Estados Unidos y China activaron un canal de negociación bilateral sobre inteligencia artificial de cara al encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping previsto para el jueves 25 de septiembre de 2026 en Washington. El acuerdo, anunciado tras conversaciones en Nueva York, posiciona la gobernanza de la IA en el centro de la relación entre las dos potencias tecnológicas.
¿Qué incluye el diálogo bilateral sobre inteligencia artificial?
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, informó el domingo pasado sobre el acuerdo tras reunirse con el viceprimer ministro chino He Lifeng en Nueva York. Ambas delegaciones mantuvieron conversaciones en la sede de JPMorgan para operativizar tanto el diálogo sobre IA como la junta comercial que sus gobiernos habían discutido durante el encuentro de Trump y Xi celebrado en mayo de 2026 en Pekín.
Bessent explicó que Washington y Pekín iniciaron el tratamiento de la inteligencia artificial durante la cumbre anterior y ahora convirtieron ese canal en una estructura activa de negociación. Aunque aún no se anunciaron sus integrantes, calendario o competencias específicas, el funcionario estadounidense planteó que el diálogo debe ayudar a construir una visión compartida sobre objetivos y amenazas comunes.
El objetivo central es volver más transparente la actividad transfronteriza en IA, especialmente entre las potencias número uno y número dos del sector. Para ambos gobiernos, reducir los riesgos derivados de una tecnología cuyo desarrollo avanza con rapidez resulta crítico en una relación dominada por la desconfianza estratégica.
Mecanismo de notificación para incidentes de seguridad nacional
Además del diálogo general, Estados Unidos propuso crear un mecanismo de notificación para gestionar incidentes de IA relacionados con la seguridad nacional. La iniciativa apunta a establecer una vía de comunicación entre los gobiernos cuando un sistema, una operación o un avance tecnológico pueda generar riesgos sensibles para la defensa o la estabilidad bilateral.
La propuesta refleja una preocupación compartida por la opacidad de la IA avanzada. Para Washington, el canal puede servir para comunicar amenazas y establecer límites; para Pekín, también podría convertirse en un espacio para discutir controles estadounidenses sobre tecnología, chips y exportaciones que afectan al ecosistema chino.
Sin embargo, los detalles prácticos del mecanismo permanecen sin definir. No se informó qué hechos activarían la notificación, qué autoridad recibiría los avisos en cada país, ni si incluiría carácter vinculante o protocolos para responder a incidentes que involucren empresas privadas. Esta falta de especificidad deja abierta la dimensión operativa del entendimiento.
Tregua comercial y tierras raras en debate
La cumbre Trump-Xi también abordará la extensión de la tregua comercial de un año que ambos gobiernos firmaron en octubre de 2025 en Busan, Corea del Sur. En ese acuerdo, Estados Unidos aplazó controles de exportación que habrían afectado a miles de empresas chinas, mientras China anunció que retrasaría la aplicación de controles amplios sobre las exportaciones de tierras raras.
La duración de la eventual prórroga se convirtió en uno de los principales puntos de fricción. Según personas familiarizadas con las conversaciones, China busca prolongar la tregua hasta el final del segundo mandato de Trump, mientras Estados Unidos prefiere limitarla a seis meses, en parte porque considera que Pekín no ha cumplido plenamente sus compromisos sobre minerales críticos.
Washington expresó preocupación por los retrasos que enfrentan sus empresas para obtener tierras raras, esenciales para distintas cadenas de suministro. Además, planteó a Pekín sus inquietudes por las restricciones aplicadas a las exportaciones de estos metales hacia Japón, país cuyos suministros también son relevantes para las cadenas productivas estadounidenses.
Otros temas en la agenda presidencial
La cena de Estado del miércoles 24 de septiembre en la Base Conjunta Andrews marcará el inicio oficial de la cumbre. Será el primer encuentro entre Trump y Xi en suelo estadounidense desde su reunión en Mar-a-Lago en 2017, poco después del inicio del primer mandato de Trump.
La agenda incluye también Taiwán e Irán, asuntos que permanecen como fuentes de tensión bilateral. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que las partes formalizaron la junta comercial discutida durante la reunión de mayo en Pekín, aunque los desacuerdos sobre la tregua y las tierras raras siguen sin una solución pública.
Impacto de la negociación sobre IA para empresas argentinas
Para los administradores y dueños de empresas argentinas, el diálogo entre EE.UU. y China sobre inteligencia artificial tiene implicaciones directas en las cadenas de suministro global y el acceso a tecnología. Una mayor claridad en los protocolos de seguridad de IA podría estabilizar los mercados de semiconductores y componentes electrónicos que Argentina importa, afectando los costos de producción y competitividad de empresas locales.
Además, el acuerdo sobre tierras raras impactará indirectamente en los precios de insumos tecnológicos que utilizan las pymes argentinas. Si la tregua comercial se extiende y ambos países resuelven sus diferencias, se esperaría una menor volatilidad en los costos de importación de equipamiento tecnológico, lo que permitiría a las empresas locales mejorar su planificación financiera y presupuestaria en dólares.
El entendimiento sobre IA también abre oportunidades para empresas argentinas especializadas en software y servicios tecnológicos, que podrían beneficiarse de una reducción de tensiones geopolíticas y una mayor previsibilidad en los marcos regulatorios internacionales. Una relación más estable entre las dos potencias tecnológicas reduce riesgos sistémicos que afecten a toda la economía digital global.







