El dólar estadounidense registra su peor desempeño semanal en tres meses durante la última semana de julio de 2026, mientras crece la incertidumbre sobre la capacidad de la Reserva Federal para controlar la inflación.
¿Por qué cae el dólar si suben los rendimientos de bonos?
La caída del dólar en la semana que cierra el 31 de julio de 2026 resulta inusual porque ocurre simultáneamente con el aumento de rendimientos en bonos del Tesoro estadounidense. Normalmente, tasas más altas atraen inversión hacia activos en dólares, pero en esta oportunidad el mercado prioriza otros factores. El Índice Spot del Dólar de Bloomberg acumula una baja de 1,2% durante los últimos cinco días de julio, ubicándose cerca de su nivel más bajo en más de un mes, según datos publicados el viernes 31 de julio de 2026.
Esta divergencia refleja una preocupación más profunda: la credibilidad de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh. Los inversores interpretan que el banco central podría no responder con suficiente firmeza ante una inflación que permanece elevada. El mercado cuestiona si la Fed está comunicando con claridad su disposición a aumentar tasas de interés cuando sea necesario.
Señales contradictorias en los datos económicos de Estados Unidos
Durante la última semana de julio de 2026, los datos económicos estadounidenses enviaron mensajes mixtos que alimentan la incertidumbre. El crecimiento del Producto Interno Bruto se moderó en el segundo trimestre de 2026, según cifras publicadas el jueves 30 de julio. Al mismo tiempo, el índice de precios de los gastos de consumo personal cayó 0,1% durante el último mes, la medida de inflación preferida por la Fed.
Estos números ofrecen argumentos a quienes sostienen que la Fed puede mantener tasas sin cambios en el corto plazo. Sin embargo, los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo alcanzaron máximos desde 2007, lo que genera dudas sobre si el mercado confía realmente en esa estrategia. El rendimiento del bono a 10 años se ubicaba cerca de 4,65% a fines de la semana.
El yen japonés presiona al dólar en operaciones internacionales
Las acciones de las autoridades japonesas agregaron presión sobre la moneda estadounidense durante la última semana de julio de 2026. El yen avanzó hasta 3,3% frente al dólar después de una intervención de las autoridades nipones durante las operaciones de Nueva York del jueves 30 de julio. Sin embargo, la moneda japonesa redujo parte de esas ganancias cuando el Banco de Japón mantuvo sin cambios las tasas de interés en su reunión del viernes 31 de julio.
Este movimiento internacional muestra que la debilidad del dólar no responde solo a factores domésticos estadounidenses. Las decisiones de otros bancos centrales y las intervenciones cambiarias afectan el equilibrio de fuerzas en los mercados de divisas. El dólar recuperó 0,3% el viernes, impulsado por flujos de cierre de mes, pero esa recuperación parcial no alcanzó para revertir las pérdidas acumuladas durante la semana.
¿Qué espera el mercado de la Fed en los próximos meses?
Los mercados de derivados reflejan expectativas limitadas de cambios inmediatos en la política monetaria. Los contratos de swaps de tasas de interés muestran que se esperan 34 puntos básicos de aumentos de tasas durante el resto de 2026, una cifra que cambió poco entre el jueves 30 y viernes 31 de julio. Esto sugiere que el mercado no descarta completamente nuevos incrementos, pero tampoco los considera probables en el corto plazo.
La posición futura del dólar dependerá de cómo evolucione la interacción entre inflación, crecimiento económico, rendimientos de bonos y comunicación de la Fed. Cualquier decepción en los próximos datos económicos podría generar una reevaluación de la política monetaria y ejercer nuevas presiones sobre la moneda estadounidense durante agosto de 2026 y más allá.
Impacto para empresas argentinas: volatilidad cambiaria y decisiones de financiamiento
La debilidad del dólar en los mercados internacionales durante la última semana de julio de 2026 tiene implicaciones directas para los administradores y dueños de empresas argentinas. Cuando el dólar se debilita globalmente, los efectos se sienten en la capacidad de financiamiento en moneda extranjera, los costos de importaciones y la competitividad de las exportaciones.
Para las pymes y empresas medianas que operan con dólares, esta volatilidad exige revisar estrategias de cobertura y posicionamiento de deuda. La incertidumbre sobre la política de la Fed también afecta las tasas de interés en préstamos internacionales y el acceso a crédito. Las empresas que dependen de importaciones enfrentan presiones sobre márgenes, mientras que aquellas con ingresos en dólares pueden beneficiarse temporalmente de una moneda más débil a nivel global, aunque esto no se traduce automáticamente en mejoras locales si el contexto macroeconómico argentino mantiene su propia volatilidad.
Monitorear las decisiones de la Fed y la evolución del dólar en mercados internacionales es crítico para planificar inversiones, refinanciar pasivos y definir precios en operaciones comerciales durante el segundo semestre de 2026.







