El analista Robert Pape proyecta que la tensión entre Estados Unidos e Irán podría desembocar en una operación terrestre limitada con alta probabilidad, mientras advierte sobre el riesgo de un ataque masivo y la amenaza a los suministros energéticos globales por el cierre del estrecho de Hormuz.
¿Cuál es el riesgo real de una operación terrestre estadounidense en Irán?
Según el análisis de Robert Pape, existe una probabilidad cercana al 70% de que Estados Unidos ejecute una operación terrestre limitada en Irán durante las próximas semanas. Esta operación estaría orientada a capturar temporalmente un puerto o zona costera en la costa suroriental iraní, posiblemente en ciudades como Chabahar o Jask, más como victoria simbólica que como solución definitiva para reabrir el tránsito marítimo.
El especialista señala que en el golfo de Omán se concentran fuerzas navales estadounidenses significativas, junto con aproximadamente 4.500 a 5.000 marines y cerca de 4.000 efectivos de la 82.ª División Aerotransportada. Sin embargo, una ocupación de ese tipo no garantizaría la apertura permanente del estrecho, exponiendo a las tropas estadounidenses a contraataques iraníes y prolongando un conflicto que podría volverse insostenible políticamente.
Hormuz: la ruta que controla el 20% del petróleo mundial
El estrecho de Hormuz se ha convertido en el epicentro de la disputa geopolítica. Antes del conflicto, esta vía estratégica canalizaba aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo diarios, representando alrededor del 20% de la oferta petrolera mundial. Pape sostiene que Irán ha consolidado un control efectivo sobre esta ruta tras los bombardeos estadounidenses, transformando una posición de supervivencia en una estrategia de ambición regional.
El analista cuestiona la interpretación de Washington sobre el acuerdo de entendimiento alcanzado con Teherán. Aunque el documento contemplaba que Irán coordinara el tránsito marítimo durante 60 días sin cobrar tarifas, no establecía límites permanentes sobre futuras regulaciones. Esto deja a Irán y Omán con capacidad para determinar las condiciones posteriores del tránsito, convirtiendo el acuerdo en una concesión estratégica para Teherán.
Rutas alternativas insuficientes ante la amenaza regional
Para contrarrestar el cierre de Hormuz, Arabia Saudita envía entre 4 y 5 millones de barriles diarios hacia el mar Rojo mediante oleoductos existentes, mientras que Emiratos Árabes Unidos utiliza una conexión hacia Fujairah con capacidad cercana a 2 millones de barriles diarios. En conjunto, estas alternativas permitirían desviar alrededor de 7 millones de barriles diarios.
No obstante, Pape advierte que la capacidad iraní para afectar esos corredores depende de sus relaciones con grupos aliados como los hutíes en Yemen y Hezbollah en Líbano. Si los hutíes interrumpieran el tránsito petrolero desde el mar Rojo, se bloquearían simultáneamente las principales rutas marítimas vinculadas con el golfo Pérsico, agravando una crisis energética sin precedentes.
Reservas estratégicas agotadas: el margen de contención se reduce
Estados Unidos ha autorizado la liberación de 172 millones de barriles de su reserva estratégica distribuidos durante aproximadamente 120 días. Además, 32 países miembros de la Agencia Internacional de Energía acordaron liberar conjuntamente 400 millones de barriles. Sin embargo, la reserva estratégica estadounidense ha caído a 300 millones de barriles en julio de 2026, su nivel más bajo desde 1983.
Este descenso reduce significativamente el margen disponible para contener los precios del combustible y amortiguar una interrupción prolongada. La crisis también afectaría a las refinerías: una parte importante de la capacidad mundial de refinación se concentra en el golfo Pérsico, por lo que el conflicto impactaría no solo en la disponibilidad de crudo, sino también en la producción de gasolina y diésel.
Capacidad de saturación iraní: miles de drones sin destruir
Pape explica que destruir una parte de los misiles o drones iraníes no elimina la amenaza. Teherán habría comenzado el conflicto con miles o incluso decenas de miles de sistemas no tripulados. El analista describe los ataques iraníes como operaciones de saturación: un número reducido de drones y misiles que atraviese las defensas puede causar daños relevantes, especialmente cuando obliga a utilizar costosos interceptores contra objetivos relativamente baratos.
La localización de estos aparatos complica cualquier campaña de eliminación total. Los drones pueden esconderse en almacenes, cavernas y zonas montañosas dentro de un territorio de aproximadamente 500 millas de radio. Pape cita estimaciones del Pentágono según las cuales Irán producía unos 55.000 drones anuales para entregarlos a Rusia, lo que sugiere que Teherán habría fabricado miles de unidades adicionales desde abril, dificultando cualquier intento de garantizar una navegación segura.
El riesgo de un ataque masivo con civiles estadounidenses como objetivo
La principal preocupación de Pape es un ataque masivo contra estadounidenses. Los posibles objetivos incluyen barcos navales en el golfo de Omán, bases militares en Oriente Medio, aviones comerciales, hoteles y zonas frecuentadas por empresarios estadounidenses. El especialista también advierte que la acción podría producirse fuera de la región, inspirada por declaraciones de líderes iraníes.
Pape basa su advertencia en décadas de investigación sobre terrorismo suicida. Su conclusión central es que la presencia de tropas extranjeras en un territorio que un grupo considera propio constituye uno de los principales factores de riesgo para este tipo de violencia. Un atentado con numerosas víctimas podría endurecer el respaldo interno a la guerra, reforzando la determinación de los sectores que apoyan el conflicto en lugar de reducirla.
Impacto para empresas y administradores argentinos ante la crisis energética
Para los empresarios y administradores de negocios argentinos, una prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Irán representa riesgos significativos. El aumento en los precios internacionales del petróleo y sus derivados impactaría directamente en los costos de logística, transporte y energía, comprimiendo márgenes operativos en sectores como agroindustria, manufactura y comercio exterior.
Las pymes que dependen de importaciones de insumos energéticos o que exportan productos sensibles a los costos de flete enfrentarían presiones inflacionarias adicionales. Además, la volatilidad de los mercados internacionales de energía se trasladaría a la cotización del dólar y a las tasas de interés locales, afectando el acceso al crédito y la planificación financiera de mediano plazo. Empresarios con operaciones o inversiones en la región del golfo Pérsico deberían evaluar contingencias de seguridad y continuidad operativa ante el riesgo de una escalada militar sostenida.







