gobierno. La declaración se produce en un contexto donde el debate económico se desplaza hacia otros indicadores, particularmente el ritmo de crecimiento, mientras que el Banco Central (BCRA) continúa acumulando reservas internacionales.
¿Qué logró el programa de estabilización en materia de inflación?
Según Furiase, el programa económico redujo de manera acelerada el incremento de precios. El funcionario afirmó que la estabilización bajó la inflación desde 1% diario hasta el 30% interanual actual, un proceso que ocurrió simultáneamente con crecimiento económico. En agosto de 2026, la inflación se ubicó en 1,7%, registrando el nivel más bajo en 14 meses y la menor variación para ese mes desde 2017.
Sin embargo, los datos de septiembre de 2026 presentan señales mixtas. Según relevamientos privados, la consultora Analytica registró una suba de 0,7% durante la tercera semana del mes, proyectando una inflación mensual cercana al 2%. Por su parte, LCG informó un aumento de 0,6% en alimentos y bebidas en la misma semana, con una aceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto a la medición anterior.
Presión de alimentos en el mes actual
Los aumentos en el sector alimentario explican gran parte de las presiones inflacionarias de septiembre. LCG calculó una inflación de alimentos de 1,8% en el promedio de las últimas cuatro semanas, donde las bebidas acumularon un incremento mensual de 9,3% y explicaron el 70% de la inflación promedio de esta división. Las carnes avanzaron 1,1%, las verduras 2,3%, las bebidas 0,8% y los panificados 0,7%.
Crecimiento económico: del 4,5% al 2% interanual
Furiase reconoció una desaceleración del crecimiento durante 2026. Mientras que en 2025 la economía creció 4,5%, el funcionario indicó que actualmente la actividad se expande cerca del 2% interanual. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en junio de 2026 la actividad económica aumentó 2,7% interanual y 0,8% frente a mayo.
Los datos sectoriales de julio de 2026 mostraron debilidades más profundas: la construcción cayó 4,5% interanual e industria retrocedió 4,9%. Estas cifras contrastan con el optimismo del funcionario respecto al logro de estabilizar precios sin comprometer el crecimiento, una característica que distingue al programa actual de experiencias previas.
Comparación con programas de estabilización anteriores
Furiase comparó el esquema vigente con la Convertibilidad y el período 2002-2005, argumentando que el programa actual evitó costos económicos y sociales que sí aparecieron en esas experiencias. El funcionario enumeró riesgos que, según su evaluación, fueron evitados: hiperinflación, default, reestructuración de depósitos en pesos como ocurrió en 1989 y 2001, corralito y ruptura de contratos.
Desde la perspectiva del Gobierno, estos logros se relacionan directamente con la reducción de pobreza, en tanto que la hiperinflación habría generado un incremento mucho más severo de la vulnerabilidad social. La decisión de priorizar estabilización con crecimiento, afirmó Furiase, respondió a una definición política deliberada.
Cumplimiento de metas con el Fondo Monetario Internacional
En el marco de la tercera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), iniciada en septiembre de 2026, Furiase destacó que todas las metas están sobrecumplidas. El funcionario enfatizó el desempeño en compras de reservas y recomposición de reservas netas como variables centrales del programa.
Según detalló, las compras de reservas fueron inicialmente programadas entre USD 7.000 millones y USD 10.000 millones, pero llegaron a USD 14.000 millones. La recomposición de reservas netas también superó los objetivos establecidos. Furiase señaló que existe un diálogo fluido con el organismo internacional para monitorear la evolución de los indicadores económicos.
Implicancias para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el desplazamiento de la inflación hacia un plano secundario en la agenda pública representa un cambio en el entorno de negocios. La reducción de la volatilidad inflacionaria mejora la capacidad de planificación a mediano plazo y reduce la incertidumbre en la fijación de precios y costos laborales.
Sin embargo, la desaceleración del crecimiento a 2% interanual y las caídas sectoriales en construcción e industria durante julio de 2026 señalan que el entorno de demanda se contrae. Las empresas deben monitorear tanto la evolución de la inflación de alimentos y bebidas—que presiona en septiembre—como las perspectivas de recuperación del crecimiento económico. La acumulación de reservas por el BCRA y el cumplimiento de metas con el FMI ofrecen estabilidad cambiaria, factor crítico para operaciones que involucren importaciones o financiamiento internacional.







