Luis Caputo, ministro de Economía, advirtió que el Gobierno se prepara con herramientas financieras para enfrentar eventuales presiones cambiarias en 2027, aunque su escenario base contempla la reelección de Javier Milei. Durante una entrevista en octubre de 2026, el funcionario explicó la diferencia entre su pronóstico político y la responsabilidad de preparar defensas ante contextos adversos.
¿Cuál es la estrategia del Gobierno ante un escenario electoral adverso?
Caputo diferenciació su expectativa política de las medidas que implementa desde la cartera económica. Aunque confía en la reelección presidencial, su responsabilidad como funcionario público lo obliga a preparar instrumentos financieros que protejan a los argentinos ante cualquier contexto. "Si pasa lo que creo que va a pasar, espectacular, y si no pasa lo que creo que va a pasar, les vamos a arrancar la cabeza como en octubre del año pasado", expresó en referencia a las tensiones de octubre de 2025, período previo a las elecciones legislativas cuando enfrentó mayor demanda de dólares.
El ministro explicó que su rol requiere actuar como si pudiera estar equivocado en sus pronósticos. La estrategia incluye acumulación de reservas, búsqueda de líneas de financiamiento y herramientas de intervención cambiaria para aumentar la capacidad de respuesta del Banco Central y el Tesoro ante presiones sobre el mercado durante el proceso electoral.
Herramientas financieras disponibles para intervención
El equipo económico contabiliza un "escudo" de aproximadamente US$ 72.000 millones entre swaps, acumulación de reservas y capacidad potencial de intervención en futuros, según cálculos difundidos durante 2026. Sin embargo, esa suma reúne instrumentos con distintas condiciones de acceso y no equivale a dólares líquidos disponibles de manera inmediata.
Caputo también expresó su expectativa sobre un aumento de la oferta de divisas en los próximos meses, vinculando esa previsión con el equilibrio fiscal, la política monetaria y el ingreso de inversiones. El enfoque combina dos escenarios: la continuidad política esperada del Gobierno y la disposición de herramientas ante una eventual modificación de las condiciones del mercado durante el período electoral.
Proyecciones de crecimiento económico para 2026-2027
Caputo reconoció que durante 2026 la economía se está creciendo a un ritmo menor, atribuyendo la desaceleración al incremento de tasas internacionales y al shock petrolero. Para analizar la evolución, recomendó observar la tendencia cíclica del EMAE, el indicador del INDEC que suaviza fluctuaciones de corto plazo.
El ministro señaló que durante agosto y septiembre de 2026 se observaron buenas señales de recuperación. Los factores que podrían impulsar la actividad incluyen:
- Obras viales en ejecución
- Crédito hipotecario en expansión
- Inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI)
Con ese escenario, Caputo estimó que el crecimiento de la economía argentina podría ubicarse entre 2% y 2,5% para el período que atraviesa las elecciones de 2027.
Impacto para empresas y administradores: qué significa el blindaje financiero
Para dueños y administradores de empresas argentinas, la estrategia de Caputo tiene implicancias directas en la volatilidad cambiaria y la disponibilidad de financiamiento durante los próximos meses. El anuncio de herramientas de intervención busca reducir la incertidumbre sobre el tipo de cambio, factor crítico para empresas importadoras, exportadoras y aquellas con pasivos en dólares.
La acumulación de reservas y la búsqueda de swaps internacionales señalan que el Gobierno intenta evitar las tensiones que caracterizaron octubre de 2025, cuando la demanda de dólares generó presiones sobre el mercado cambiario. Para las pymes y empresas medianas, una mayor estabilidad cambiaria durante el proceso electoral de 2027 podría facilitar la planificación financiera y la ejecución de proyectos de inversión que el Gobierno impulsa a través del RIGI y otras líneas de financiamiento. Sin embargo, la dependencia de herramientas de intervención también refleja vulnerabilidades estructurales en la oferta de divisas que las empresas deben considerar en sus estrategias de cobertura y gestión de riesgo cambiario.







