Los términos de intercambio argentinos alcanzaron su nivel más favorable en casi 80 años durante 2026, impulsados por el alza de precios en energía y manufacturas. Este indicador, que mide la relación entre los precios de exportaciones e importaciones, representa la segunda mejor lectura desde 1900 según cálculos del economista Martín Polo, beneficiando significativamente la balanza comercial del país.
¿Qué son los términos de intercambio y por qué importan?
Los términos de intercambio evalúan cuánto cuesta lo que Argentina importa en relación con lo que exporta. Cuando este indicador sube, significa que los productos que vendemos al exterior se valorizan más que los que compramos, generando ganancias adicionales sin necesidad de vender mayores volúmenes. Durante el segundo trimestre de 2026, esta mejora del 5% interanual se tradujo en una ganancia de u$s1.224 millones para el país, según informó el INDEC el jueves pasado.
Para dimensionar el impacto: si los precios de importación y exportación hubieran permanecido en los niveles del segundo trimestre de 2025, el superávit comercial habría sido de u$s6.497 millones en lugar de los u$s8.357 millones registrados. En el acumulado del primer semestre de 2026, la ganancia por este efecto precio alcanzó u$s1.232 millones.
El petróleo lidera el alza de precios de exportación
El principal motor de esta mejora fue el sector energético. Los precios de Combustibles y Energía subieron 38,5% entre abril y junio de 2026, impulsados por el cierre del Estrecho de Ormuz en el contexto del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esta vía marítima concentra aproximadamente una quinta parte del flujo mundial de petróleo crudo y Gas Natural Licuado, por lo que su cierre generó incertidumbre sobre el suministro global.
Más allá de la energía, otros rubros de exportación también registraron ganancias significativas. Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) subieron 16,8%, con destacados incrementos en productos químicos que incluyen litio (+50,6%), metales preciosos como oro (+37%) y carnes (+34,8%). Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron 11%. Los Productos Primarios, en cambio, no mostraron variación neta al compensarse aumentos en minerales y frutas con bajas en cereales, soja y pescados.
¿Cómo evolucionaron los precios de las importaciones?
En el lado de las compras externas, también hubo presiones alcistas pero de menor magnitud. Los Combustibles importados subieron 30,8%, mientras que Piezas y Accesorios de Bienes de Capital (+11,9%), Bienes Intermedios (+6,3%) y Bienes de Capital (+6,2%) registraron aumentos moderados. La excepción fue el precio de Vehículos, que se contrajo 11,5% durante el trimestre.
Superávit comercial proyectado y contexto macroeconómico
Argentina proyecta cerrar 2026 con un superávit comercial cercano a u$s20.000 millones, según estimaciones privadas. Este resultado combina dos factores: por un lado, el efecto cantidad, derivado de la contracción de la actividad industrial que reduce importaciones, y la buena performance en exportaciones agroindustriales y energéticas; por otro, el efecto precio favorable que genera ingresos adicionales sin aumentar volúmenes de venta.
Este desempeño coloca a los términos de intercambio argentinos en su mejor posición desde 1948 y apenas por debajo del máximo histórico registrado hace casi 80 años, transformando el contexto de precios internacionales en un factor de apoyo para la estabilidad de la balanza de pagos.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para las pymes y grandes empresas argentinas, este escenario de términos de intercambio favorable presenta oportunidades y desafíos simultáneos. Los exportadores de energía, productos químicos, metales y manufacturas de origen agropecuario enfrentan una ventana de precios internacionales excepcionales que mejora márgenes y rentabilidad en dólares. Sin embargo, las empresas importadoras de bienes de capital, insumos intermedios y combustibles se encuentran con costos de compra más elevados que presionan sobre costos operativos. Administradores de empresas deben evaluar estrategias de cobertura cambiaria y diversificación de proveedores, considerando que la volatilidad geopolítica (como el cierre del Estrecho de Ormuz) puede alterar estos precios rápidamente. Además, la fortaleza del superávit comercial tiende a presionar sobre la cotización del dólar oficial, reduciendo la brecha con el mercado paralelo, lo que beneficia a importadores pero puede afectar la competitividad de exportadores no tradicionales.







