La inflación de junio de 2026 marcó un hito: 1,9% mensual, la primera lectura por debajo del 2% en casi un año. Este dato transformó el análisis de inversión en deuda en pesos, desplazando el foco desde los bonos ajustados por inflación hacia instrumentos más sofisticados que ofrecen protección dual. Los bonos CER/TAMAR ganaron protagonismo porque combinan cobertura inflacionaria con exposición a tasas de interés, en un contexto donde la recomposición de la tasa real se vuelve crítica para los rendimientos.
¿Por qué los bonos duales atraen más en julio de 2026?
Los bonos duales CER/TAMAR se posicionan como la alternativa más eficiente cuando la desaceleración inflacionaria sigue en curso. Según analistas de renta fija, el mecanismo de estos títulos funciona así: al vencimiento, el inversor recibe el mayor rendimiento entre el ajuste por CER y la tasa TAMAR, eliminando la necesidad de elegir de antemano cuál de los dos escenarios dominará.
En julio de 2026, la TAMAR se ubica en 22,63% nominal anual, equivalente a 1,88% mensual, prácticamente alineada con la inflación de junio. Esta cercanía es decisiva: si la desinflación continúa, la pata TAMAR será la que explique el retorno; si la inflación sorprende al alza, el ajuste por CER actúa como escudo defensivo. Esa asimetría de retorno es el atractivo principal para administradores de carteras que buscan no apostar perdiendo.
El Banco Central continúa absorbiendo liquidez mediante operaciones de mercado abierto y ventas de títulos dólar linked, una dinámica que podría ejercer presión alcista sobre las tasas en los próximos meses. En ese contexto, los bonos duales se vuelven especialmente valiosos porque capturan ese potencial de suba de tasas sin abandonar la cobertura inflacionaria.
Bonos duales de mayor plazo: el perfil recomendado
Los especialistas en investigación de mercado señalan que los títulos duales TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0 ofrecen un carry atractivo combinado con un perfil asimétrico de retorno. Estos bonos de mayor duración permiten capturar ganancias de capital si la desinflación continúa y los spreads se comprimen, mientras mantienen un fuerte componente defensivo si la inflación persiste o las tasas vuelven a subir.
La recomendación apunta a instrumentos que combinen participación en un escenario de normalización macroeconómica con cobertura ante escenarios más desafiantes. Para empresas y administradores de negocios que necesitan preservar poder adquisitivo en pesos mientras capturan oportunidades de tasa, los duales representan una solución más robusta que los bonos simples.
¿Siguen siendo atractivos los bonos CER puros?
Los bonos ajustados por CER no han perdido su relevancia. Durante 2026, existen títulos CER con vencimientos en 2027 que ofrecen rendimientos reales de entre 5% y 6% anual, niveles considerados interesantes para inversores que priorizan la protección del capital frente a la inflación sin asumir duraciones muy extensas.
Sin embargo, hay una diferencia temporal crítica: los bonos CER concentran vencimientos próximos, mientras que los duales se distribuyen a partir de 2028. Esto implica que los duales requieren atravesar un período donde el proceso electoral podría generar mayor volatilidad en tasas de interés en pesos. Las tasas podrían mantenerse elevadas para contener la dolarización de carteras, un riesgo que los inversores deben evaluar según su horizonte.
Estrategia de inversión: horizonte temporal y perfil de riesgo
La elección entre bonos CER y duales depende principalmente del horizonte de inversión y del perfil de riesgo. Para plazos cortos (hasta 2027) con bajo apetito por volatilidad, los CER puros ofrecen rendimientos reales sólidos. Para inversores que pueden tolerar mayor duración y que buscan capturar tanto desinflación como potencial de suba de tasas, los duales presentan un perfil más completo.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas que manejan tesorería en pesos, esta discusión es directa: los bonos duales ofrecen una alternativa sofisticada que protege contra dos riesgos simultáneamente sin sacrificar rendimiento. En un contexto donde la inflación desacelera pero mantiene volatilidad (1,9% en junio tras meses más altos), y donde las tasas de interés podrían presionarse al alza por absorción de liquidez, los duales permiten evitar la apuesta binaria que exigen los CER simples.
Para tesorería corporativa con horizonte de 18 a 36 meses, los bonos duales de mayor plazo brindan un rendimiento defensivo si la normalización macro decepciona, y ganancias de capital si la desinflación continúa. Los CER puros siguen siendo válidos para fondos de corto plazo o para empresas que necesitan máxima certidumbre de retorno real. La decisión debe alinearse con el flujo de caja proyectado y la exposición cambiaria de cada negocio.







