Black Hills Corp. desembolsará US$ 1.800 millones en nueva generación de gas natural entre 2027 y 2029 para abastecer un centro de datos de Google en Cheyenne, Wyoming. Según los términos del acuerdo, la compañía tecnológica cubrirá los costos asociados, mientras que Black Hills proyecta sumar aproximadamente US$ 150 millones a su beneficio neto para 2030.
¿Cuál es la capacidad de generación que Black Hills construirá?
Black Hills instalará 564 megavatios (MW) de nueva capacidad de generación de gas natural en su estación Cheyenne Prairie, con el objetivo de respaldar hasta 590 MW de servicio de red para Google. Esta infraestructura constituye el componente central del proyecto, aunque representa solo una parte de la solución energética integral.
La generación propia se complementará con recursos de terceros gestionados mediante una microrred privada. En total, Black Hills coordinará 2,7 gigavatios (GW) de capacidad, incluyendo 2,1 GW de recursos externos y reservas operativas. Los 564 MW de generación propia equivalen aproximadamente a una quinta parte de la capacidad total comprometida con Google.
Cronograma de construcción y entrada en operación
El acuerdo entre ambas empresas entró en vigencia el 30 de septiembre de 2026. Black Hills proyecta que el suministro de energía comience a finales de 2027, alcanzando su capacidad máxima durante 2030. El calendario de ejecución se divide en varias etapas críticas:
- Construcción de nueva capacidad de generación entre 2027 y 2029
- Inicio del suministro a finales de 2027
- Escalada progresiva hacia la capacidad máxima durante 2030
- Coordinación continua de recursos de terceros
El cumplimiento del cronograma representa uno de los principales riesgos operativos del proyecto. Cualquier demora en la construcción o puesta en marcha de la planta de gas podría afectar las proyecciones financieras y el calendario de beneficios anunciados.
Impacto financiero y expectativas de flujo de caja
Black Hills estima que el acuerdo generará beneficios económicos significativos en el mediano y largo plazo. Además de los US$ 150 millones proyectados para el beneficio neto en 2030, la compañía calcula aproximadamente US$ 2.400 millones de flujo de caja libre sin apalancamiento hasta 2048, descontados los gastos de capital.
Estas proyecciones presuponen que el centro de datos continuará operando y demandando energía durante más de dos décadas. El esquema contractual establece que Google asumirá los costos asociados, lo que según Black Hills evitaría cargos adicionales para sus demás clientes. Las acciones de Black Hills (símbolo BKH) subieron alrededor de 5% en operaciones posteriores al cierre tras el anuncio del acuerdo.
La demanda energética de la inteligencia artificial
Este proyecto refleja la presión creciente que enfrentan las grandes compañías tecnológicas para asegurar fuentes de energía confiables que respalden el entrenamiento y operación de modelos de inteligencia artificial. Google ha diversificado sus estrategias de abastecimiento energético: el 6 de octubre de 2026, la compañía anunció un contrato de 20 años con Constellation Energy para acceder a 890 MW de plantas nucleares modernizadas.
Black Hills posee una cartera más amplia de proyectos relacionados con centros de datos que supera los 3 GW de capacidad planificada. Aunque estas cifras corresponden a iniciativas potenciales, el acuerdo con Google ofrece un contrato concreto que podría servir como modelo para desarrollar líneas de negocio adicionales en este segmento.
Relevancia para empresas argentinas: energía e infraestructura en la era de la IA
Aunque Black Hills opera en Wyoming, este tipo de acuerdos ilustran tendencias globales que impactan indirectamente en Argentina. La escasez de energía confiable y las inversiones masivas en infraestructura energética para respaldar centros de datos son desafíos que también enfrenta el país.
Para administradores y dueños de empresas argentinas, el caso de Black Hills-Google muestra cómo la demanda de inteligencia artificial está redefiniendo las inversiones en generación eléctrica y transmisión. Si Argentina aspira a atraer inversiones similares en infraestructura tecnológica, deberá garantizar estabilidad regulatoria, disponibilidad energética y marcos contractuales claros que permitan a empresas locales participar en proyectos de gran escala. El modelo de costos compartidos y beneficios de largo plazo que estructura este acuerdo podría servir como referencia para negociaciones entre el sector privado argentino y operadores tecnológicos globales.







