Arabia Saudita reactivó el transporte de crudo a través del Estrecho de Ormuz después de una pausa de tres semanas, buscando recuperar capacidad de exportación hacia Asia mientras enfrenta bloqueos en rutas alternativas y presión en los costos logísticos.
¿Por qué Arabia Saudita vuelve a usar el Estrecho de Ormuz?
Saudi Aramco reanudó durante la semana del 12 al 16 de agosto de 2026 las operaciones de carga en sus terminales de Ras Tanura y Juaymah, ubicadas dentro del Golfo Pérsico. Según datos de Kpler y Vortexa citados por Reuters, tres buques VLCC (Very Large Crude Carriers) cargaron aproximadamente 2 millones de barriles cada uno en esa primera etapa. La compañía saudita considera necesario asumir nuevamente esta ruta tras evaluar que las alternativas enfrentan limitaciones operativas y de seguridad que comprometen sus envíos hacia los refinadores asiáticos.
El Estrecho de Ormuz concentra un flujo energético crítico a nivel mundial: cualquier interrupción genera impacto inmediato en precios internacionales, seguros y tiempos de tránsito. Para Arabia Saudita, el paso resulta especialmente sensible porque sus principales instalaciones de exportación se encuentran en el interior del Golfo Pérsico, lo que hace que dependa estructuralmente de esta vía marítima.
Transferencias de buque a buque: la estrategia de reducción de riesgo
Aramco implementó un modelo operativo que mitiga la exposición directa de sus compradores. La compañía ofrece crudo Arab Medium y Arab Heavy mediante transferencias de buque a buque frente a Sohar (Golfo de Omán) y Fujairah. Este mecanismo permite que un cargamento pase de un petrolero a otro sin que el comprador tenga que enviar su propia embarcación a través de todo el estrecho, una diferencia operativa relevante en un contexto marcado por ataques y amenazas marítimas.
Por ahora, estas ofertas están dirigidas principalmente a refinadores chinos, que prefieren los grados sauditas más pesados y ricos en azufre porque sus instalaciones complejas pueden procesarlos con mayor eficiencia. La estrategia permite que Aramco preserve el acceso a clientes clave mientras reorganiza la forma en que entrega sus barriles, distribuyendo el riesgo entre distintos puntos de la cadena logística.
Rutas alternativas bajo presión: Yanbu y Sidi Kerir enfrentan límites
Las opciones de desvío que Arabia Saudita había desarrollado están encontrando obstáculos significativos. La ruta de Yanbu, en el Mar Rojo, enfrenta un bloqueo declarado por militantes hutíes de Yemen, lo que complicó una alternativa que inicialmente había servido para reducir la dependencia del Estrecho de Ormuz. Aramco trasladó entonces algunos suministros hacia la terminal egipcia de Sidi Kerir, que ofrece una salida parcial hacia el Mediterráneo.
Sin embargo, la capacidad de Sidi Kerir es limitada: se espera que durante agosto de 2026 cargue hacia Asia alrededor de 670.000 barriles diarios, frente a aproximadamente 4 millones de barriles por día que Arabia Saudita exportaba anteriormente a través de Yanbu. Esta diferencia revela la magnitud de la capacidad perdida y explica por qué las transferencias frente a Omán y Fujairah han ganado importancia estratégica, a pesar de requerir más coordinación, buques disponibles y costos de flete superiores.
Posicionamiento de flota y próximas operaciones previstas
Datos provisionales de Kpler indican que otros seis VLCC podrían cargar crudo saudita dentro de Ormuz durante el resto de agosto de 2026. Arabia Saudita también acumuló un grupo importante de superpetroleros fuera del golfo, una disposición que facilita futuras transferencias según evolucionen las condiciones de seguridad. Según datos de transporte marítimo de LSEG, siete VLCC operados por la saudita Bahri se ubicaban frente a Emiratos Árabes Unidos y Omán, mientras otros dos navegaban hacia Fujairah.
Comerciantes citados por Reuters señalaron que Aramco podría utilizar petroleros controlados directamente por Arabia Saudita para futuros tránsitos por Ormuz, además de los buques operados por la surcoreana Sinokor. Este cambio permitiría a la compañía controlar mejor la disponibilidad y coordinación de cargas, aunque no elimina los riesgos de seguridad inherentes a la región.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
La reactivación de exportaciones sauditas por Ormuz tiene implicaciones directas en la economía argentina. En primer lugar, afecta el precio internacional del petróleo: mientras Aramco logre mover grandes volúmenes por una combinación de rutas y transferencias, el riesgo de una escasez inmediata permanece contenido, lo que limita presiones inflacionarias en el costo de energía a nivel global. Para las empresas argentinas que importan o cotizan en dólares, la estabilidad relativa de precios energéticos reduce variables de incertidumbre en sus costos operativos.
En segundo lugar, la complejidad logística que enfrenta Arabia Saudita—viajes más largos, mayores costos de flete, transferencias de buque a buque—impacta en los fletes internacionales y en los tiempos de entrega de productos importados. Para administradores de empresas con cadenas de suministro globales, esto significa presión adicional en márgenes y plazos de entrega. Finalmente, cualquier nueva interrupción en Ormuz afectaría primero los tiempos de tránsito y las primas de seguros, luego los precios de cargamentos, y eventualmente los costos de refinación que se trasladan a combustibles y productos derivados en el mercado local argentino.







