Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), exigió al Gobierno nacional que acompañe a los sectores manufactureros más expuestos a la competencia internacional en medio de una contracción económica que persiste durante 2026.
El dirigente industrial sostuvo que el Ejecutivo debe priorizar el crecimiento equilibrado junto con la estabilidad de precios. En declaraciones realizadas a mediados de agosto de 2026, Rappallini reconoció que la administración de Javier Milei atraviesa un proceso de ajuste fiscal complejo, pero advirtió que no es viable subordinar todos los objetivos macroeconómicos únicamente a la reducción inflacionaria.
¿Cuál es el diagnóstico de la industria sobre la actual política económica?
Rappallini enfatizó que la baja de inflación, aunque importante tras el registro de 200% en 2023, no puede ser el único propósito de una estrategia nacional. El sector industrial requiere que el tejido empresario funcione, que la economía crezca y que la producción se expanda de manera sostenida. El presidente de la UIA citó el análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha expresado la necesidad de un crecimiento más equilibrado en la estrategia de ajuste y ha manifestado preocupación específica por sectores como las pymes y la construcción.
Presión fiscal: Argentina lidera el ranking global de tributación
Uno de los puntos centrales del reclamo de Rappallini fue la carga tributaria que soporta la industria nacional. El empresario afirmó que Argentina lidera entre 30 países el ranking mundial de presión fiscal cuando se mide sobre contribuyentes que cumplen con todos sus impuestos, no sobre el PBI. Mientras que la medición convencional arroja una presión fiscal cercana al 30% del PBI (cifra que se explica por la economía informal que representa aproximadamente el 40% de la actividad económica), cuando se calcula para quienes pagan la totalidad de sus obligaciones tributarias, la carga llega a niveles récord, superiores incluso a países como España y las naciones escandinavas.
Este fenómeno afecta de manera desproporcionada al sector transable, es decir, a la industria exportadora. Rappallini señaló que durante los últimos años el sector ha sufrido una combinación de factores adversos:
- Presión impositiva sin precedentes
- Costos laborales no salariales elevados
- Restricciones crediticias
- Presiones inflacionarias
- Limitaciones para acceder a insumos importados
Medidas implementadas y propuestas pendientes del sector industrial
Durante el Gobierno de Javier Milei se han concretado algunas medidas que el sector reconoce, como rebajas impositivas parciales en exportaciones y la eliminación del Impuesto País. Sin embargo, Rappallini enfatizó que estas acciones resultan insuficientes. La UIA plantea que solo Rusia y Argentina cobran impuestos sobre exportaciones, lo que coloca a la industria nacional en una posición de desventaja competitiva global.
La entidad ha presentado una agenda de propuestas que incluye eliminar completamente los impuestos a la exportación para todos los productos, gestionar un Acuerdo Federal con las provincias para reducir la tributación subnacional y contabilizar los aportes patronales dentro del IVA. Rappallini subrayó que la única vía hacia una industria sustentable es lograr competitividad a nivel global, lo que requiere resolver distorsiones tributarias acumuladas durante décadas.
Impacto para empresas y administradores: por qué importa este reclamo industrial
Para los dueños y administradores de empresas manufactureras, el reclamo de la UIA representa una ventana crítica hacia agosto de 2026. La caída de actividad que afecta al sector no es un fenómeno aislado, sino el resultado de presiones tributarias y fiscales que erosionan márgenes operativos. Si el Gobierno nacional no acompaña con políticas de reducción tributaria y acceso al crédito, la contracción industrial podría profundizarse, afectando la inversión, el empleo y la viabilidad de empresas medianas y pequeñas que dependen de la producción doméstica. Para los administradores, entender esta tensión entre el Ejecutivo y la industria es fundamental para anticipar cambios normativos, presupuestarios y de política comercial que impacten directamente en la operación diaria de sus negocios.







