El Fondo Monetario Internacional concluyó su tercera revisión del programa argentino con ajustes que permitieron al Gobierno sortear incumplimientos en superávit fiscal, aunque debió recurrir a modificaciones metodológicas en la valuación de reservas para cerrar los números.
¿Cuánto incumplió el Gobierno en superávit fiscal?
Durante el período evaluado hasta 30 de junio de 2026, la Argentina acumuló un superávit primario de 6,29 billones de pesos, por debajo de la meta ajustada de 6,86 billones de pesos que el organismo había fijado en la segunda revisión realizada en 2025. El desvío representa aproximadamente 570.000 millones de pesos de incumplimiento sobre una meta que ya había sido reducida significativamente desde la aprobación original del programa en abril de 2025, cuando se exigían 8,45 billones de pesos.
Este resultado obligará al Gobierno a solicitar un waiver o dispensa por incumplimiento del criterio de desempeño fiscal ante el Fondo. No es la primera vez que recurre a este mecanismo: en la revisión anterior, el organismo ya había otorgado una dispensa similar por el no cumplimiento de metas de reservas a fines de 2025.
Entre las estrategias que implementó la administración para mejorar las cuentas fiscales estuvo la postergación del calendario de presentación de declaraciones juradas de Ganancias, una decisión que alteró el timing tributario alrededor de la fecha de corte. Aún con ese ajuste administrativo, los números quedaron por debajo del objetivo.
Reservas: el FMI flexibilizó 11.800 millones de dólares
En materia de reservas internacionales netas, la flexibilización fue aún más significativa. En el programa original aprobado en abril de 2025, se requería una variación positiva de 3.200 millones de dólares para junio de 2026. Tras la segunda revisión, ese objetivo se transformó en una variación negativa de 8.600 millones de dólares. La diferencia entre ambas metas representa una flexibilización de 11.800 millones de dólares, reflejando las dificultades que el Gobierno enfrentó para acumular reservas conforme a los compromisos iniciales.
El Fondo había reconocido desde la primera revisión que la reconstrucción del colchón externo avanzaba más lentamente de lo previsto. A junio de 2025, las reservas netas habían aumentado apenas 4.000 millones de dólares desde el inicio del programa, pero inmediatamente después debían enfrentarse pagos a bonistas por 4.200 millones de dólares, lo que limitaba el margen de acumulación.
El cambio metodológico en la valuación del oro: 3.000 millones de dólares
Para esta tercera revisión, el Fondo introdujo un cambio en la metodología de valuación de las tenencias de oro del Banco Central. En lugar de utilizar el precio vigente al 30 de junio de 2026, tomó como referencia el valor del metal al 31 de diciembre de 2025, cuando la onza troy se encontraba próxima a máximos históricos. Entre ambas fechas, el oro registró una caída aproximada del 13 por ciento, lo que representó una diferencia de unos 3.000 millones de dólares en la valuación de los activos del Central.
Este cambio de criterio es puramente contable pero decisivo para el cumplimiento de metas. Si el oro se hubiera medido a los precios de fines de junio, el activo computable habría sido significativamente menor, lo que habría profundizado el incumplimiento de la meta de reservas. Al mantener la referencia de diciembre, esa caída no impactó en la fotografía que utiliza el Fondo para evaluar el desempeño.
Disponibilidad del oro y restricciones: un interrogante pendiente
La valuación de reservas internacionales netas solo puede incluir activos externos de libre disponibilidad, excluyendo aquellos que estén prendados, comprometidos como garantía o sometidos a restricciones. Este punto adquiere relevancia en el contexto actual, dado que el Gobierno mantiene bajo confidencialidad detalles sobre el destino y las prendas que existen sobre el oro del Banco Central, que fue trasladado del país bajo la administración de Caputo y Bausili.
Perspectivas agrícolas y generación de dólares
Durante la revisión, los técnicos del Fondo mantuvieron contactos discretos con representantes del sector cerealero para evaluar las perspectivas de liquidación de divisas y el escenario para la próxima cosecha. Los pronósticos más optimistas que circulaban meses atrás se moderaron por el riesgo climático asociado a El Niño, un factor que el organismo considera crítico: una cosecha más floja significa menor oferta de dólares justo cuando la acumulación de reservas vuelve a ocupar el centro del programa.
Este análisis contrasta con el diagnóstico que el Presidente Milei realizó desde Nueva York, donde sostuvo que a la Argentina le salen "dólares por las orejas" y habló de una abundancia de divisas. Simultáneamente, en Buenos Aires, los técnicos del Fondo indagaban sobre la capacidad real de liquidación del campo y cómo podría afectar el clima a la generación de ingresos en moneda extranjera.
¿Qué significa este acuerdo para las empresas argentinas?
Los ajustes realizados en la tercera revisión del programa con el FMI tienen implicaciones directas para la gestión financiera y operativa de las empresas argentinas. El incumplimiento de metas fiscales y la necesidad de recurrir a waivers refleja vulnerabilidades en el financiamiento del Estado, lo que puede presionar sobre las tasas de interés domésticas y la disponibilidad de crédito para el sector privado. Los empresarios y administradores deben considerar que la acumulación más lenta de reservas internacionales aumenta la presión sobre el tipo de cambio, especialmente en contextos de vencimientos de deuda externa elevados.
La incertidumbre sobre la disponibilidad real del oro del Banco Central y los riesgos climáticos que afectan a la generación de dólares desde el sector agrícola generan volatilidad en las perspectivas de estabilidad cambiaria. Para las pymes y empresas medianas que dependen de importaciones o tienen exposición en dólares, estos factores son críticos para la planificación financiera a mediano plazo. La flexibilización de metas por parte del Fondo, aunque técnicamente permite avanzar en las revisiones, también señala que los objetivos iniciales del programa resultan cada vez más desafiantes de alcanzar bajo las condiciones económicas actuales.







