La economía argentina experimenta una recuperación desigual según los sectores. Mientras las empresas exportadoras acceden más fácilmente al financiamiento, los negocios orientados al mercado interno enfrentan una demanda débil que se prolongará hasta 2027, según el análisis de Moody's Ratings publicado en septiembre de 2026.
¿Cómo evoluciona el acceso al crédito empresarial?
El acceso al financiamiento para empresas no financieras e infraestructura mejora significativamente en 2026. La calidad crediticia corporativa se fortalece tras años de restricciones en los mercados internacionales. Este cambio responde a tres factores clave: la estabilización del gasto público, el fin del financiamiento monetario y la recapitalización del Banco Central.
En julio de 2026, Moody's elevó la calificación del Gobierno argentino y mejoró su perspectiva a positiva. Posteriormente subió las calificaciones de 13 compañías no financieras y de infraestructura del país. El riesgo de incumplimiento corporativo disminuye sustancialmente, abriendo canales de financiamiento que estuvieron cerrados durante años.
La disponibilidad de divisas marca otro hito. El Banco Central acumuló más de USD 11.000 millones en compras hasta mediados de 2026, llevando las reservas brutas cercanas a USD 50.000 millones. Esta mayor liquidez alivia la presión histórica que obligaba a las empresas a priorizar la preservación de efectivo sobre la inversión.
Emisiones de deuda: volúmenes récord en mercados internacionales
Los mercados de deuda corporativa se reabrieron con amplitud durante 2026. Desde enero de 2025, las emisiones corporativas y de infraestructura alcanzaron aproximadamente USD 15.500 millones, con cupones promedio del 8,4% y plazos medios de ocho años. Estos volúmenes y plazos no estuvieron disponibles durante buena parte de la década anterior.
Los rendimientos de bonos corporativos argentinos se mantuvieron en un rango de 8% a 8,5% desde principios de 2025, convergiendo hacia los niveles soberanos. La prima que históricamente pagaban los emisores locales frente a sus pares regionales se redujo considerablemente. La mayor parte de los fondos obtenidos se destinó al refinanciamiento de deuda, con vencimientos concentrados en 2030 y años posteriores.
¿Por qué el consumo interno sigue siendo el punto débil?
A pesar de las mejoras crediticias, el consumo permanece como el componente más débil de la recuperación hasta 2027. Moody's proyecta que el PBI real crecerá 3,4% en 2026 y 3,5% en 2027, después de la expansión del 4,5% en 2025. Sin embargo, ese crecimiento no se distribuye uniformemente.
Las empresas orientadas al mercado interno continúan absorbiendo los costos del ajuste. La demanda doméstica débil afecta especialmente a sectores intensivos en mano de obra. Como ejemplo, Arcor reportó una caída del 5,6% en ingresos locales durante el segundo trimestre de 2026 por menores volúmenes de ventas. Moody's estima que esa debilidad persistirá durante el período analizado.
La apreciación real de la moneda incrementa la presión sobre los segmentos que compiten con importaciones. Mientras la inflación se moderará a 29% en 2026 y 22,5% en 2027 (frente al 31,5% de 2025), la recuperación del consumo se retrasará.
Sectores exportadores: los grandes ganadores del ciclo
Energía, minería y agricultura orientadas a la exportación aparecen entre las actividades más favorecidas. El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) concentra inversión en estos sectores: a septiembre de 2026, el Gobierno aprobó 23 proyectos por USD 49.800 millones, mientras petróleo, gas y minería dominaban otras 25 propuestas por aproximadamente USD 159.000 millones.
La producción no convencional crece aceleradamente. A mayo de 2026, alrededor del 71% de la producción de petróleo y el 70% de gas natural provenían de recursos no convencionales, con tres cuartas partes originarias de la Cuenca Neuquina. Moody's calcula que aproximadamente el 80% de la producción proyectada hasta 2050 será económicamente viable con costos inferiores a USD 50 por barril, respaldando una producción superior al millón de barriles diarios hacia 2030.
Fusiones y adquisiciones: consolidación corporativa en marcha
La reapertura de mercados de deuda coincide con un aumento de operaciones de fusiones y adquisiciones. Adecoagro utilizó deuda para financiar la adquisición de Profertil por USD 1.100 millones y una propuesta de compra de ingenios azucareros por USD 148 millones, elevando su exposición al país al 51% de su Ebitda.
Arcor se asoció para adquirir la porción restante de Mastellone Hermanos por USD 150 millones. Edenor propuso comprar por USD 780 millones en efectivo la participación del 70% de YPF en MetroGAS. En petróleo y gas, Vista adquirió Equinor Argentina por USD 712 millones en mayo de 2026, incorporando 240 pozos y 22.600 barriles equivalentes diarios de producción.
Impacto en empresas argentinas: oportunidades diferenciadas según el sector
Para los administradores de empresas argentinas, el panorama presenta oportunidades claramente diferenciadas. Las compañías exportadoras acceden a financiamiento internacional en condiciones sin precedentes en la última década, con plazos extendidos y tasas competitivas. El acceso a divisas mejora la planificación de inversiones en activos fijos y expansión productiva.
Sin embargo, los negocios orientados al consumo interno enfrentan un contexto más desafiante. La demanda débil persistirá hasta 2027, lo que exige estrategias de eficiencia operativa, control de costos y posicionamiento competitivo. La apreciación cambiaria beneficia a importadores pero presiona a productores locales que compiten con bienes foráneos.
Las tarifas de servicios públicos merecen atención especial. Entre 2024 y 2025, aumentaron más del 200% para algunos consumidores, representando alrededor del 15% de los salarios promedio. A comienzos de 2026, los residenciales cubrían aproximadamente el 72% de los costos de generación y distribución, frente al 46% a fines de 2023. Estas presiones de costos impactan directamente en la rentabilidad de empresas de servicios e industrias intensivas en energía.
Moody's señala que los factores a seguir incluyen la permanencia del RIGI, la normalización tarifaria, la continuidad de la liberalización cambiaria y la acumulación de reservas. Para empresas argentinas, la clave está en identificar si el negocio se beneficia del ciclo exportador o depende del consumo doméstico, y ajustar la estrategia financiera y operativa en consecuencia.







