Los roces diplomáticos del Gobierno argentino con Brasil y México generan preocupación en el sector automotriz nacional, aunque con impactos muy diferentes según cada socio comercial. Mientras que el acuerdo bilateral con Brasil mantiene vigencia hasta junio de 2029, el tratado con México ya venció y las negociaciones se encuentran estancadas, exponiendo a las automotrices a aranceles del 35 por ciento.
¿Qué ocurre con el comercio automotriz Brasil-Argentina?
El comercio automotriz entre Argentina y Brasil se rige por el Acuerdo de Complementación Económica (ACE 14), vigente desde 1990. Este tratado es un compromiso de Estado, no de gobierno, lo que significa que persiste independientemente de las diferencias ideológicas entre mandatarios. Aunque las relaciones diplomáticas atraviesan un momento tenso tras las declaraciones del presidente Javier Milei sobre la candidatura presidencial brasileña, los especialistas consideran que el acuerdo bilateral no debería verse afectado en su funcionamiento operativo.
Brasil sigue siendo el principal socio comercial argentino tanto en compras como en ventas. La estabilidad del marco regulatorio hasta 2029 proporciona previsibilidad a las automotrices que operan en ambos mercados, permitiendo planificación a mediano plazo sin sobresaltos arancelarios.
México: el escenario crítico tras el vencimiento del ACE 55
La situación con México es radicalmente distinta. El Acuerdo de Complementación Económica 55 (ACE 55) venció el 18 de marzo de 2026 sin posibilidad de renovación por desacuerdo entre gobiernos. Argentina buscaba incorporar más posiciones arancelarias relacionadas con el sector agropecuario, pero México rechazó esa ampliación. Actualmente, las importaciones de vehículos desde México y las exportaciones argentinas hacia ese país se gravan con aranceles del 35 por ciento, equiparándose al régimen de países sin acuerdo preferencial.
Esta situación afecta directamente a empresas como Volkswagen (que importa Taos, Tiguan y Vento), Nissan (Versa, Sentra y Frontier), Ford (Bronco Sport y Maverick), Kia (K3 y K4), Honda (ZR-V), General Motors (Silverado) y Stellantis (RAM 1500). En sentido inverso, Renault es el único fabricante argentino que exporta a México, principalmente el Kangoo desde la planta de Santa Isabel, con planes de exportar la futura pickup Niágara a partir del último trimestre de 2026.
¿Por qué las negociaciones avanzan lentamente?
Aunque a principios de julio el presidente de Volkswagen Argentina confirmó que las negociaciones se habían retomado, el avance sigue siendo lento. Los analistas señalan que la prioridad de México está en resolver su situación con Estados Unidos respecto al Tratado de Libre Comercio (T-MEC), que vence en 2036. La administración Trump anunció su decisión de no renovarlo, activando un protocolo de revisiones anuales durante los próximos diez años.
Con la administración Trump finalizando en 2029 y el gobierno de Claudia Sheinbaum extendiéndose hasta 2030, existe una ventana de oportunidad si el próximo mandatario estadounidense adopta una postura diferente. Argentina no es la prioridad inmediata para México en este contexto geopolítico complejo, lo que explica por qué la última propuesta argentina, supuestamente más alineada con los intereses mexicanos, aún no ha recibido respuesta oficial.
Impacto en las pymes y administradores de empresas argentinas
Para los dueños y administradores de empresas vinculadas al sector automotriz, la falta de acuerdo con México representa un costo operativo inmediato. Los importadores enfrentan aranceles que encarecen los productos entre 35 por ciento, presionando márgenes de ganancia y competitividad. Los exportadores como Renault ven limitadas sus oportunidades de crecimiento en el mercado mexicano, un destino relevante para productos de manufactura argentina.
La incertidumbre diplomática, sumada a los cambios en la administración estadounidense y mexicana, genera volatilidad en la planificación empresarial. Las pymes proveedoras de autopartes y componentes también sienten el impacto indirecto. Es fundamental que los empresarios monitoreen las negociaciones y consideren diversificar mercados mientras se resuelve esta situación.







