La CGT y ambas centrales de trabajadores (CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores) rechazaron la modalidad virtual para la actualización del Salario Mínimo, Vital y Móvil convocada para el viernes 28 de agosto de 2026. Las organizaciones sindicales presentaron formalmente sus demandas ante la subsecretaría de Trabajo, solicitando que el encuentro se desarrolle de forma presencial para garantizar un debate genuino sobre los ingresos de millones de trabajadores argentinos.
¿Por qué las centrales obreras rechazan las videoconferencias?
La CGT, conducida por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello, argumentó que las reuniones por zoom presentan limitaciones estructurales para negociaciones de esta envergadura. En un documento oficial titulado "Por una discusión real del salario mínimo, vital y móvil en Argentina", la central explicó que la determinación del piso salarial y las prestaciones por desempleo requieren un espacio que asegure el intercambio directo y la participación plena de todos los sectores involucrados.
La conducción cegetista enfatizó que, aunque la modalidad virtual puede resultar admisible para trámites administrativos, no es apropiada para un debate de esta trascendencia institucional. Si el gobierno mantiene el formato virtual, la CGT solicitará formalmente que se convoque a una nueva instancia presencial en breve plazo. El planteo cobra relevancia en un contexto de deterioro sostenido de los ingresos de los trabajadores, pérdida de empleos registrados y creciente precarización laboral.
El contexto económico que preocupa a los sindicatos
Las dos CTA —lideradas por Hugo "Cachorro" Godoy (Autónoma) y Hugo Yasky (de los Trabajadores)— coincidieron en los argumentos y agregaron un diagnóstico crítico del escenario macroeconómico. Ambas centrales señalaron que la caída de la actividad, el cierre de empresas y la fuerte incertidumbre económica inciden directamente sobre el nivel de empleo y la definición del salario mínimo.
Los dirigentes sindicales denunciaron una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los salarios que compromete el acceso de las familias a bienes y servicios de la canasta básica. A esto se suma la destrucción de puestos de trabajo registrados, que agrava la precarización del mercado laboral. Para las centrales, decisiones que afectan los ingresos de millones de trabajadores y la sostenibilidad de miles de unidades productivas requieren un ámbito de deliberación presencial que garantice transparencia y legitimidad.
¿Cuál es el valor actual del Salario Mínimo?
El Salario Mínimo, Vital y Móvil se encuentra en $376.600 desde su fijación por decreto en noviembre de 2025, cuando nuevamente no se alcanzó acuerdo en el Consejo. Durante la gestión de Javier Milei, ningún Consejo del Salario concluyó con consenso, lo que permitió al Ejecutivo determinar los incrementos unilateralmente mediante decretos.
La reunión de este viernes 28 de agosto también negociará una nueva prestación por desempleo. Los valores actuales en vigor son:
- Trabajadores mensualizados: $376.600
- Trabajadores jornalizados (valor hora): $1.883
- Prestación por Desempleo (mínimo): $188.300
- Prestación por Desempleo (máximo): $376.600
La Resolución 1/2026 publicada en el Boletín Oficial establece que la Comisión del Salario Mínimo se reunirá a las 10:00 horas y el plenario a las 12:30, ambas bajo modalidad virtual, aunque las centrales reclaman el cambio de formato.
Impacto en empresas y administradores: qué está en juego
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, la actualización del Salario Mínimo es crítica. Un incremento en el piso salarial impacta directamente en los costos operativos de cualquier organización, especialmente en sectores intensivos en mano de obra. En el contexto actual de caída de actividad, cierre de empresas e incertidumbre económica, la definición del nuevo mínimo determina no solo los costos laborales sino también la viabilidad de mantener o expandir la nómina de empleados.
La ausencia de acuerdos en el Consejo desde 2023 ha generado que el gobierno fije los valores por decreto, lo que reduce la previsibilidad empresarial. Una reunión presencial con participación genuina de empleadores, trabajadores y funcionarios podría facilitar una negociación que considere tanto la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores como la capacidad de las empresas de absorber incrementos salariales. Los administradores deben monitorear de cerca esta reunión, ya que el resultado impactará en la estructura de costos y la competitividad de sus operaciones durante los próximos meses.







