Durante 2026, los tres principales complejos exportadores argentinos —agricultura, energía y minería— liquidarán un volumen histórico de divisas que alcanzaría los US$ 57.168 millones, transformando la estructura tradicional del mercado de cambios y reduciendo la dependencia estacional de las exportaciones agrícolas.
¿Cuál es el récord proyectado de divisas para 2026?
Según un análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la liquidación combinada de agro, minería y energía alcanzaría US$ 57.168 millones en 2026, cifra que superaría el máximo histórico anterior de US$ 57.622 millones registrado en 2022 —cuando la invasión rusa de Ucrania disparó los precios internacionales de granos— y quedaría casi US$ 7.000 millones por encima de los US$ 50.381 millones liquidados durante 2025.
Este crecimiento refleja un cambio estructural en la composición de las exportaciones argentinas. La incorporación de Vaca Muerta como productor de escala y el dinamismo de la minería permitirían romper el patrón histórico de concentración estacional en el primer semestre, cuando tradicionalmente se concentran las ventas de la cosecha gruesa.
Cambio de patrón estacional: qué significa para el flujo de divisas
Históricamente, la economía argentina ha enfrentado ciclos de Stop & Go, donde etapas de crecimiento se frenaban por escasez de dólares. Este comportamiento estaba fuertemente vinculado a la estacionalidad de las exportaciones agrícolas, concentradas en abril y mayo. Durante 2026, ese patrón se invertiría: la proyección indica que el segundo semestre liquidaría US$ 29.793 millones, superando los US$ 27.375 millones del primer semestre.
Los flujos de energía y minería, menos dependientes del calendario agrícola, permitirían sostener ingresos de divisas a lo largo de todo el año. El perfil mensual proyectado para 2026 se mantendría por encima del promedio histórico sin exhibir el desplome estacional típico del último trimestre.
Sector agrícola: liquidaciones por US$ 34.897 millones
El complejo agroexportador proyecta una liquidación anual de US$ 34.897 millones durante 2026, aunque representa un ajuste de aproximadamente US$ 1.200 millones respecto de estimaciones anteriores, debido a menores precios de exportación en los mercados internacionales.
En el acumulado hasta junio de 2026, el sector agrícola liquidó alrededor de US$ 15.768 millones, cifra inferior a los US$ 18.303 millones del mismo período de 2025. Esta diferencia responde a cambios en los esquemas de retenciones a la exportación implementados en 2025, que adelantaron comercializaciones y modificaron la distribución temporal de ingresos. Según el análisis, entre abril y mayo de 2026 la situación se normalizó, registrándose ocho meses consecutivos de reducción en la deuda comercial por anticipos y prefinanciaciones.
Minería: crecimiento hacia más del 10% de exportaciones totales
El sector minero consolida su trayectoria de crecimiento con cinco años consecutivos de incremento en exportaciones. Durante 2025 las ventas alcanzaron US$ 6.075 millones, y en 2026 se proyecta un nuevo récord de US$ 9.000 millones.
Este salto significativo implica que la minería pasaría de representar cerca del 7% a más del 10% de las exportaciones totales argentinas. El crecimiento se explica por la mejora en los precios internacionales del oro y la plata, junto con el dinamismo del complejo de litio en volúmenes y cotizaciones. Solo en el primer cuatrimestre de 2026, el sector registró ingresos de comercio exterior por US$ 2.927 millones, un 88% superior al mismo período de 2025. Con importaciones mínimas en relación a sus ventas externas, la minería opera como aportante neto de divisas con flujo estable durante todo el año.
Energía y Vaca Muerta: el motor de divisas del segundo semestre
El sector energético, liderado por la formación Vaca Muerta en Neuquén, proyecta un crecimiento del 16% en la producción de petróleo, alcanzando un nuevo récord histórico que superaría el máximo de 1998. Durante la primera mitad de 2026, la balanza energética marcó el mayor superávit de la historia argentina para un primer semestre, con US$ 6.987 millones, lo que representa un crecimiento del 87% interanual.
Las exportaciones de combustibles y energía crecieron un 52%, alcanzando más de US$ 8.118 millones, mientras que las importaciones tocaron mínimos de dos décadas. Más del 70% de este crecimiento exportador proviene de mayores cantidades producidas, en lugar de aumentos de precios derivados de conflictos geopolíticos.
Las perspectivas para el cierre del año son aún más sólidas. Las ventas de combustibles y energía podrían superar los US$ 14.400 millones durante 2026, llevando la balanza energética a un récord superior a los US$ 12.000 millones. La puesta en marcha del oleoducto VMOS hacia fin de año, que permitirá la evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, consolidaría un flujo de divisas creciente y menos estacional.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Este cambio estructural en la composición y estacionalidad de las divisas disponibles representa una oportunidad crítica para las empresas argentinas. Una mayor disponibilidad de dólares a lo largo de todo el año, sin los tradicionales cuellos de botella estacionales, reduce la volatilidad cambiaria y facilita la planificación financiera de importaciones, inversiones y financiamientos.
Para los administradores de empresas, la consolidación de Vaca Muerta y la minería como motores de divisas señala que la economía cuenta con pilares más diversificados que en el pasado. Esto disminuye el riesgo de ciclos abruptos de Stop & Go y permite proyectar con mayor certidumbre operaciones comerciales de mediano plazo. Además, una balanza energética superavitaria alivia presiones sobre el tipo de cambio y reduce la necesidad de ajustes de actividad que históricamente impactaban en empleo y demanda.
Las pymes exportadoras de sectores complementarios —logística, servicios, manufactura de insumos para minería y energía— también se benefician de la estabilidad de divisas. Por su parte, las empresas importadoras encuentran en este escenario mayor previsibilidad para acceder a dólares, aunque deben monitorear los precios internacionales del petróleo, oro y plata, que siguen siendo variables clave en la ecuación macroeconómica argentina.







