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Depósitos en dólares alcanzan récord: US$42.000M pero crédito en pesos se desmorona
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Depósitos en dólares alcanzan récord: US$42.000M pero crédito en pesos se desmorona

Los depósitos en dólares del sistema financiero argentino tocaron un máximo histórico en septiembre de 2026, acercándose a los US$42.000 millones, impulsados por una demanda dolarizadora acelerada…

Los depósitos en dólares del sistema financiero argentino tocaron un máximo histórico en septiembre de 2026, acercándose a los US$42.000 millones, impulsados por una demanda dolarizadora acelerada de los ahorristas. Sin embargo, el crédito en pesos continúa sin recuperación visible, profundizando el contraste entre ambas monedas.

¿Cuánto crecieron los depósitos en dólares en septiembre?

Durante septiembre de 2026, el stock de divisas en el sistema financiero creció US$1.014 millones en un único mes, marcando la expansión más significativa desde enero de ese año. El monto total alcanzó US$41.933 millones, consolidando un nuevo récord absoluto en la historia del sistema financiero argentino.

Esta aceleración no fue espontánea. Desde junio de 2026, los depósitos en dólares del sector privado venían expandiéndose a un ritmo promedio de US$800 millones mensuales. Las últimas flexibilizaciones implementadas por el Banco Central permitieron que las entidades financieras utilizaran con mayor amplitud los dólares de sus depositantes para financiar a empresas, lo que generó un efecto multiplicador en la demanda de colocaciones en moneda extranjera.

Los ahorristas argentinos respondieron activamente: eligieron mantener sus divisas dentro del sistema bancario en lugar de resguardarlas de forma informal, reflejando una creciente confianza en las instituciones financieras para resguardar sus ahorros dolarizados.

Crédito en dólares despega mientras pesos se contraen

La disponibilidad de divisas en los bancos transformó de inmediato la dinámica crediticia. Los préstamos en moneda extranjera sumaron US$756 millones durante septiembre de 2026 y alcanzaron un nuevo máximo de US$25.300 millones, evidenciando una recuperación vigorosa en el segmento dolarizado.

El contraste con el financiamiento en pesos es brutal: durante el mismo período, los préstamos en pesos cayeron 0,6%, prolongando una tendencia de debilidad que no muestra señales de reversión. Mientras el crédito dolarizado se alimenta del flujo de depósitos en divisas, el financiamiento en moneda local permanece atrapado en un ciclo de contracción.

  • Crédito dolarizado: US$756 millones de crecimiento en septiembre de 2026
  • Stock total de crédito en dólares: US$25.300 millones
  • Crédito en pesos: caída de 0,6% en septiembre de 2026
  • Límite regulatorio: bancos pueden prestar hasta 15% de sus depósitos en dólares a empresas

¿Por qué los depósitos en pesos no repuntan?

Durante septiembre de 2026, los depósitos en pesos del sector privado se mantuvieron prácticamente estables respecto de agosto, mes en el cual habían experimentado una caída del 2% en términos reales. La comparación interanual es aún más preocupante: los depósitos en pesos cayeron 1,7% en términos reales respecto a septiembre de 2025.

Los ahorristas están migrando gradualmente sus fondos hacia plazos fijos, línea que creció 1,9% mensual por encima de la inflación prevista, buscando rendimientos que compensen la erosión de la moneda local. Esta recomposición de carteras refleja una preferencia por instrumentos con mayor retorno real, en detrimento de depósitos a la vista.

El crédito en pesos, por su parte, enfrenta obstáculos estructurales. La demanda de las familias permanece deprimida por índices de mora elevados que desalientan nuevos endeudamientos. Las empresas, enfrentadas a una demanda modesta y perspectivas de inversión inciertas, tampoco aceleran sus solicitudes de financiamiento en pesos.

Préstamos incobrables: US$4,4 billones fuera de los balances

El deterioro crediticio se evidencia en otra métrica crítica: los bancos dieron de baja de sus balances 143.143 préstamos considerados incobrables por un monto de $4,4 billones, según datos del Banco Central de la República Argentina procesados hasta mayo de 2026 por la consultora EcoGo.

Estos créditos fueron clasificados en situación 5 (más de un año de atraso) y pasados a pérdida por las entidades financieras debido a la baja probabilidad de recupero. $2,9 billones corresponden a préstamos en pesos y $1,5 billones a créditos en dólares, representando en conjunto el 3,1% del total de préstamos del sistema financiero.

La evolución es inquietante: a comienzos de 2026 había aproximadamente 132.000 préstamos pasados a pérdida, mientras que a fines de 2025 la cantidad era de 74.250 (equivalente al 2% del total). El incremento de casi 70.000 créditos en situación irrecuperable en menos de un año refleja el deterioro acelerado de la cartera crediticia.

Clasificación de deudores morosos según el BCRA

El Banco Central utiliza un sistema de categorización para evaluar el estado crediticio de personas y empresas. Los deudores en situación 1 y 2 mantienen sus obligaciones dentro de parámetros normales o presentan atrasos menores. A partir de la situación 3 comienza a registrarse morosidad:

  • Situación 3: atrasos entre tres y seis meses
  • Situación 4: demoras entre seis meses y un año
  • Situación 5: obligaciones con más de un año de atraso (consideradas irrecuperables)

Cuando un préstamo alcanza situación 5, el banco puede proceder a su pase a pérdida conforme a la normativa vigente. Sin embargo, esto no libera automáticamente al deudor de su obligación: el crédito continúa existiendo y puede ser objeto de acciones judiciales o venta para recuperar total o parcialmente el dinero adeudado.

Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos

El escenario actual presenta desafíos y oportunidades asimétricas según el perfil de la empresa. Para las pymes y empresas medianas con ingresos en pesos, el acceso al crédito en moneda local se vuelve cada vez más restrictivo, limitando las opciones de financiamiento para capital de trabajo e inversión. Aquellas con capacidad de generar ingresos en dólares o exportar encuentran ventajas en el crédito dolarizado, cuyo crecimiento es robusto.

Los administradores de empresas deben evaluar cuidadosamente la estructura de sus pasivos. Tomar deuda en dólares requiere certeza sobre la capacidad de generar divisas; de lo contrario, el riesgo de descalce de monedas puede resultar crítico. Simultáneamente, la contracción del crédito en pesos obliga a buscar fuentes alternativas de financiamiento: fondos propios, líneas de proveedores o mercado de capitales.

La profundización de la dolarización del crédito también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo. Mientras los depósitos en dólares crecen y alimentan préstamos dolarizados, la economía real sigue operando mayoritariamente en pesos, generando un potencial desajuste que las empresas no exportadoras deben monitorear constantemente para proteger su rentabilidad.

Etiquetas#depósitos en dólares#crédito en pesos#morosidad bancaria#financiamiento empresas

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