La interrupción del acuerdo comercial entre Argentina y México desde marzo de 2026 está generando desabastecimiento en varios modelos de vehículos importados, con caídas de ventas que alcanzan el 77% en algunos casos durante estos primeros meses sin el tratado bilateral.
¿Qué pasó con el acuerdo comercial Argentina-México?
El acuerdo de complementación económica entre Argentina y México finalizó el 19 de marzo de 2026 sin renovación, dejando a las automotrices e importadores en una situación compleja. Las marcas que traían vehículos desde el mercado mexicano habían anticipado esta posibilidad meses atrás, cuando la última renovación se hizo solo por un año en lugar de los tres acostumbrados. Por eso, muchas empresas importaron volúmenes mayores para mantener stock durante varios meses. Sin embargo, ese colchón de inventario se agotó hacia junio, y desde entonces los faltantes comenzaron a impactar directamente en las ventas de julio y agosto de 2026.
Modelos más afectados por la falta de acuerdo comercial
El Volkswagen Taos lidera el ranking de autos mexicanos vendidos en Argentina. Este C-SUV dejó de fabricarse localmente en julio de 2025, dependiendo completamente de importaciones desde México. Durante 2025, promediaba 1.375 unidades mensuales, pero en 2026 la tendencia fue decreciente: 645 unidades en julio representan una caída del 45% respecto al año anterior. Marzo fue el mejor mes de 2026 con 1.180 patentamientos, pero desde entonces el descenso fue sostenido.
La Ford Maverick, pickup que es el segundo modelo mexicano con mayor volumen, registra cifras aún más preocupantes. En enero de 2026 alcanzó 524 patentamientos, pero en julio apenas llegó a 139 unidades, una caída del 73%. El promedio anual acumulado es de 300 vehículos mensuales, muy por debajo de lo esperado.
La Nissan Frontier, pickup que se fabricaba en Santa Isabel, Córdoba, interrumpió su producción local en octubre de 2025 para pasar a importarse desde México. El impacto fue severo: en julio solo se vendieron 136 unidades frente a 610 en enero, representando una caída del 77%. Con el arancel del 35% ahora vigente, el vehículo se volvió significativamente más caro, desalentando las compras.
¿Cuál es el impacto del arancel del 35% en los precios?
Sin el acuerdo de complementación, los vehículos mexicanos están sujetos a un arancel del 35%, costo que las automotrices e importadores no pueden trasladar completamente al precio de venta sin perder competitividad. Varias terminales confirmaron que realizaron importaciones puntuales para cumplir con compromisos de planes de ahorro, pero absorben el costo adicional en sus márgenes. Esta situación desalienta importaciones mayores, generando el desabastecimiento actual.
Otros modelos también sintieron el impacto, aunque con menor intensidad. El KIA K3 pasó de un promedio de 305 unidades mensuales antes de marzo a 228 después, con una caída del 66% entre el mejor mes (enero) y julio. El Nissan Versa registró una baja del 70%, cayendo de 230 unidades en abril a apenas 68 en julio. El Honda ZR-V acumuló una caída del 41% desde abril en adelante.
Modelos que resisten mejor la crisis comercial
No todos los vehículos mexicanos sufren igual. El Ford Bronco Sport mantuvo en julio 215 unidades, coincidiendo con su promedio mensual de 2026, sin registrar caída sustancial. Los Volkswagen Vento y Tiguan también mostraron estabilidad, probablemente porque sus volúmenes de venta son relativamente bajos y sus stocks fueron suficientes. El Tiguan incluso mejoró en julio con 76 unidades frente a un promedio anual de 63.
El KIA K4, sedán de segmento C que llegó en marzo de 2026, quedó atrapado en la transición entre ambos escenarios comerciales, limitando su capacidad de importación pero sin mostrar caídas dramáticas porque su volumen inicial fue reducido.
Perspectivas: ¿cuándo se normalizará el mercado?
Las automotrices e importadores esperan que el acuerdo se renueve o que el Gobierno habilite cupos especiales para continuar trayendo vehículos mexicanos sin arancel. Mientras tanto, muchos clientes optan por no esperar tres o cuatro meses por un auto y buscan alternativas de otras procedencias. Las marcas más afectadas están administrando cuidadosamente sus stocks, priorizando entregas de planes de ahorro, que tienen obligación legal de cumplir en dos meses desde la adjudicación.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para los concesionarios oficiales y distribuidores, la ruptura comercial representa una amenaza directa a los márgenes operativos. Las marcas más golpeadas pierden cuota de mercado rápidamente, reduciendo ingresos por comisiones y servicios posventa. Los planes de ahorro, instrumento clave en las ventas de autos en Argentina, se vuelven complicados de cumplir cuando no hay unidades disponibles: las terminales deben importar a precio de arancel completo, absorbiendo costos que impactan rentabilidad.
Para los empresarios y administradores que utilizan estos vehículos en sus operaciones, los precios se incrementarán significativamente si el acuerdo no se renueva. Modelos como la Frontier y la Maverick, populares en sectores de logística y construcción, se volverán menos accesibles. Recomendamos monitorear anuncios sobre renovación del acuerdo bilateral y evaluar alternativas de otras procedencias si los plazos se extienden más allá de septiembre de 2026.







