Durante el primer trimestre de 2026, la creación de empleo en Argentina estuvo motorizada exclusivamente por ocupaciones informales, mientras que el sector formal registró una contracción de 156.786 puestos respecto del mismo período de 2025, según un análisis de Politikon Chaco basado en datos del INDEC.
¿Cuántos empleos se crearon en el primer trimestre de 2026?
La cantidad de personas ocupadas aumentó 1,6% interanual durante el primer trimestre de 2026, lo que representó la incorporación de 212.827 nuevos trabajadores en comparación con el mismo período de 2025. Sin embargo, este crecimiento neto ocultó un fenómeno más preocupante: mientras que el empleo informal sumó 379.708 puestos (+6,8% interanual), el empleo formal se contrajo significativamente, revelando un deterioro profundo en la calidad de la ocupación generada.
Informalidad laboral: hacia el 44,2% de tasa de desempleo no registrado
La tasa de informalidad laboral alcanzó el 44,2% en el primer trimestre de 2026, consolidando una trayectoria creciente que se acentúa año tras año. Este indicador superó en 2,2 puntos porcentuales la cifra registrada en el primer trimestre de 2025 (42%) y en 3,4 puntos la del primer trimestre de 2024 (40,8%). La expansión sostenida de la informalidad refleja tanto el aumento del trabajo por cuenta propia sin registración como la creciente contratación de asalariados fuera de los mecanismos formales.
La composición del crecimiento laboral muestra un sesgo marcado hacia modalidades de inserción precarias. Aproximadamente siete de cada diez nuevos ocupados correspondieron al cuentapropismo, que explicó 144.894 nuevos puestos (+4,6% interanual). El empleo asalariado, en cambio, apenas aportó 35.705 puestos adicionales (+0,4% interanual), evidenciando un crecimiento prácticamente estancado.
Descomposición del empleo formal vs. informal en el primer trimestre
Dentro del empleo formal, los asalariados registrados cayeron 133.184 puestos (-2,2% interanual), mientras que los trabajadores por cuenta propia formales perdieron 58.049 ocupaciones (-4,9% interanual). En el lado opuesto, el empleo informal fue impulsado por la incorporación de 168.889 asalariados no registrados (+4,8%) y, principalmente, por 214.468 cuentapropistas informales (+11,2%), que representaron el segmento de mayor expansión.
Este patrón refleja las dificultades estructurales del sector privado para mantener y crear empleo de calidad. En un contexto de bajo dinamismo económico, las empresas optan por formas de contratación más flexibles y menos costosas, evitando los compromisos asociados al empleo formal registrado.
Disparidades territoriales: la informalidad en aglomerados urbanos
La informalidad laboral presenta una heterogeneidad geográfica significativa. Once aglomerados urbanos registran tasas superiores al 50% del empleo total, liderados por el Gran San Juan con 60,9%, seguido por Gran Tucumán-Tafí Viejo (56,2%) y Santiago del Estero-La Banda (55,1%). También superan ese umbral Jujuy-Palpalá (54,7%), Formosa (53,8%), Posadas (53,4%), Concordia (52,9%), Gran Mendoza (52,3%), Gran Resistencia (52,3%), Corrientes (51,9%) y Gran Salta (51,0%).
En el otro extremo, solo cuatro aglomerados presentan informalidad inferior al 30%: Ushuaia-Río Grande (17,9%, la más baja), Río Gallegos (24,4%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (26,0%) y Neuquén-Plottier (26,4%). Entre estos dos grupos, diecisiete aglomerados registran tasas de entre 30% y 49%, con Gran Córdoba encabezando este segmento en 48,5%.
Implicancias para empresas y administradores de negocios argentinos
El panorama laboral del primer trimestre de 2026 plantea desafíos críticos para los empresarios argentinos. La expansión casi exclusiva del empleo informal señala que el mercado laboral funciona cada vez más como un mecanismo de subsistencia antes que como generador de ocupación de calidad. Para los administradores de empresas, esto implica una base laboral cada vez más fragmentada, con menor capacidad de retención de talento y productividad limitada.
La contracción del empleo formal, particularmente entre asalariados registrados, refleja presiones sobre los costos laborales y la capacidad de inversión de las pymes. Simultáneamente, la proliferación de trabajadores informales reduce la base de contribuyentes al sistema de seguridad social, comprometiendo la sostenibilidad de los beneficios previsionales y de protección que las empresas deben gestionar. Para los dueños de negocios, entender esta dinámica es esencial para anticipar cambios en la demanda de servicios, la disponibilidad de capital humano calificado y el diseño de estrategias de contratación en un mercado laboral cada vez más polarizado.







