El Banco de Corea (BOK) ha incursionado nuevamente en activos de oro tras 13 años de inactividad en este segmento. La institución reveló una posición de US$ 250,4 millones en un fondo cotizado en bolsa (ETF) de oro, estrategia que le permite acceder a la exposición del metal precioso sin aumentar sus reservas físicas de lingotes.
¿Cuál es el tamaño exacto de la inversión del Banco de Corea?
Según documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos a finales de junio de 2026, el BOK mantenía 679.765 acciones del ETF SPDR Gold Shares. Esta participación representaba aproximadamente 6,4% de su cartera divulgada, que totalizaba US$ 3.890 millones en cuatro posiciones distintas.
Lo relevante es que esta tenencia no figuraba en los reportes de tres meses atrás, confirmando que la compra ocurrió durante el segundo trimestre de 2026. Desde la perspectiva regulatoria, los ETF de oro se clasifican como valores y se integran dentro de las reservas de divisas extranjeras del país, manteniéndose separados de los lingotes físicos considerados activos de reserva a largo plazo.
¿Por qué el Banco de Corea evita aumentar reservas físicas?
La decisión de invertir en ETF en lugar de lingotes permite al banco central acceder a la volatilidad y los beneficios del oro sin modificar sus reservas oficiales de oro físico. La reserva oficial se mantiene en 104,4 toneladas desde 2013, sin cambios pese a esta nueva inversión en instrumentos derivados.
No obstante, en agosto de 2026 el BOK anunció un giro estratégico: estableció un marco para compras nacionales de oro, el primer paso de este tipo en casi seis décadas. Este movimiento sugiere una potencial evolución hacia una mayor acumulación de activos relacionados con el metal precioso en los próximos períodos.
Contexto global: bancos centrales aceleran compras de oro
La movida del Banco de Corea ocurre en un contexto donde otros bancos centrales mundiales intensificaron significativamente sus compras. Durante el segundo trimestre de 2026, instituciones centrales sumaron en conjunto 289 toneladas netas de oro, marcando el segundo trimestre más fuerte jamás registrado según el World Gold Council.
Polonia encabezó esta tendencia con 51 toneladas adquiridas durante ese período. China, por su parte, incorporó cerca de 20 toneladas solo en julio de 2026. El BOK, en cambio, no participó en estas compras físicas masivas; su última adquisición de lingotes databa de 2013, cuando añadió 20 toneladas a sus reservas.
Demanda de inversores en ETF de oro repunta en 2026
Más allá de las estrategias de bancos centrales, la demanda de inversores minoristas también mostró señales positivas. Los fondos respaldados por oro captaron US$ 3.000 millones en julio de 2026, revirtiendo una racha de dos meses consecutivos de salidas netas. Este flujo de capital sugiere renovado interés en el oro como activo defensivo en carteras diversificadas.
El próximo paso será observar los futuros reportes de reservas del BOK para determinar si ampliará su exposición en ETF o eventualmente convertirá parte de esa posición en oro físico, alineándose con el nuevo marco de compras domésticas anunciado en agosto.
Implicaciones para empresas y administradores argentinos
Para los empresarios y administradores argentinos, estos movimientos de bancos centrales globales reflejan una tendencia macro relevante: la revalorización del oro como activo de reserva en contextos de incertidumbre económica. En Argentina, donde la dolarización y la protección de activos son preocupaciones constantes, entender estas dinámicas internacionales resulta crítico.
La compra de ETF de oro por parte del BOK evidencia que incluso instituciones que mantuvieron posiciones estables durante años están buscando nuevas formas de exponerse al metal. Para pymes y empresas con exposición a mercados internacionales o tenencias en dólares, el comportamiento del oro puede servir como indicador de volatilidad cambiaria y presiones inflacionarias globales que eventualmente impactan los precios de importación y exportación locales.







