Las acciones argentinas cerraron con ganancias durante la jornada del 21 de julio de 2026, impulsadas por el desempeño del sector energético en un contexto de recuperación en los mercados internacionales. Sin embargo, el indicador de riesgo soberano mostró movimientos al alza, reflejando la volatilidad característica de los mercados emergentes.
¿Cuánto subió el índice Merval en la jornada?
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires avanzó 1,8%, cerrando en 3.281.979 puntos. Este desempeño positivo se alineó con el comportamiento de los principales mercados estadounidenses, donde el Nasdaq Composite ganó 1,3%, el S&P 500 subió 0,9% y el Dow Jones Industrial avanzó 0,7%.
Las acciones de empresas argentinas negociadas en Wall Street en formato de ADR (American Depositary Receipts) también registraron ganancias significativas. Satellogic encabezó las alzas con +9,2%, seguida por Edenor (+5,4%), Cresud (+4,4%) y Pampa Energía (+3,6%). Este comportamiento selectivo reflejó la preferencia de los inversores por el sector de servicios públicos y energía.
Energía y petróleo: los motores del mercado
El alza en las cotizaciones del crudo fue el factor determinante detrás del desempeño positivo de las empresas energéticas argentinas. El Brent del Mar del Norte para septiembre ganó 2,4%, alcanzando US$ 91,39 el barril, mientras que el WTI subió 2,5%, a US$ 84,54. Las renovadas tensiones geopolíticas en Medio Oriente sustentaron esta presión alcista en los precios internacionales.
En respuesta a este escenario, las principales empresas del sector energético argentino mostraron ganancias: YPF avanzó 1,6% a US$ 51,25, Vista Energy subió 1,8% y Tenaris ganó 1,6%. Según analistas consultados, las firmas de Oil & Gas aprovecharon el avance del crudo Brent y el sólido superávit de la balanza comercial energética registrado durante el primer semestre de 2026.
Riesgo país en alza: ¿qué significa para los inversores?
A pesar del optimismo en las acciones, el indicador de riesgo país de JP Morgan mostró movimiento contrario. El riesgo país argentino avanzó seis puntos básicos, llegando a 421 puntos. Este indicador refleja la prima de riesgo que exigen los inversores internacionales para colocar fondos en títulos de deuda soberana argentina, en comparación con bonos estadounidenses de referencia.
El comportamiento mixto de los bonos soberanos —con ganancias selectivas en la renta fija seguidas de tomas de ganancias— evidenció la cautela de los participantes del mercado ante la combinación de factores globales: tensiones comerciales, volatilidad en los precios de commodities y la postura restrictiva de la Reserva Federal estadounidense.
Moody's eleva calificación: alineación de agencias
Un evento relevante durante la jornada fue el anuncio de Moody's de elevar la calificación de la deuda soberana argentina de Caa1 a B3, con perspectiva Positiva. Esta mejora coloca a las tres principales agencias calificadoras —Moody's, S&P y Fitch— alineadas en B- por primera vez en más de una década, según informó el viceministro de Economía José Luis Daza.
La agencia argumentó que la estabilización macroeconómica argentina ha transitado hacia una mejora más duradera de los fundamentos crediticios. Los superávits fiscales sostenidos, la caída de la inflación y la continuidad de la liberalización económica fueron citados como factores clave. Esta convergencia de calificaciones potencialmente abre oportunidades para fondos institucionales que requieren dos o tres agencias para invertir en el país.
Licitación de bonos y operaciones de deuda
La Secretaría de Finanzas realizó una licitación extraordinaria de bonos con suscripción en especie, adjudicando US$ 1.895 millones sobre ofertas totales de US$ 2.087 millones. La operación se dividió en dos tramos: US$ 1.736 millones en Dólar Linked con vencimiento al 31 de agosto de 2026, y US$ 159 millones en títulos con vencimiento al 15 de diciembre de 2028.
El canje representó el 45,17% de la emisión Lelink de julio, renovando vencimientos de corto plazo. Analistas destacaron que la operación buscaba despejar parcialmente los vencimientos de fin de mes y reducir la presión sobre el tipo de cambio que podría resultar del rollover anticipado del bono.
Mercado de cambios: dólar mayorista cede, blue sube
En el mercado de divisas, el dólar mayorista registró una caída de 3,50 pesos o 0,2%, cerrando a 1.477,50 pesos, cortando una racha de cuatro alzas consecutivas. El volumen operado fue elevado, alcanzando US$ 704,4 millones, lo que contribuyó a la presión vendedora sobre la divisa norteamericana.
Por su parte, el dólar blue subió cinco pesos o 0,3%, llegando a $1.545 para la venta, alcanzando su nivel más alto desde el 22 de octubre. La brecha entre el dólar blue y el tipo de cambio oficial se amplió, con agencias de cambio tomando la divisa a $1.525 —75 pesos o 5,2% más que los $1.450 que pagan los bancos—, justificando operaciones en el mercado informal.
El Banco Central absorbió US$ 45 millones en su participación cambiaria, representando el 6,4% de la oferta spot. Las reservas internacionales brutas crecieron US$ 112 millones, llegando a US$ 48.919 millones, proporcionando cierto respaldo a la política de acumulación de divisas.
Impacto para empresas y administradores: oportunidades y riesgos
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la jornada del 21 de julio presenta un panorama complejo de oportunidades y desafíos. La mejora en la calificación de Moody's y la alineación de las tres agencias en B- abre potencialmente nuevas ventanas de financiamiento internacional a menores costos, beneficiando a empresas con acceso a mercados de capitales.
Sin embargo, la suba del dólar blue y la brecha cambiaria en expansión generan presiones sobre empresas que operan con importaciones o tienen deudas en dólares. El aumento del riesgo país, aunque moderado, refleja la cautela de inversores internacionales y podría encarecer el financiamiento externo. Para empresas del sector energético, la suba del petróleo presenta oportunidades de mejora en márgenes, mientras que para sectores dependientes de insumos importados, el escenario cambiario volátil requiere gestión activa de exposiciones en divisas. La combinación de estabilidad macroeconómica con volatilidad cambiaria y riesgo país demanda que los administradores mantengan estrategias de cobertura y diversificación de fuentes de financiamiento.







