El financiamiento al sector privado en pesos cerró julio de 2026 con resultados desalentadores en términos reales. Aunque el saldo total alcanzó $104,1 billones, la variación descontando inflación fue negativa: -1,0% mensual y -1,3% interanual, según análisis de First Capital Group basado en datos del Banco Central (BCRA).
¿Por qué el crédito en pesos sigue retrocediendo en términos reales?
La respuesta está en la inflación acumulada. Durante julio de 2026, los precios subieron aproximadamente 2,0%, mientras que el stock de crédito creció solo 1,0% nominalmente. En el acumulado de los últimos doce meses, la inflación llegó al 33,6%, muy por encima de los incrementos nominales del crédito. Este desfase explica por qué, a pesar de cifras nominales positivas, el poder adquisitivo de los préstamos se erosiona mes a mes.
Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, señaló que "volvemos a tener un mes con resultados reales negativos" y que el incremento registrado en junio no logró consolidarse como una nueva tendencia. Durante 2026, el crédito en pesos mantiene un sendero bajista, con excepción de los hipotecarios.
Préstamos comerciales y personales: sin recuperación real
Los préstamos comerciales destinados a empresas e industrias alcanzaron $35,4 billones en julio de 2026, con un crecimiento nominal del 1,7% mensual. Sin embargo, en términos reales la variación fue -0,3% mensual y -1,0% interanual. Tras dos meses positivos, la cartera volvió a caer, consolidando un 2026 negativo para las financiaciones comerciales e industriales. Los deudores prefieren operaciones en dólares ante las alzas del tipo de cambio.
Los préstamos personales presentaron una situación aún más crítica. Con un saldo de $21,5 billones en julio, registraron una variación real de -0,7% mensual y -5,4% interanual. Ya son diez meses consecutivos en los que los saldos no alcanzan a compensar el avance del índice de precios. Los acreedores priorizan recuperar y refinanciar deudores morosos antes que impulsar nuevas colocaciones.
Tarjetas de crédito: la caída más pronunciada del mes
El financiamiento mediante tarjetas de crédito fue la única línea que cayó incluso en términos nominales durante julio, con una baja del 1,7% mensual. El saldo se ubicó en $24,8 billones, pero la caída real fue la más marcada de todas las líneas: -3,7% mensual y -9,8% interanual.
Según el informe de First Capital Group, en julio los pagos superaron a los nuevos créditos. Los usuarios de tarjetas no encuentran incentivos para endeudarse ante expectativas de inflación más baja, mientras que los acreedores muestran prudencia extrema al determinar nuevos límites de crédito.
Los créditos prendarios también mostraron debilidad, con una suba nominal de apenas 0,3% mensual. En términos reales retrocedieron 1,7% mensual y 6,7% interanual. Las expectativas de bajas de precios y reducciones impositivas futuras mantienen moderada la demanda, mientras que la oferta no logra conquistar nuevas operaciones con los plazos y tasas disponibles.
Hipotecarios: la excepción con crecimiento real positivo
Los créditos hipotecarios, incluyendo líneas ajustables por inflación o UVA, fueron la única excepción en el panorama crediticio. En julio alcanzaron $8,2 billones con variaciones reales positivas: 2,3% mensual y 43,7% interanual. Por segundo mes consecutivo se observó recuperación de colocaciones hipotecarias, con incrementos nominales similares a los registrados durante 2025. Las expectativas de inflación hacia la baja han influido sobre la demanda de nuevos créditos.
Crédito en dólares: la alternativa que sigue en expansión
Mientras el crédito en pesos mostró debilidad generalizada, la financiación en moneda extranjera continuó su expansión. El saldo total de préstamos en dólares llegó a USD 24.829 millones en julio, con una suba del 4,7% mensual y un crecimiento interanual del 45,1%.
Los préstamos comerciales en dólares explicaron el 75,1% de la deuda en moneda extranjera y fueron la línea más dinámica, con alzas del 5,3% mensual y 45,2% interanual. El financiamiento mediante tarjetas de crédito en dólares subió 4,9% mensual hasta USD 797 millones, impulsado por consumo en el exterior y plataformas comerciales. Los créditos prendarios en dólares aumentaron 2,1% mensual a USD 1.383 millones.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas, estos datos revelan un contexto crediticio desafiante. La contracción real del crédito en pesos limita opciones de financiamiento local, forzando a muchas compañías a buscar alternativas en dólares o a diferir inversiones. La caída en tarjetas de crédito y préstamos personales refleja deterioro en el poder de compra de familias, lo que impacta directamente en la demanda de productos y servicios. Simultáneamente, el crecimiento del crédito hipotecario en UVA abre oportunidades en sectores relacionados con construcción e inmuebles. Para las pymes, el mensaje es claro: la financiación local en pesos seguirá siendo restrictiva mientras la inflación supere el crecimiento nominal del crédito. La prioridad de los bancos en recuperar deudores morosos también presiona tasas y condiciones. Quienes busquen financiamiento deben evaluar operaciones en dólares o acelerar planes de inversión antes de nuevas restricciones crediticias.







