La Resolución General 5617 sostiene el dólar tarjeta, esa percepción del 30% que aparece en compras al exterior, pero encaja perfectamente en la definición de norma obsoleta que el Gobierno dice querer eliminar con la Ley Hojarasca.
¿Qué es la Resolución General 5617?
La RG 5617 se firmó el 18 de diciembre de 2024, apenas cuatro días antes de que caducara el Impuesto PAIS. Cuando ese tributo se apagó el 22 de diciembre, la norma anterior quedaba técnicamente huérfana. La 5617 fue el instrumento para preservar la percepción del 30% bajo otro nombre, reconociendo explícitamente en sus considerandos que se dictaba un "nuevo texto ordenado" para "preservar la continuidad y el alcance" de esa recaudación. En otros términos: no nació para innovar, sino para mantener vivo algo que moría.
La norma grava exactamente lo que el Gobierno liberalizó después. El 11 de abril de 2025, mediante la Comunicación "A" 8226, el Banco Central levantó el cepo cambiario para personas humanas. Desde el 14 de abril cualquiera podía comprar dólares en el mercado oficial sin tope y sin percepción alguna sobre la compra para atesoramiento. Sin embargo, la RG 5617 sigue llevando escrito en su artículo 1°, inciso a), la gravación sobre esa compra de divisas "para atesoramiento o sin un destino específico". Es decir, mantiene letra muerta sobre un cepo que el propio Ejecutivo levantó.
¿Cómo sobrevive una norma contradictoria?
En lugar de derogar la resolución o limpiarla, el Ejecutivo la fue parchando. La RG 5672/25 sustituyó incisos, la RG 5677/25 sumó nuevas excepciones. Cada parche la hace más frondosa y menos legible, pero la mantiene en pie. La respuesta de por qué sigue viva está, como casi siempre en Argentina, menos en el derecho que en la caja.
Entre enero y abril de 2026, según datos oficiales, la percepción de Ganancias aportó $527.859 millones y la de Bienes Personales $34.668 millones. Esa última representó el 14,7% de todo lo que ese tributo recaudó en el cuatrimestre. No es una propina: es un flujo que colabora con el superávit fiscal, y ningún gobierno que hizo del equilibrio de cuentas su bandera resigna semejante ingreso sin resistencia.
¿Quién paga realmente el dólar tarjeta?
La 5617 se presenta como un régimen de percepción, un pago a cuenta de Ganancias o Bienes Personales. En teoría, quien la sufre la recupera. En la práctica, para monotributistas y personas no alcanzadas por esos impuestos, ese 30% no es anticipo: es costo puro. La devolución existe, pero llega tarde, exige clave fiscal, CBU y paciencia, mientras se licúa con inflación. Lo que el manual llama "pago a cuenta", en la vida real funciona como un impuesto encubierto, cobrado en la fuente y de recupero difícil.
La incoherencia de la Ley Hojarasca
El Ministerio de Desregulación lanzó la Ley Hojarasca en mayo de 2026 para derogar alrededor de setenta leyes y decretos entre 1864 y 2015. La idea es sólida: el país acumuló capas de normas obsoletas, redundantes o superadas por el tiempo, generando costos y burocracia. Pero mientras el rastrillo entra con energía en el Congreso, en el patio del Poder Ejecutivo quedó una hoja seca que nadie se anima a barrer. La RG 5617 encaja punto por punto en la definición de lo que la Ley Hojarasca dice querer eliminar: una norma que perdió a su tributo madre, que conserva letra muerta sobre un cepo levantado y que sobrevive a la liberalización que el propio Gobierno celebró.
Impacto para empresas y administradores: la brecha entre discurso y acción
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, esta contradicción tiene consecuencias directas. Mientras el Gobierno predica la poda de hojarasca ajena, riega la propia. Depurar el ordenamiento no es solo prolijidad jurídica: es coherencia operativa. Una resolución que perdió sentido jurídico pero mantiene vigencia recaudatoria genera incertidumbre normativa y costos impredecibles para quienes compran en plataformas internacionales, contratan suscripciones o adquieren pasajes al exterior. El día que la 5617 se derogue —o al menos se le retire el texto que ya no rige y se le ponga fecha de vencimiento al dólar tarjeta— la Argentina no habrá perdido una caja: habrá empezado a alinear la letra chica con el discurso. Y habrá aprendido que la desregulación no es selectiva: o se barre el jardín entero, o el rastrillo pierde credibilidad.







