El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) genera un gasto tributario de USD 8.493 millones para los 23 proyectos ya aprobados por el Ejecutivo, según estimaciones de la consultora EcoGo. Este monto representa el 25% de la inversión computable total y refleja el costo fiscal que asume el Estado al otorgar beneficios a los inversores bajo este esquema.
¿Cuánto invierte el RIGI en la Argentina?
Al 1° de octubre de 2026, 23 proyectos fueron aprobados y publicados en el Boletín Oficial, con inversiones anunciadas por USD 39.429 millones. De ese total, USD 33.837 millones corresponden a capital computable. Si se incluyen proyectos aprobados aún no publicados, en evaluación y anunciados oficialmente, el universo identificado alcanza los USD 209.247 millones, aunque no todos cuentan con información pública suficiente para estimar su impacto fiscal.
La consultora reconstruyó los flujos financieros de los 23 proyectos aprobados utilizando la inversión computable, capacidad física declarada, precios normalizados, márgenes sectoriales y cronogramas de operación. Cada iniciativa fue valuada bajo dos escenarios —régimen general y RIGI— con una tasa de descuento del 9,82%.
Cómo el RIGI mejora la rentabilidad de las inversiones
El análisis revela que los incentivos fiscales del régimen tienen un impacto significativo en la viabilidad de los proyectos. Los beneficios del RIGI elevan la tasa interna de retorno (TIR) promedio de 10,6% a 13,4%, lo que mejora sustancialmente la atracción de capital extranjero e inversión privada.
El costo fiscal anual alcanza su máximo cercano a USD 1.600 millones en 2035, equivalente a aproximadamente 0,25% del PBI. Sin embargo, el gasto tributario no equivale automáticamente al costo fiscal neto, ya que depende de cuánta inversión no se habría concretado sin el régimen.
El punto de equilibrio fiscal del RIGI
Bajo los supuestos de EcoGo, los 23 proyectos aprobados generarían USD 17.499 millones de recaudación a valor presente, frente a los USD 8.493 millones de impuestos resignados. Este cálculo permite identificar un umbral crítico: el breakeven fiscal se ubica en una adicionalidad del 32,7%.
En otras palabras, si aproximadamente uno de cada tres dólares invertidos no se hubiera materializado sin el RIGI, la recaudación generada por esa inversión adicional compensaría los impuestos resignados. Por encima de ese umbral, el impacto fiscal neto se vuelve positivo para el Estado.
Con los precios récord de agosto de 2026, el gasto tributario estimado aumentaría de USD 8.493 millones a USD 12.362 millones, mientras que la recaudación pasaría a USD 26.056 millones.
Distribución desigual entre Nación y provincias
El gasto tributario no se distribuye uniformemente. De los USD 8.493 millones, USD 6.231 millones corresponden a recursos nacionales, incluyendo derechos de exportación, aranceles de importación e impuesto al cheque. Las provincias que alojan los proyectos conservan regalías y tributos propios, además de participar en recursos coparticipables.
Esta estructura genera umbrales de adicionalidad muy diferentes según el nivel de gobierno:
- Para la Nación: 38,5% de adicionalidad requerida
- Para provincias sin proyectos: 32,1%
- Para provincias con proyectos: 17,7%
Las provincias que reciben inversiones recaudan 4,6 veces lo que resignan. En provincias sin proyectos, esa relación es de 2,1 veces, mientras que para la Nación alcanza 1,6 veces.
Escenario ampliado: más proyectos en evaluación
Al incorporar proyectos identificados pero aún no aprobados, el análisis abarca 39 proyectos en total con USD 87.409 millones adicionales anunciados. En este escenario, el gasto tributario asciende a USD 24.175 millones a valor presente, mientras que la recaudación generada se estima en USD 50.542 millones.
El umbral de adicionalidad consolidado se mantiene relativamente estable en 32,4%, pero cambia significativamente la distribución de cargas. Para la Nación, el umbral sube a 44,4%, mientras que para las provincias con proyectos baja a 13,7%. Esta diferencia refleja que los proyectos adicionales —principalmente de hidrocarburos— concentran costos fiscales nacionales, mientras que las regalías permanecen en provincias productoras.
Impacto del RIGI para empresas y administradores de negocios
Para los dueños y administradores de empresas argentinas, el RIGI representa una oportunidad estratégica pero también plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal. El régimen mejora significativamente la rentabilidad de proyectos intensivos en capital, haciéndolos viables en un contexto de costos elevados en dólares y competencia internacional.
Sin embargo, el desafío hacia adelante no es solo aumentar montos de inversión anunciados. Los empresarios deben considerar que la efectividad del régimen depende de maximizar la adicionalidad real de los proyectos y ampliar el derrame sobre proveedores locales, empleo y actividad económica. En un contexto de apertura comercial y dolarización de costos, las empresas que logren demostrar que sus inversiones no se habrían concretado sin el RIGI tendrán mayor certidumbre regulatoria y acceso sostenido a estos beneficios fiscales.







