El mercado laboral argentino enfrenta un desafío crítico con la suba del desempleo y la informalidad, mientras el Gobierno concentra su estrategia en la estabilidad macroeconómica. Así lo advirtió el economista y expresidente del Banco Central Martín Redrado durante septiembre de 2026, cuestionando que la política económica no haya priorizado la generación de empleo formal.
¿Por qué preocupa el aumento del desempleo e informalidad?
Redrado señaló que los números de empleo publicados recientemente muestran un panorama preocupante: aumenta el desempleo y crece la informalidad. El economista criticó que el Gobierno se jacte de haber creado empleo no registrado, cuando la política económica debería enfocarse en generar empleo formal para garantizar sustentabilidad fiscal y mejores condiciones laborales.
La diferencia salarial es contundente. Un trabajador informal percibe en promedio $560.000 por mes, mientras que un trabajador formal gana poco más de $1.000.000 mensuales. Esta brecha refleja no solo ingresos distintos, sino también acceso diferenciado a protecciones sociales y aportes que sostienen el sistema de seguridad social.
Enfoque financiero vs. generación de empleo
Redrado observó que hasta el momento el equipo económico ha priorizado el frente financiero: acumular dólares para sostener la estabilidad cambiaria y usar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria. Sin embargo, consideró que este enfoque resulta insuficiente para reactivar una economía que muestra desempeños muy heterogéneos entre sectores.
Identificó como los "tres magníficos" a energía, minería y agroganadería, que exhiben mayor dinamismo. En contraste, planteó que el resto de la economía y los habitantes la observan desde la tribuna. Para impulsar empleo registrado, el economista propuso reducir los impuestos al trabajo, medida que según su análisis aún no ha sido implementada con la profundidad necesaria.
Reservas internacionales: comparación regional y presión cambiaria
Redrado enfatizó que los inversores internacionales monitorean con atención la capacidad argentina para acumular reservas y cumplir compromisos externos. Durante 2026, las reservas del Banco Central representaban aproximadamente 6,5% del Producto Bruto Interno. A modo de comparación, México alcanzaba 14% y Perú llegaba a 28%.
Un dato crítico es la desaceleración de las compras de reservas. Hasta julio de 2026, el Banco Central compraba en promedio USD 100 millones diarios. En agosto bajó a USD 35 millones, y en septiembre descendió a USD 15 millones diarios. Redrado atribuyó esta reducción al objetivo de mantener el tipo de cambio en $1.500 ante presión cambiaria.
Simultáneamente, existe un flujo mensual de entre USD 2.000 millones y USD 2.500 millones destinado a compra de dólares, gastos en el exterior y consumos con tarjeta de crédito. El economista advirtió que durante períodos preelectorales ese monto llegó a USD 6.000 millones mensuales, señal de que podría incrementarse la tensión cambiaria durante 2027.
¿Es realista el dólar a $1.800 para fin de 2027?
Cuando le preguntaron sobre la proyección oficial de un dólar a $1.800 para fines de 2027, Redrado respondió que dependerá de múltiples factores. El primero es la cantidad de divisas que ingresen al país. Durante 2026, un elemento excepcional fue la suba del precio del petróleo de USD 60 a USD 100 por la tensión geopolítica, lo que significó USD 9.000 millones adicionales en ingresos.
El segundo factor será el comportamiento de la dolarización de los argentinos. Redrado advirtió que existe una "materia prima en pesos" disponible en fondos comunes de inversión y bonos en pesos que, aunque no se computa en el M2 privado, forma parte de agregados monetarios más amplios y podría presionar el mercado cambiario.
La certidumbre política también jugará un rol central. Un escenario en el que los candidatos ratifiquen el equilibrio macroeconómico y propongan políticas productivas podría reducir la dolarización. Alternativas más polarizantes podrían incrementar la tensión.
La macroeconomía como mesa de cuatro patas
Redrado comparó la macroeconomía con una mesa de cuatro patas: fiscal, monetaria, cambiaria y financiera. Según su análisis, la pata fiscal está firme, aunque enfrenta dificultades porque el menor crecimiento reduce recaudación de IVA y obliga a mantener recortes de gasto. Las otras tres patas aún requieren definiciones de largo plazo.
En materia cambiaria, criticó que existan distintos tipos de cambio (MEP y contado con liquidación) y que los inversores internacionales frecuentemente cuestionen esa fragmentación. Planteó la necesidad de una política monetaria con horizonte más extenso y claridad sobre el régimen cambiario futuro.
Geopolítica: oportunidades de inversión para Argentina
Redrado analizó la disputa entre Estados Unidos y China como una oportunidad para Argentina. Consideró que Estados Unidos definió al continente americano como zona estratégica, buscando seguridad hemisférica, mientras que América Latina necesita desarrollo. La negociación debería articularse alrededor de esa complementariedad.
Propuso que Argentina priorice la relación con Estados Unidos en cuestiones estratégicas como defensa del Atlántico Sur, minerales críticos y energía. Destacó la importancia geopolítica del puerto de Ushuaia por su relación con la Antártida. Para otras actividades, planteó actuar como jugador global, buscando oportunidades también en China, Malasia y Medio Oriente.
Implicaciones para empresas y administradores argentinos
La diagnosis de Redrado tiene consecuencias directas para la gestión empresarial en Argentina durante 2026 y 2027. La persistencia de desempleo e informalidad reduce la capacidad de consumo de amplios segmentos de la población, presionando la demanda interna que muchas pymes y empresas medianas requieren para crecer.
La fragmentación cambiaria y la presión sobre reservas generan incertidumbre para decisiones de inversión y financiamiento. Los administradores de empresas deben monitorear tanto la evolución de las compras de reservas como los flujos de dolarización para anticipar movimientos en el tipo de cambio que afecten costos de importaciones, endeudamiento en dólares y competitividad.
La falta de una política clara de empleo formal impacta en la disponibilidad de mano de obra calificada y en los costos laborales. Empresas que operan en sectores fuera de los "tres magníficos" enfrentan un mercado doméstico contraído y deben evaluar oportunidades de exportación o reposicionamiento sectorial. Finalmente, la definición de la política geopolítica argentina hacia Estados Unidos podría abrir ventanas de inversión en infraestructura, minerales críticos y cadenas de proveedores que generen demanda para proveedores locales.







