El techo de la banda cambiaria se actualizará progresivamente durante septiembre, alcanzando $1.919,45 hacia fines de mes tras la aplicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio del 2,1%. Este movimiento refleja el mecanismo de ajuste automático que el Banco Central implementó para mantener la coherencia del esquema de flotación administrada con la evolución de los precios internos.
¿Hasta dónde puede subir el dólar en septiembre y los meses siguientes?
Las proyecciones de inflación permiten estimar la trayectoria del techo de la banda durante los próximos meses. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA el 6 de agosto, con base en respuestas de 45 participantes del mercado, se espera una inflación del 1,8% tanto para agosto como para septiembre. Bajo ese escenario, el techo podría escalar hasta aproximadamente $1.952 hacia fines de octubre y acercarse a $1.987 durante noviembre. Sin embargo, cada actualización dependerá del dato efectivo que publique el INDEC dos meses antes.
Para todo 2026, el consenso de analistas proyecta una suba acumulada de precios del 29,8%. Esa cifra es central para entender por qué el techo formal continúa desplazándose hacia arriba: el esquema de bandas ajusta automáticamente sus límites conforme sube la inflación, evitando que la política cambiaria se desalinee del proceso inflacionario.
Dólar mayorista: por qué se mantiene lejos del techo formal
A pesar de que el techo de la banda llegará a casi $1.920 en septiembre, el dólar mayorista encuentra una resistencia mucho más cercana, alrededor de los $1.500. Esa brecha entre el límite formal y la cotización real responde a una combinación de factores de oferta y herramientas de contención implementadas por el equipo económico.
Por el lado de la oferta, la liquidación del sector agroexportador y operaciones puntuales como colocaciones de obligaciones negociables aportan divisas al mercado de manera consistente. Cada vez que el mayorista se acerca a los $1.500, aparece una mayor oferta privada que aleja nuevamente la cotización de ese nivel. Simultáneamente, el Ministerio de Economía y el BCRA canalizan parte de la demanda de cobertura hacia instrumentos financieros, reduciendo la presión directa sobre el mercado spot.
En la última licitación, el Tesoro colocó de manera neta u$s2.583 millones en títulos vinculados al dólar. El BCRA, a su vez, habría vendido aproximadamente u$s1.500 millones de instrumentos dólar linked en el mercado secundario durante julio, después de cerca de u$s2.300 millones en junio. Esa estrategia de ofrecer cobertura fuera del spot reduce la demanda de dólares físicos y contiene el avance del tipo de cambio.
Reservas internacionales y cambio en la dinámica de compras del BCRA
Durante agosto de 2026, el Banco Central moderó considerablemente su ritmo de compras de divisas, marcando un cambio respecto a los meses anteriores. En lo que va del mes, la autoridad monetaria adquirió en promedio u$s26 millones diarios, muy por debajo de los u$s103 millones de julio, los u$s68 millones de junio y los u$s137 millones de mayo.
A pesar de esa desaceleración, las reservas internacionales brutas se ubican en niveles relativamente elevados, en torno a u$s49.561 millones, cerca de máximos de casi siete años. Durante 2026, las adquisiciones acumuladas del BCRA alcanzaron u$s13.520 millones. Ese stock de reservas ha recibido un impulso adicional de la apreciación del oro, aunque permanece expuesto tanto a los pagos de deuda como a movimientos de valuación de los activos que lo integran.
El menor ritmo de compras tiene una implicancia directa: inyecta menos pesos al sistema financiero. En un contexto donde los repos de los bancos con el BCRA permanecen en niveles reducidos, la estabilidad cambiaria queda vinculada a la dinámica de liquidez y tasas de interés, dos variables que el equipo económico debe administrar mientras busca sostener la acumulación de reservas.
Expectativas del mercado: dólar por debajo del techo hasta fin de año
Las expectativas del mercado permanecen ampliamente por debajo de los límites formales de la banda. Según el REM, la mediana de los analistas ubicó al dólar mayorista en $1.512 promedio durante agosto y $1.546 en septiembre. Para octubre y noviembre, las estimaciones ascienden a $1.577 y $1.618, respectivamente.
Para diciembre de 2026, el consenso espera un dólar oficial de $1.652, lo que implicaría una variación interanual del 14,1%. Entre los participantes del Top 10 del relevamiento, la previsión es incluso más conservadora, de $1.605. De concretarse esas previsiones, el dólar oficial volvería a avanzar por debajo de la inflación durante 2026.
Impacto para empresas y administradores: qué significa esta dinámica cambiaria
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, esta trayectoria del tipo de cambio tiene implicancias directas en la gestión financiera y operativa. El hecho de que el dólar se mantenga por debajo de la inflación acumulada del año afecta la competitividad relativa de las exportaciones y la rentabilidad de operaciones en moneda extranjera.
La disponibilidad de instrumentos de cobertura dólar linked en el mercado financiero ofrece alternativas para empresas que necesitan protegerse contra movimientos cambiarios, aunque con costos asociados. Simultáneamente, la acumulación de reservas del BCRA y la moderación en el ritmo de compras sugieren un cambio en la orientación de política: priorizar la estabilidad del tipo de cambio sobre la acumulación acelerada de divisas.
Los administradores deben monitorear tanto el techo formal de la banda como las expectativas de mercado, ya que ambas variables informan sobre el espacio disponible para movimientos cambiarios. La diferencia entre el límite superior ($1.919 en septiembre) y la cotización esperada ($1.546) revela que el mercado anticipa estabilidad relativa, pero también deja margen para sorpresas si cambian las condiciones de oferta o demanda de divisas.







