El presidente Javier Milei utilizó su intervención en la Asamblea General de la ONU el 23 de septiembre de 2026 para presentar una estrategia integral de atracción de inversiones en inteligencia artificial, posicionando a Argentina como destino competitivo en el sector tecnológico global. Más allá de cuestiones diplomáticas, el mandatario expuso un plan concreto que combina activos nacionales con un marco regulatorio de mínima intervención estatal.
¿Cuál es la apuesta argentina en inteligencia artificial?
Milei identificó tres pilares estratégicos sobre los que Argentina puede competir en la cadena de valor de la IA: energía, minerales críticos y talento humano. El presidente enfatizó que el país dispone de recursos suficientes para participar en cada eslabón de esa cadena productiva, y se comprometió a ofrecer un marco jurídico de vanguardia sin regulación preventiva de la inteligencia artificial.
Este posicionamiento se alinea con la estrategia defendida por Donald Trump en el mismo foro internacional, quien sostuvo que no frenará el crecimiento de una tecnología que considera más transformadora que la Revolución Industrial o Internet. Milei fue más allá: comparó a los críticos de la IA con el movimiento ludita del siglo XIX, argumentando que las nuevas tecnologías históricamente generan empleo neto a escala global.
Energía y minerales: los recursos que necesita la IA
La mención a la energía conecta directamente con el desarrollo de Vaca Muerta, la formación petrolera y gasífera que el Gobierno impulsa como eje de su estrategia energética. Los centros de datos y modelos de inteligencia artificial de gran escala requieren suministros energéticos masivos y estables, un insumo donde Argentina busca posicionarse competitivamente.
En cuanto a minerales críticos, Argentina se incorporó recientemente a Pax Silica, iniciativa estadounidense para fortalecer cadenas de suministro de materiales estratégicos. El país identificó recursos de tierras raras como neodimio, praseodimio y lantano, fundamentales para tecnologías de alta complejidad, aunque aún sin explotación industrial. Además del litio y cobre, estos elementos son insumos esenciales para dispositivos y sistemas de IA avanzada.
El capital humano completa la trilogía. Milei reiteró que el talento argentino constituye un activo clave para competir en industrias intensivas en conocimiento, especialmente en desarrollo de software y algoritmos.
¿Qué incentivos ofrece el Gobierno para atraer empresas?
La estrategia presentada en la ONU no incluye subsidios tradicionales, cupos ni protección comercial. En cambio, promete:
- Ausencia de regulación preventiva en materia de inteligencia artificial
- Beneficios fiscales diseñados para el sector
- Responsabilidad limitada para empresas operando en el ramo
- Marco regulatorio favorable que facilite la instalación de centros de datos y operaciones de IA
Este enfoque representa un giro conceptual respecto a la retórica inicial del Gobierno. Hace años, el secretario de Coordinación de Producción afirmó que "la mejor política industrial es la que no existe". Sin embargo, el discurso en Naciones Unidas sugiere la emergencia de una política industrial de nuevo tipo: una estrategia que identifica un sector específico, enumera recursos competitivos y diseña un marco regulatorio y tributario para captar inversiones globales, sin intervención estatal tradicional.
Impacto para empresas y administradores argentinos
Para dueños y administradores de empresas argentinas, esta estrategia abre oportunidades concretas. La llegada de operaciones de IA de escala global traería demanda de servicios especializados, infraestructura, logística y capital humano local. Las pymes del sector tecnológico, telecomunicaciones y energía podrían beneficiarse de una cadena de valor expandida. Además, un marco regulatorio claro y atractivo en IA posiciona a Argentina como alternativa competitiva frente a jurisdicciones más reguladas, potenciando la atracción de inversión extranjera directa que dinamiza el empleo y la actividad económica nacional.







