El mercado cambiario argentino inicia febrero con una perspectiva de mayor calma y estabilidad, tras un enero caracterizado por una significativa acumulación de reservas y un comportamiento controlado del tipo de cambio.
El esquema cambiario oficial continúa mostrando resultados favorables, con el dólar cerrando enero en $1.465, representando una baja del 1,3% y generando mayor holgura en el programa económico del Banco Central.
Las proyecciones para febrero apuntan a una continuidad en la estrategia de anclaje cambiario, con una banda de flotación que se ampliará progresivamente y un enfoque decidido en mantener la estabilidad monetaria.
RESUMEN MOBU
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• Comportamiento Cambiario Controlado
El dólar cerró enero con una baja del 1,3%, ubicándose en $1.465, generando mayor margen en el esquema cambiario oficial. -
• Acumulación de Reservas
El BCRA logró acumular u$s1.157 millones en enero, el mejor registro desde febrero de 2025, fortaleciendo la posición de reservas. -
• Banda de Flotación Expansiva
El límite superior de la banda cambiaria se elevará hasta $1.607,28 durante febrero, reflejando la inflación de diciembre. -
• Estrategia de Desinflación
La política económica mantiene el anclaje cambiario como herramienta principal para controlar la inflación. -
• Mercados Financieros Positivos
Bonos soberanos marcaron nuevos máximos y el riesgo país perforó los 500 puntos básicos.
El escenario cambiario argentino muestra signos de estabilización, con una estrategia gubernamental que prioriza el control del tipo de cambio como herramienta fundamental para combatir la inflación.
La acumulación de reservas y el comportamiento contenido del dólar sugieren una política monetaria más ortodoxa, buscando generar previsibilidad en un contexto económico complejo.
Los inversores enfrentan un panorama donde la dolarización tradicional pierde atractivo frente a otras alternativas de inversión, incentivando la búsqueda de instrumentos financieros más dinámicos.
Los próximos meses serán críticos para evaluar la sostenibilidad de esta estrategia, con especial atención a los pagos al FMI, el avance de reformas estructurales y la capacidad de mantener el ritmo de acumulación de reservas.







