El Banco Central mantiene el tipo de cambio como variable de control en agosto de 2026. Tras interrumpir su racha de compras de divisas a fines de julio, la entidad dejó clara su intención de evitar que el dólar supere los $1.500, según señala el informe de 1816. Simultáneamente, la inflación continúa moderada y las tasas de interés ofrecen oportunidades selectivas para inversores en pesos.
¿Cuál es la estrategia del Banco Central con el dólar en agosto?
El BCRA cortó su racha de 135 ruedas consecutivas de compras durante el cierre de julio, acelerando al mismo tiempo la venta de títulos vinculados con el dólar. Esta decisión evidencia que el nivel de $1.500 funciona como referencia clara para la política cambiaria. Aunque la entidad retomó las adquisiciones en la rueda siguiente y cerró julio con compras superiores a los u$s2.000 millones, el movimiento señala una intención de contención.
La demanda de cobertura contra la depreciación sigue creciendo. Según estimaciones de 1816, existen alrededor de u$s12.000 millones de valor nominal en letras y bonos atados al dólar en poder de privados, de los cuales u$s6.600 millones vencen durante el actual mandato presidencial. Para absorber esta demanda, el Tesoro lanzó nuevos bonos duales (A3500 y TAMAR) que permiten capturar tanto la evolución cambiaria como la de las tasas de interés.
Inflación en agosto: ¿por debajo del 2%?
Los datos de julio ofrecen perspectivas favorables para agosto. Según el relevamiento de C&T para el Gran Buenos Aires, el IPC subió 1,9% durante julio, repitiéndose el registro de junio, el menor desde agosto de 2025. La variación interanual se mantendría en 33,5%, aunque con matices: la inflación núcleo y el componente estacional fueron algo mayores, mientras que los productos regulados se moderaron.
El turismo explicó buena parte del incremento estacional durante julio. Las vacaciones de invierno y el Mundial de fútbol impactaron especialmente en pasajes de avión. En contraste, alimentos y bebidas avanzaron 1,6%, favorecidos por la caída de frutas, mientras que salud desaceleró por menores aumentos en medicamentos y prepagas.
Para agosto, el REM proyecta una inflación de 1,8%, la misma estimada para septiembre. Las proyecciones descienden a 1,7% en octubre y noviembre, antes de volver a 1,8% en diciembre. De cumplirse este sendero, la inflación acumulada de 2026 terminaría cerca del 30%. Sin embargo, la aceleración de la inflación núcleo obliga a mantener cautela, y una suba del dólar o un traslado del aumento del petróleo a combustibles podría interrumpir la moderación.
Tasas de interés en agosto: condiciones y perspectivas
La TAMAR de bancos privados se ubicaría en torno al 22,50% nominal anual, equivalente a una tasa efectiva mensual de 1,85%, prácticamente alineada con la inflación prevista para agosto. Para diciembre, el mercado proyecta una tasa nominal anual de 22%, sin anticipar un endurecimiento significativo de las condiciones monetarias.
La última licitación de julio dejó una absorción de pesos que podría presionar sobre las tasas de corto plazo. El Tesoro enfrentó vencimientos por alrededor de $8,45 billones y captó $12,21 billones, con un rollover de 144,53%, retirando del mercado cerca de $3,76 billones. El menú incluyó Lecap cortas, instrumentos dollar linked, duales CER y TAMAR, y el debut del bono TAMAR con vencimiento en enero de 2028.
Según SBS Research, la señal es clara: el Tesoro busca extender al máximo el plazo de sus compromisos en pesos mediante instrumentos con opcionalidad y rendimiento adicional. Sin embargo, la absorción se produjo en un mercado con liquidez reducida, por lo que será necesario observar si el Gobierno inyecta pesos para evitar presión adicional sobre las tasas de corto plazo.
Estrategias de inversión recomendadas para agosto
En el escenario planteado, agosto podría comenzar con tasas más firmes en el tramo corto, aunque su recorrido dependerá de cómo administre el Gobierno la liquidez. Para el carry, el desafío será que los rendimientos se mantengan por encima de la inflación sin encarecer excesivamente el financiamiento.
Cohen concentra su preferencia en bonos duales, específicamente en el TXMD8 (TAMAR más 7,50%) y el TXMD9 (TAMAR más 8,60%), que ofrecen un equilibrio conveniente entre capturar una suba de tasas y una exposición acotada a la duration. Para quienes esperan una desinflación más lenta y una recomposición gradual de las tasas reales, la curva CER presenta mayor valor, destacándose el TZXD8 (CER más 7,88%) y el TZXO6 en el tramo corto.
La relevancia de esta estrategia radica en que los bonos CER más cortos todavía descuentan una desaceleración exigente de precios, incorporando una inflación mensual cercana a 1,5% entre agosto y octubre y de 1,3% entre noviembre y marzo de 2027, por debajo de las previsiones actuales. Para cubrir una eventual aceleración cambiaria, Cohen mantiene su preferencia por el D30S6, que opera con una tasa de devaluación más 5% e incorpora un dólar implícito de $1.529.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas argentinas, el escenario de agosto 2026 requiere una estrategia de inversión selectiva y diversificada. Los duales permiten capturar una eventual suba de tasas, los CER ofrecen protección ante una desinflación más lenta, y los dollar linked funcionan como cobertura frente a una mayor depreciación. Con buena parte de la compresión de márgenes ya reflejada en los precios y vencimientos elevados durante el año electoral, diversificar parte de las posiciones hacia bonos corporativos y subsoberanos resulta razonable, ya que ofrecen carry con una menor sensibilidad al riesgo político. Esta diversificación es crítica para empresas que buscan maximizar rentabilidad sin exponerse excesivamente a volatilidad cambiaria o política en un contexto de moderación inflacionaria pero con riesgos latentes.







