La economía argentina crece, pero ese crecimiento no se siente en los bolsillos de las familias ni en las cuentas de las empresas. Mientras el Gobierno habla de "brotes verdes" y recuperación, los datos muestran una realidad fragmentada: sectores ganadores que traccionan cifras positivas conviven con industria, construcción y comercio en caída, y un empleo formal que no termina de repuntar.
¿Qué dicen los números de actividad económica en 2026?
Según el Indec, la actividad económica cayó 0,5% en mayo de 2026, la segunda baja consecutiva tras el retroceso de 1,5% en abril. Apenas a nivel interanual, el crecimiento fue de 0,2%. De los quince sectores medidos en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), ocho mostraron expansión: minería lideró con +15,7%, seguida por electricidad, gas y agua (+8%) y el agro (+4,6%). Del lado opuesto, pesca se desplomó -29,3%, mientras industria cayó -5,6% y comercio -4,3%.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, insiste en que existe una "tendencia-ciclo" que filtra la volatilidad mensual y muestra 26 meses consecutivos de crecimiento. Su argumento: la desviación estándar de la serie pasó de 0,9 en 2024 a 2,2 en lo que va de 2026, lo que genera saltos de ±3% mensuales que distorsionan la lectura real de la economía. Sin embargo, consultoras independientes advierten que esa métrica se revisa constantemente y que el crecimiento se explica casi exclusivamente por sectores primarios.
Un motor a full, otro apagado: la economía dual
Hernán Lacunza, exministro de Economía, resumió el fenómeno con precisión: "hay un motor que está a full y otro que está apagado". Desde que asumió el Gobierno de Javier Milei, el PBI creció 6,5% y alcanzó su pico histórico, pero esa cifra esconde un panorama fragmentado. Los sectores ganadores —minería, energía y agro— traccionan ese número, mientras industria cayó -13%, construcción -12% y comercio -2%.
Lo más preocupante: ese empleo perdido en industria (175.000 puestos) y construcción (90.000 puestos) no migró hacia los sectores en expansión, sino hacia el cuentapropismo de baja productividad. Uber, Rappi, ferias y comercio informal explican más de 500.000 empleos nuevos en transporte, restaurantes y comercio, mientras el empleo formal registrado sigue sin recuperarse. En paralelo, la morosidad de las familias trepó de 2,5% en octubre de 2024 a 12,7% en mayo de 2026.
Inversión, empresas y salarios: los indicadores rezagados
El cuadro se completa con caídas en variables críticas para el desarrollo: la inversión acumula cuatro trimestres de retracción consecutivos y su participación en el PBI alcanzó mínimos históricos de 14,3% (muy por debajo del 25% considerado necesario). La cantidad de empresas cayó en 28.262 desde noviembre de 2023 (5,5% del total), la peor performance en 29 meses de cualquier gobierno desde la democracia. La informalidad laboral llegó a un récord de 44,2% y el salario real registrado cae en ocho de los últimos nueve meses.
Consultoras como Equilibra y Fundar advierten que por primera vez en el registro histórico desde 1997, el vínculo entre crecimiento del PBI y empleo formal se cortó. En 2025 y lo que va de 2026, la economía creció pero el empleo asalariado privado no lo acompañó. Esa desconexión es inédita y señala un problema estructural.
El primer semestre: crecimiento positivo, pero frágil
El primer semestre de 2026 cerró en terreno positivo, aunque débil. Orlando J. Ferreres & Asociados midió una suba de 1,9% interanual en junio con un acumulado semestral de apenas 0,1%. Equilibra anticipó apenas 1% interanual para junio, con la actividad no primaria en caída de -0,6% interanual. Minas y Canteras lideró con +9,8%, el agro con +7,4%, pero la industria manufacturera apenas creció 1,4% interanual.
Las proyecciones de crecimiento para 2026 oscilan entre 2% y 3%, con un arrastre estadístico hacia 2027 fijado en apenas 1%. Consultoras como LCG hablan de una "dinámica de serrucho con tendencia a la baja", mientras desde 1816 remarcan que cuesta consolidar la recuperación, con contracción acumulada de -1,5% en los primeros cinco meses del año.
La locomotora de recursos naturales: ¿suficiente para arrastrar los vagones?
La pregunta central que flota en el análisis económico es si la minería, energía y agro —sectores que emplean apenas 250.000 personas directas— pueden arrastrar la recuperación de industria y construcción, que en conjunto emplean a 8 millones de personas. Fundar advierte que comparando con casos como Noruega, Australia y Canadá, esos países combinaron booms de recursos naturales con política industrial, proveedores locales y financiamiento a ciencia y tecnología. Argentina, por ahora, no lo hace.
Fundación Mediterránea destaca que las exportaciones alcanzan el mayor protagonismo en dos décadas: su participación en el PBI llegó a 24,4%. El dinamismo exportador es heterogéneo pero generalizado, con minería (+27,5%), intermediación financiera (+21,5%) y agro (+18%) en verde, pero industria (-5,7%), construcción (-13,1%) y turismo internacional (-21,5%) en rojo.
Impacto para empresas y administradores: la trampa de la dualidad
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el panorama actual presenta un dilema crítico. Mientras los sectores de recursos naturales atraen inversión y generan divisas, la mayoría del tejido productivo local enfrenta una contracción sin precedentes. La caída de 175.000 empleos en industria y 90.000 en construcción no es un dato aislado: refleja una reconfiguración de la economía que beneficia a pocos sectores exportadores y castiga al resto.
La morosidad crediticia en aumento, el salario real en caída y la informalización del empleo significan que el mercado interno sigue contraído. Las pymes, especialmente las manufactureras y de construcción, no solo pierden empleados: pierden poder de compra en sus potenciales clientes. El acceso al crédito se mantiene restringido (intermediación financiera creció pero desde niveles muy bajos), y la inversión privada no despega.
El Gobierno anticipa "los mejores 18 meses" con la concesión de 9.000 kilómetros de rutas nacionales, un esquema que buscaría movilizar capital privado en construcción. Sin embargo, los números actuales sugieren que sin una política integral que acompañe a industria, comercio y servicios, el crecimiento seguirá siendo asintomático: positivo en promedio, pero invisible en la calle. La pregunta que deben hacerse empresarios y administradores es si pueden esperar a que esa locomotora de recursos naturales finalmente arrastre los vagones, o si necesitan estrategias propias para sobrevivir en una economía a dos velocidades.







