La actividad económica registró su segunda caída consecutiva en mayo de 2026, profundizando la incertidumbre sobre la recuperación del país. Aunque los analistas proyectan un leve repunte en la segunda mitad del año, el ritmo sigue siendo lento y desigual entre sectores, con el Gobierno apostando a la construcción como motor de reactivación mediante la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales.
¿Por qué la economía sigue débil en 2026?
La economía atraviesa lo que las consultoras denominan una contracción "en serrucho" o "a dos velocidades". Durante los primeros cinco meses de 2026, la actividad económica acumuló una contracción de 1,5% sin estacionalidad, reflejando la dificultad para consolidar un rebote sostenido. Mientras que sectores exportadores y primarios mantienen niveles elevados, la industria y el comercio aún no logran recuperar el terreno perdido desde 2023.
El consumo interno muestra señales mixtas. La caída del salario real y la falta de crédito limitan la demanda de hogares, mientras que el mercado laboral permanece estancado. Según datos del INDEC, el empleo asalariado privado registrado cayó en abril por el decimoprimer mes consecutivo, y los salarios privados registrados volvieron a descender en mayo tras un rebote puntual.
Sectores ganadores y perdedores: la brecha que preocupa
La heterogeneidad sectorial es el principal obstáculo para la recuperación. Durante 2026, sectores como agro, minería, energía e intermediación financiera crecen entre 15% y 27% desde noviembre de 2023, mientras que industria, construcción y comercio permanecen por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.
Este desequilibrio es crítico porque los sectores rezagados son los más trabajo-intensivos. A dos años y medio del inicio de la administración Milei, los salarios reales del sector privado registrado siguen 3,6% por debajo de los niveles de noviembre de 2023. La actividad económica se ubica 4,9% por encima de noviembre de 2023, pero las actividades secundarias están 7,2% por debajo de ese período.
¿Cuál es la proyección para lo que resta de 2026?
Las consultoras mantienen expectativas moderadas. Facimex advierte que "probablemente persista la volatilidad intermensual" mientras la economía transita una reorganización estructural, esperando que se mantenga la tendencia de crecimiento en los próximos meses. LCG proyecta un aumento de apenas 1% para lo que resta de 2026 y un crecimiento cercano al 2% anual.
Por su parte, FMyA espera mejores datos en los próximos meses "de la mano del rebote de salarios, inversión y exportaciones", aunque advierte que el segundo trimestre cerraría con una baja de 0,5%. El arrastre estadístico para 2027 quedó en 1%, aunque la proyección de crecimiento anual se mantiene en 2,5%.
La apuesta del Gobierno: construcción e infraestructura
En este contexto, el equipo económico posiciona a la construcción como eje central de reactivación. El programa de concesiones viales busca movilizar capital privado, crear empleo y mejorar la competitividad logística. La construcción es uno de los segmentos que más empleo genera y que más cayó desde 2023, por lo que su recuperación sería fundamental para dinamizar el mercado laboral.
Las autoridades también apuestan a que la desinflación y la estabilidad macroeconómica mejoren el poder adquisitivo, faciliten el acceso al crédito y estimulen el consumo masivo. Sin embargo, los analistas coinciden en que la recuperación será gradual y que la heterogeneidad sectorial persistirá durante lo que resta de 2026.
Impacto para empresas y administradores de negocios en Argentina
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estos datos representan un escenario de incertidumbre persistente. Los sectores industriales y comerciales, especialmente los más pequeños y trabajo-intensivos, enfrentan una demanda interna débil y salarios reales en retracción, lo que comprime márgenes y limita la expansión de nóminas.
La apuesta gubernamental en infraestructura puede generar oportunidades en construcción, logística y servicios asociados, pero la recuperación será desigual. Las empresas en sectores primarios y energéticos tienen ventajas competitivas evidentes, mientras que quienes operan en comercio e industria deben anticipar un 2026 con demanda moderada. La clave estará en monitorear la evolución de salarios reales y tasas de interés: cuando ambos se recuperen, el consumo interno seguirá, pero por ahora la cautela fiscal es la estrategia más prudente para empresas con exposición al mercado doméstico.







