La apertura del mercado de vacunas antiaftosa que prometió el gobierno en 2024 no se concretó. Pese a los esfuerzos del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, por generar competencia en un sector que mueve más de US$ 150 millones anuales, Biogénesis Bagó mantiene su posición dominante sin que nuevos competidores logren ingresar efectivamente.
¿Qué pasó con la promesa de bajar precios?
Durante la inauguración de la Exposición Rural en Palermo en 2024, el presidente Javier Milei anunció que se abriría el mercado de vacunación antiaftosa para reducir costos a los ganaderos. La iniciativa provenía directamente de Sturzenegger, quien desde su cartera impulsó modificaciones normativas para autorizar la importación de vacunas competidoras. Sin embargo, hasta julio de 2026 no hay más oferta que la que existía hace dos años.
Tecnovax, la empresa que intentó ingresar al mercado liderada por Diego La Torre, logró la habilitación de su vacuna brasileña, pero enfrentó una traba decisiva: fue autorizada solo para uso semestral, lo que requiere dos dosis en lugar de una, imposibilitando una competencia en igualdad de condiciones frente a Biogénesis Bagó.
El monopolio de Biogénesis Bagó en números
La empresa controlada por las familias Sigman y Bagó domina el mercado desde hace décadas. En el resto del Mercosur los precios son significativamente menores:
- Paraguay: US$ 0,30 por dosis
- Brasil: US$ 0,50 por dosis
- Uruguay: US$ 0,75 por dosis
Desde la Casa Rosada matizan el fracaso de la desregulación, argumentando que la presión competitiva logró que Biogénesis Bagó reduzca sus precios. No obstante, los ganaderos argentinos siguen pagando más que sus pares regionales, lo que evidencia que la competencia real no se materializó.
Las tensiones internas en el Senasa
La batalla por desregular este mercado generó turbulencias en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el ente que debe controlar a Biogénesis Bagó. En 2025, Pablo Cortese fue "renunciado" de su cargo como titular después de firmar una resolución que habilitaba una vacuna del exterior. Recibió incluso una carta documento de Biogénesis Bagó por esa decisión.
El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, designó en su lugar a María Beatriz "Pilu" Giraudo. Desde Desregulación denunciaron que Biogénesis Bagó mantenía un convenio desde 2020 para "apoyar" a técnicos del Senasa, lo que generaba conflictos de interés. La situación llegó al absurdo: internos del organismo reportaban que hasta los elementos de limpieza llevaban el logo de la empresa dominante.
El nuevo acuerdo que consolida el control
El 19 de junio de 2026, Biogénesis Bagó firmó un nuevo convenio con el Senasa para la conformación de un banco de antígenos y vacunas de cepas extra-regionales de fiebre aftosa. El acuerdo establece que, ante una emergencia sanitaria, el Senasa podrá acceder a los antígenos que la empresa mantiene como reserva propia, sin erogación presupuestaria.
Este nuevo pacto replica el patrón que Sturzenegger había denunciado: el controlado financia actividades del controlador. Biogénesis Bagó también firmó un acuerdo similar con el gobierno de Brasil para que su planta en Garín sea banco de antígenos, consolidando su posición estratégica en la región.
¿Qué significa este fracaso para las empresas agropecuarias?
El fracaso de la desregulación en el mercado de vacunas antiaftosa tiene implicaciones directas para los administradores y dueños de empresas ganaderas argentinas. Los productores siguen pagando precios 50% superiores a los de países vecinos, lo que impacta directamente en los costos operativos de las explotaciones.
La incapacidad de Sturzenegger para abrir la competencia en este sector refleja los límites reales de la agenda desreguladora: cuando hay intereses económicos concentrados respaldados por relaciones institucionales sólidas, las reformas normativas resultan insuficientes. Para las pymes y medianas empresas del sector agropecuario, esto significa que los costos sanitarios seguirán siendo una variable de presión sobre la rentabilidad, sin perspectivas de alivio en el corto plazo.
El discurso presidencial en la próxima Exposición Rural de Palermo será el escenario donde se evidencie nuevamente la brecha entre las promesas de 2024 y la realidad de 2026 en materia de competencia y precios.







