En junio de 2026, el salario real promedio de trabajadores privados registrados cayó 0,9%, marcando el segundo mes consecutivo de pérdida de poder adquisitivo según la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Este retroceso resulta especialmente significativo porque, por primera vez en 20 meses, la remuneración se ubicó por debajo del nivel observado en noviembre de 2023, con una contracción de 0,6% respecto a ese período.
¿Por qué cayó el salario real en junio?
La caída del poder adquisitivo obedece a que el crecimiento del salario nominal desaceleró más que la inflación medida por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Durante los primeros cuatro meses de 2026, los incrementos nominales promediaron 2,1% mensual, pero en abril y mayo se redujeron a apenas 1% mensual. Esta desaceleración salarial, combinada con la persistencia de la inflación, generó el deterioro del poder de compra de los trabajadores asalariados del sector privado.
Los datos provienen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que cubre aproximadamente el 98% del empleo privado registrado. La serie desestacionalizada mostró que mayo ya había registrado una caída de 2,9%, profundizando la tendencia contractiva que afecta a los trabajadores dependientes.
Convenios colectivos: ganadores y perdedores en junio
Las remuneraciones fijadas por Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) también retrocedieron en términos reales durante junio, aunque con menor intensidad que el promedio general: una caída de 0,7% en los últimos dos meses. Sin embargo, el análisis revela una marcada heterogeneidad entre sectores.
Algunos sectores lograron incrementar el poder de compra de sus trabajadores gracias a acuerdos nominales superiores a la inflación:
- Encargados de edificio: +5,9%
- Camioneros: +3,1%
- Construcción: +2,5%
- Farmacia: +2,5%
- Entidades deportivas: +1,7%
- Aceiteros: +1,6%
- Seguros: +1,6%
En el extremo opuesto, sectores como textiles, metalúrgicos, comercio y calzado experimentaron descensos interanuales de dos dígitos:
- Textiles: -12,6%
- Metalúrgicos: -12,4%
- Comercio: -11,0%
- Calzado: -10,5%
¿Cuántos empleos formales se perdieron desde noviembre de 2023?
Desde noviembre de 2023 hasta junio de 2026, la economía argentina perdió 337.365 empleos asalariados registrados. El sector privado concentró la mayor parte de esa caída, con 241.176 puestos de trabajo menos, mientras que el sector público redujo su plantilla en 79.865 empleos. El empleo en casas particulares disminuyó 16.324 puestos.
En mayo de 2026 específicamente, el empleo asalariado registrado bajó 0,1% respecto a abril. En términos interanuales (mayo 2025 versus mayo 2026), el descenso fue más pronunciado: 1,5%, equivalente a 148.500 trabajadores menos. El sector privado aportó 137.500 de esa pérdida (-2,2%), mientras que el empleo público cayó 17.500 puestos (-0,5%).
El empleo independiente mostró un comportamiento mixto: el monotributo común creció 2% (42.700 aportantes adicionales) y los monotributistas sociales aumentaron 1,3% (3.000 personas más), pero los trabajadores autónomos retrocedieron 1,7% interanual. En el período acumulado desde noviembre de 2023, el monotributo sumó 160.573 trabajadores, compensando parcialmente las pérdidas en el empleo asalariado.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas, estos datos revelan un escenario de presión simultánea sobre costos laborales y demanda interna. La caída del poder adquisitivo de los trabajadores privados reduce la capacidad de consumo de las familias, afectando directamente la demanda de bienes y servicios. Simultáneamente, la pérdida de 337.365 empleos formales desde noviembre de 2023 refleja un mercado laboral contraído que limita el crecimiento económico.
La heterogeneidad entre sectores también es crítica: mientras algunos convenios (construcción, camioneros, encargados de edificio) mantienen poder adquisitivo, otros (textiles, metalúrgicos, comercio) sufren deterioros de dos dígitos. Esto sugiere que la capacidad de negociación salarial varía significativamente según la rama de actividad. Las empresas deben monitorear esta dinámica para anticipar presiones en costos laborales y ajustar estrategias de retención de talento y productividad en un contexto de salarios reales en contracción.







