Las consultoras que acertaron sus pronósticos cambiarios durante 2024 y 2025 proyectan un dólar mayorista entre $1.590 y $1.800 para fin de 2026, según el relevamiento de FocusEconomics publicado en agosto. El consenso de los 47 economistas consultados estima una cotización de $1.648 para diciembre, con un avance del 14% en todo el año.
¿Cuál es la proyección de las consultoras más precisas?
Las firmas que mejor anticiparon el tipo de cambio mayorista oficial durante 2024 y 2025 ahora proyectan valores dispares para el cierre de 2026. MAPFRE Economics, que acertó en dos años consecutivos, estima $1.658; Oxford Economics también $1.658; BBVA Research $1.645; Itau Unibanco $1.600; Credicorp Capital $1.590; e Invecq Consulting $1.800. Esta última es la más alcista del grupo.
La dispersión entre estimaciones refleja incertidumbre sobre el ritmo de depreciación. Hace tres meses, las proyecciones más altas rondaban los $1.996, lo que indica que el mercado ha recalibrado sus expectativas a la baja. MAPFRE Economics redujo su pronóstico en $185 respecto a julio, pasando de $1.843 a $1.658.
Dólar hoy y el sendero esperado hacia fin de año
Al 9 de agosto de 2026, el dólar mayorista cotiza en $1.498,50, lo que representa un avance de apenas 0,9% en el mes y 2,9% en lo que va del año. Esta evolución contrasta con la inflación acumulada de 2026, que ronda el 19% hasta la fecha.
Los economistas no anticipan saltos abruptos en los próximos meses, aunque advierten sobre el riesgo de atrasos cambiarios si el Gobierno usa el tipo de cambio como ancla inflacionaria. El mercado de futuros del Matba-Rofex negocia una cotización de $1.626 para fines de diciembre, lo que implicaría un avance del 8,5% desde agosto.
El Banco Central mantiene un techo de banda de flotación en $1.852,73, actualizado diariamente según la inflación de dos meses previos. El dólar actual está $355 por debajo de ese límite, dejando margen de casi 24% para apreciar sin que se active intervención cambiaria.
Oferta de divisas y expectativas de liquidación de exportaciones
Hasta ahora, la situación cambiaria luce controlada. En agosto, el Banco Central compró apenas US$111 millones, con un promedio diario de US$24 millones, cifra inferior a meses previos. Aunque estacionalmente agosto es débil en liquidación agrícola, los analistas advierten que estas compras resultan insuficientes para absorber vencimientos de deuda de gran magnitud.
Sin embargo, la proyección de ingresos de divisas para 2026 es robusta. La Bolsa de Comercio de Rosario estima que sectores agropecuario, minero y energético liquidarán US$57.168 millones durante el año, cifra que superaría el récord de 2022 y los US$50.381 millones de 2025. Para el segundo semestre se espera el ingreso de unos US$29.793 millones, impulsados por Vaca Muerta, remanentes agrícolas y minerales como litio, oro y plata.
Qué dicen los economistas sobre la evolución del tipo de cambio
Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Asesores, sostiene que el dólar "puede avanzar un poco más rápido" durante el segundo semestre, permitiendo una recuperación del tipo de cambio real. Sin embargo, cree que el Gobierno mantendrá la liquidez acotada para moderar presiones inflacionarias.
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, que proyecta $1.670 para fin de año, coincide en que el dólar "se va a reacomodar" sin explotar, pero siguiendo la inflación en torno al 2% mensual. Ignacio Morales, jefe de Inversiones de Wise Capital, alerta sobre la insuficiencia de compras del Central para absorber vencimientos, aunque reconoce que la entrada de divisas por exportaciones podría aliviar presiones.
Implicancias para empresas y administradores: planificación cambiaria en 2026
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estas proyecciones tienen impacto directo en decisiones de inversión, financiamiento e importaciones. Un avance del dólar del 14% anual implica que los costos en moneda extranjera crecerán significativamente menos que la inflación, creando oportunidades para empresas exportadoras y desfavoreciendo a importadores sin cobertura.
La brecha entre la inflación esperada (31,6% según FocusEconomics) y la depreciación del peso (14%) amplía el atraso cambiario, lo que beneficia a sectores competitivos en dólares pero presiona márgenes de empresas que dependen de insumos importados. Quienes tienen deuda en dólares verán alivio relativo en sus obligaciones en pesos, mientras que exportadores deben evaluar si el sendero cambiario justifica inversiones en capacidad productiva.
La estabilidad esperada hasta fin de año, con movimientos graduales sin saltos abruptos, permite planificación predecible. Sin embargo, la dependencia de liquidaciones agrícolas y mineras introduce riesgo: cualquier retraso en esos ingresos podría forzar una depreciación más acelerada. Empresarios deben monitorear el comportamiento de compras del Banco Central y los precios internacionales de commodities como indicadores adelantados.







