El cobro con transferencia (CCT) es el nuevo mecanismo que el Banco Central anunció en marzo de 2026 para regularizar el pago de cuotas de préstamos mediante débito directo automático, incluso desde cuentas en entidades diferentes a la que otorgó el crédito. La medida entraría en vigencia el 31 de agosto de 2026, pero a días de esa fecha, el sector financiero expresa preocupaciones sobre su viabilidad práctica y alcance limitado.
¿Cuándo entra en vigencia el nuevo sistema de cobro?
Según la normativa del BCRA, el CCT debe estar disponible a partir del 31 de agosto de 2026 para el cobro de cualquier concepto vinculado a préstamos. Sin embargo, diversas fuentes del sector financiero confirmaron que muchas entidades no podrán implementarlo en la fecha prevista. Bancos y fintech no muestran entusiasmo con la solución, a pesar de que se suponía que mejoraría los mecanismos de cobro en un contexto donde la morosidad representa uno de los problemas centrales del sistema crediticio argentino.
¿Cómo funciona el débito directo en el nuevo sistema?
El CCT reemplaza el "débito directo interbancario" que existió hasta 2020 y fue derogado durante el Gobierno de Alberto Fernández en la pandemia. El nuevo mecanismo permite a bancos y fintech debitar en forma automática el importe de las cuotas mes a mes, con limitaciones para evitar excesos del sistema anterior. Si en el primer débito no hay fondos disponibles, se permiten solo dos reintentos: a las 48 y 96 horas posteriores.
La regulación requiere que el cliente otorgue un consentimiento "explícito y por única vez", revocable en cualquier momento. Además, la cuota no debe superar el 30% de los ingresos al momento de la originación del crédito, y solo aplica a préstamos de cuotas fijas e iguales.
Obstáculos en la implementación del CCT
El sector financiero señala múltiples barreras para que el sistema funcione con amplitud. Uno de los principales cuestionamientos refiere al método de consentimiento: la norma no permite autenticación por reconocimiento facial, el procedimiento más usado en aplicaciones financieras, generando dudas sobre cómo se formalizará la autorización del cliente.
Otro obstáculo crítico es la "cobranza cruzada", es decir, que una entidad debite cuotas en cuentas de otra. La norma exige que, por ejemplo, un banco deposite el monto total del préstamo en la otra entidad para poder debitarle las cuotas. Ejecutivos del sector consideran esto "inviable": ningún banco grande ni plataforma como Mercado Pago aceptaría depositar créditos propios en competidores solo para acceder al débito de cuotas.
Adicionalmente, las cuentas virtuales de fintech suelen tener saldo cero porque los fondos están invertidos en fondos comunes, lo que impide el débito directo en esas plataformas. La única aplicación viable sería en financieras o fintech pequeñas que deleguen el cobro en bancos donde el cliente ya tenga cuenta.
Limitaciones normativas que generan incertidumbre
Hay otros aspectos de la reglamentación que preocupan al sector. La restricción a cuotas "fijas e iguales" impide el cobro de punitorios o ajustes durante el plazo del préstamo. También genera dudas la limitación de autorizar el débito solo en una cuenta distinta de la entidad acreditante, cuando el argentino promedio tiene aproximadamente 8 cuentas (CBU o CVU) a su nombre, según datos de Coelsa.
Hasta hace pocos días, bancos y fintech seguían solicitando aclaraciones al BCRA, presidido por Santiago Bausili, sobre estos puntos. La entidad monetaria no respondió las consultas sobre el estado de implementación a días del lanzamiento oficial.
Impacto en empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas que acceden a créditos bancarios y extrabancarios, el CCT representa una herramienta que podría mejorar la predictibilidad de los cobros de cuotas. Sin embargo, su aplicación limitada y los obstáculos regulatorios significan que en la práctica seguirá prevaleciendo el cobro manual o por transferencias tradicionales en la mayoría de los casos.
El sistema es especialmente relevante para empresas que refinancian deudas morosas: el CCT podría aplicarse a esas refinanciaciones, mejorando la tasa de recupero. Pero la falta de entusiasmo del sector financiero y las dudas sobre su implementación sugieren que el impacto real será menor al esperado. Las pymes y empresas medianas deberán seguir gestionando activamente sus obligaciones crediticias, sin contar aún con un mecanismo de débito automático robusto y confiable.







