BRICS descartó crear una moneda única y pivotó hacia la interoperabilidad entre sistemas nacionales de pagos, con liquidaciones en monedas locales y posibles conexiones de monedas digitales de bancos centrales.
¿Qué decidió BRICS en su cumbre de septiembre de 2026?
Durante la cumbre celebrada el 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi, los miembros de BRICS dejaron de lado la idea de crear una moneda común y optaron por una estrategia más gradual de integración financiera. El Ministerio de Asuntos Exteriores de India confirmó explícitamente que "no hay ninguna propuesta en los BRICS para una moneda de los BRICS, por ahora". En su lugar, la declaración final instruyó al Grupo de Trabajo de Pagos a continuar explorando la interoperabilidad entre redes de pago, sistemas de mensajería y liquidaciones usando monedas nacionales de cada miembro.
Este cambio de dirección es sustancial pero no significa abandono de la desdolarización. El bloque sigue buscando reducir la dependencia del dólar estadounidense, pero mediante la conexión directa entre infraestructuras nacionales en lugar de crear un competidor monetario único. La estrategia permite que cada país mantenga el control sobre su propia moneda, sus bancos y sus sistemas de pago, mientras construye puentes operativos con sus pares.
La infraestructura detrás de BRICS Pay
Los sistemas nacionales que BRICS intenta conectar ya poseen una escala considerable. Durante los últimos 18 meses previos a septiembre de 2026, UPI de India y Pix de Brasil procesaron más de US$ 10.000 millones en volumen combinado. UPI alcanza más de 550 millones de usuarios, mientras que Pix supera los 170 millones, cifras que demuestran el peso de estas plataformas nacionales.
BRICS Pay se está desarrollando como un ecosistema de interoperabilidad que no busca reemplazar los sistemas existentes, sino conectarlos. La idea central es permitir que las infraestructuras nacionales comuniquen entre sí y faciliten pagos o liquidaciones entre países sin depender obligatoriamente de una moneda única. Sin embargo, el proyecto aún permanece en fases piloto y despliegue gradual, por lo que no constituye una red plenamente operativa para los 11 miembros del bloque.
¿Qué obstáculos enfrenta la integración de monedas digitales de bancos centrales?
India promovió antes de la cumbre que los países de BRICS exploraran la vinculación de sus CBDC (monedas digitales de bancos centrales) para pagos transfronterizos. Esta capa adicional podría fortalecer el ecosistema de interoperabilidad, pero enfrenta desafíos técnicos y políticos significativos. La adopción limitada de algunas monedas digitales oficiales, las diferencias entre arquitecturas de sistemas y las tensiones geopolíticas entre miembros pueden ralentizar cualquier implementación coordinada.
Para que una red de pagos interoperable funcione en la práctica, los participantes deben acordar estándares de mensajería, mecanismos de compensación, reglas contra el lavado de dinero y procedimientos para administrar el riesgo cambiario. Estos son desafíos que van más allá de simplemente enviar fondos de un país a otro. La fuente no presenta un calendario definitivo para completar este proceso, por lo que el anuncio describe una dirección estratégica más que un producto terminado.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el giro de BRICS tiene implicaciones directas en operaciones comerciales internacionales. Si la interoperabilidad entre sistemas de pagos avanza, las compañías podrían liquidar transacciones con Brasil, India, China y otros miembros del bloque en monedas locales, reduciendo costos de conversión y exposición al dólar estadounidense.
Aunque Argentina no integra BRICS actualmente, los efectos sobre corredores comerciales regionales pueden ser significativos. Una red de pagos que funcione entre países de América Latina, Asia y África podría alterar los flujos de divisas y crear presión sobre el dólar en operaciones específicas. Empresas exportadoras argentinas podrían enfrentar competidores que accedan a canales de liquidación más eficientes, mientras que importadores podrían beneficiarse de menores fricciones en pagos transfronterizos.
Además, si BRICS logra integrar CBDC en el futuro, las empresas deberán evaluar cómo adaptar sus sistemas de tesorería y gestión de riesgo cambiario. Por ahora, el proyecto permanece en desarrollo y no presenta una amenaza inmediata, pero los administradores financieros deben monitorear su evolución como un factor que podría redefinir las ventajas competitivas en comercio internacional durante los próximos años.







