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Desigualdad de ingresos: qué mostró el Gini en el segundo trimestre 2026
Economía

Desigualdad de ingresos: qué mostró el Gini en el segundo trimestre 2026

La brecha entre los que más y menos ganan registró una leve mejora durante el segundo trimestre de 2026, aunque aún no recuperó los niveles más equitativos del año anterior. Según el informe de…

La brecha entre los que más y menos ganan registró una leve mejora durante el segundo trimestre de 2026, aunque aún no recuperó los niveles más equitativos del año anterior. Según el informe de Evolución de la Distribución del Ingreso (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el coeficiente de Gini, principal indicador de desigualdad, alcanzó 0,428 entre abril y junio, una cifra inferior al 0,442 del primer trimestre pero superior al 0,424 del mismo período de 2025.

¿Cómo se mide la desigualdad de ingresos en Argentina?

El coeficiente de Gini funciona en una escala de cero a uno para cuantificar qué tan equitativa o concentrada es la distribución de ingresos en una población. Valores cercanos a cero indican mayor igualdad, mientras que números próximos a uno reflejan mayor concentración. Desarrollado por el estadístico italiano Corrado Gini a principios del siglo XX, este indicador permite comparar la evolución temporal de la desigualdad de manera consistente.

Un aumento del índice señala que los ingresos se concentran más en pocas manos; una disminución refleja una distribución más equitativa. En el contexto de 2026, la suba interanual del Gini sugiere que la desigualdad se profundizó respecto del segundo trimestre de 2025, aunque mejoró dentro del año tras el pico del primer trimestre.

¿Cuál es la brecha real entre ricos y pobres?

La distancia entre los extremos de la distribución permanece prácticamente sin cambios en la comparación anual. El 10% con mayores ingresos percibió una mediana de $1.800.000, mientras que el 10% más pobre registró $134.000. Esto significa que la relación es de 13 veces—el mismo múltiplo que en el segundo trimestre de 2025—, una concentración que refleja una estructura de ingresos fuertemente desigual.

Cuando se observa la participación en el ingreso total, la concentración es aún más evidente. El 10% más rico concentra el 32,3% del ingreso per cápita familiar, mientras que el 10% más pobre recibe apenas el 1,8%. Esta proporción se mantuvo estable en la comparación interanual, indicando que los cambios en el Gini responden a movimientos en los deciles intermedios, no en los extremos.

Ingresos promedio y mediana: dónde está la mayoría

Durante el segundo trimestre de 2026, el ingreso per cápita familiar promedio en los 31 aglomerados urbanos relevados fue de $688.496, pero la mediana se ubicó en $500.000. Esta brecha entre promedio y mediana es sintomática: indica que una minoría con ingresos muy altos eleva el promedio, mientras que la mitad de la población vive con ingresos inferiores a la mediana.

En términos individuales, el 62,4% de la población percibió algún ingreso, con un promedio de $1.094.136. Sin embargo, la distribución por género muestra disparidad: los varones ganaron en promedio $1.266.369, mientras que las mujeres percibieron $927.252, una brecha de aproximadamente 27% a favor de los hombres.

Cómo se distribuyen los ingresos laborales

Entre la población ocupada con ingresos, el promedio de la ocupación principal durante el segundo trimestre de 2026 fue de $1.129.527. No obstante, esta cifra oculta disparidades enormes según el decil de ingresos. Los primeros cuatro deciles (40% más pobre) promediaron $415.012, los deciles 5 a 8 registraron $1.095.227, y los dos superiores alcanzaron $2.629.678—más de seis veces el promedio de los más pobres.

En los hogares, los ingresos laborales representaron el 78,1% del total, mientras que los ingresos no laborales (jubilaciones, subsidios, rentas, etc.) explicaron el 21,9%. Aquí la desigualdad es particularmente pronunciada: en el primer decil, los ingresos no laborales alcanzaron el 67,3% del total familiar, reflejando la dependencia de transferencias; en el décimo decil, representaron apenas el 13,4%.

Contexto temporal: cómo influyó el aguinaldo en los datos

El INDEC advierte que los resultados del segundo trimestre no están afectados por el aguinaldo, a diferencia de los trimestres primero y tercero. Esto permite una comparación más limpia con el mismo período del año anterior, sin distorsiones estacionales. La mejora del Gini del primer al segundo trimestre de 2026 refleja, en parte, la normalización después de ese componente extraordinario de ingresos.

Qué significa para las empresas y administradores de negocios

Para los dueños y administradores de empresas argentinas, estos datos de desigualdad tienen implicaciones directas en la estrategia comercial y de recursos humanos. Una distribución de ingresos tan concentrada señala un mercado doméstico segmentado: mientras el 10% superior tiene poder de compra sostenido, el 40% más pobre depende críticamente de transferencias estatales y enfrenta restricciones severas de consumo.

La persistencia de una brecha de 13 veces entre extremos, sin cambios interanuales, sugiere que los ajustes económicos de 2025 y 2026 no han modificado la estructura de desigualdad fundamental. Para empresas de bienes y servicios, esto implica que la segmentación de mercado es estructural: los productos y servicios dirigidos a la clase media y alta enfrentan demanda más resiliente, mientras que aquellos orientados a ingresos bajos dependen de políticas de transferencias. Administradores de empresas deben monitorear cómo la evolución de la pobreza—que alcanzó 32,3% en el primer semestre de 2026—impacta el consumo de sus segmentos objetivo y ajustar estrategias de precios y productos en consecuencia.

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