Miguel Ángel Broda, economista de reconocida trayectoria, alertó sobre el deterioro profundo de los motores productivos de la economía argentina bajo la gestión de Javier Milei, marcando una brecha crítica entre la euforia de los mercados financieros y la realidad que experimenta la actividad económica real y el consumo de las familias.
¿Por qué la economía no crece para la mayoría?
Según el análisis de Broda en declaraciones recientes, el crecimiento económico que promociona el Gobierno no llega a la población en general. Durante los primeros cinco meses de 2026, el PBI registró un incremento de 1,7%, pero este avance se concentra exclusivamente en sectores extractivos como energía, minería e intermediación financiera.
En contraste, el 87% restante de la economía —que incluye comercio, gastronomía, construcción e industria, sectores que generan la mayoría del empleo— experimenta contracción. Esta desconexión entre estadísticas macroeconómicas y realidad sectorial explica lo que Broda denomina el malestar percibido en la sociedad: "la calle no lo siente".
Los tres pilares productivos fuera de servicio
Broda identificó tres factores clave que debería impulsar la recuperación pero que hoy están deteriorados. El crédito al sector privado, aunque registró una suba técnica de 3,8% a 9,3% del PBI, sigue siendo marginal comparado con el promedio regional de 65%. Simultáneamente, la masa salarial real retrocedió y el ingreso disponible de las familias —lo que resta después de pagar servicios e impuestos— se encuentra en niveles críticos.
Este escenario ha modificado las prioridades de la población: si durante 2024 y 2025 la inflación dominaba la agenda ciudadana, hacia mediados de 2026 el desempleo y la recuperación salarial ocupan el centro de las preocupaciones económicas de los argentinos.
Reelección en riesgo: Broda difiere de los mercados
Una de las advertencias más contundentes del economista se refiere al horizonte político. Broda afirmó que, por primera vez en 40 años, sus análisis divergen de las probabilidades que el sector financiero asigna a la reelección de Milei en 2027. Mientras los mercados ven un camino despejado, el consultor observa una imagen presidencial que oscila entre 35% y 40% de aprobación, nivel que considera riesgoso si no hay derrame económico en el corto plazo.
Para Broda, el éxito de la transición de un modelo estatista a uno de mercado requiere continuidad institucional, proceso que estima demandaría entre tres y cinco gobiernos. Sin embargo, si la economía es el factor decisivo en las votaciones, el panorama para el mandatario se vuelve "duro". El economista enfatizó que Argentina debe pasar el "test de la credibilidad", minimizando el impacto de iniciativas como la reforma del Banco Central o los programas de regularización de activos, que catalogó como "positivos pero casi irrelevantes" frente a la magnitud de los desafíos estructurales.
Tipo de cambio atrasado: la trampa del dólar barato
Broda cuestionó la política cambiaria actual, señalando que la obsesión por reducir inflación mediante un atraso del tipo de cambio genera consecuencias destructivas en un contexto de competencia global feroz. El economista destacó que el mundo enfrenta un "neomercantilismo" liderado por China, que produce 30% de la industria mundial y exporta deflación a nivel global.
"Abrir la economía con un dólar barato provoca que de cada diez empresas que cierran, cinco sean al cohete", advirtió Broda. Su posición es que el Gobierno debe otorgar tiempo a la industria nacional para adaptarse al nuevo régimen económico, ya que destruir empresas por falta de competitividad cambiaria representa un error estratégico. El consultor instó a Milei a aplicar el mismo "pragmatismo" que demuestra en negociaciones políticas al diseño de la política económica, particularmente en materia cambiaria.
Impacto para empresas y administradores: qué significa este escenario
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el diagnóstico de Broda plantea desafíos inmediatos. Si bien el Gobierno implementó un "cambio de régimen histórico" orientado hacia la economía de mercado, la falta de pragmatismo en la ejecución genera incertidumbre sobre la viabilidad de proyectos de mediano plazo. Las pymes de comercio, gastronomía, construcción e industria manufacturera enfrentan simultáneamente caída de demanda interna, compresión salarial de sus clientes, acceso limitado al crédito y presión competitiva de importaciones. Un tipo de cambio más competitivo sería clave para mejorar la rentabilidad de empresas orientadas a la exportación y para proteger a las que compiten con importaciones en el mercado interno. La continuidad política hacia 2027 también impacta directamente en la confianza empresaria para realizar inversiones de largo plazo.







