OpenAI respondió públicamente a la demanda presentada por Apple, negando cualquier interés en información confidencial de terceros. La acusación de la empresa de Cupertino apunta a OpenAI, io Products y dos exempleados —Chang Liu y Tang Tan— por presunta apropiación indebida de secretos comerciales vinculados con el desarrollo de hardware de consumo.
¿Qué respondió OpenAI ante la demanda de Apple?
La empresa de inteligencia artificial emitió un comunicado a través de Drew Pusateri, director de comunicaciones estratégicas, en el cual rechazó categóricamente las acusaciones. Pusateri afirmó que OpenAI "no tiene interés en los secretos comerciales de otras compañías" y reafirmó el compromiso de la organización con la construcción de tecnología innovadora. La respuesta llegó pocas horas después de que Apple presentara formalmente su denuncia ante los tribunales, marcando el inicio de un conflicto legal que podría extenderse durante meses.
Las acusaciones específicas de Apple contra OpenAI
Apple sostiene que sus exempleados extrajeron información confidencial de hardware y la utilizaron para acelerar los esfuerzos de OpenAI en dispositivos de consumo. Según reportes de medios especializados en tecnología, la demanda describe un supuesto "patrón sistemático de robo" de secretos comerciales por parte de empleados que previamente trabajaban en la fabricante del iPhone.
La denuncia alega que los demandados accedieron sin autorización a sistemas y archivos confidenciales de Apple. Además, acusa a los exempleados de haber incentivado a candidatos laborales a llevar prototipos y componentes de Apple a entrevistas, revelar detalles sobre productos no lanzados aún y compartir información sobre procesos de manufactura. Apple también acusa a OpenAI de contactar proveedores utilizando información propietaria para desarrollar su propia infraestructura de hardware.
Quiénes son los demandados en el caso
La demanda menciona específicamente a Chang Liu y Tang Tan, ambos exempleados de Apple. Tang Tan resulta particularmente relevante debido a su vinculación con io Products, la firma asociada con Jony Ive, el histórico diseñador industrial de Apple. OpenAI integró los esfuerzos de io Products como parte de su apuesta estratégica por dispositivos de consumo impulsados por inteligencia artificial, buscando llevar la IA más allá del software hacia productos físicos competitivos.
El contexto de rivalidad en hardware e inteligencia artificial
El caso llega en un momento sensible para ambas compañías. OpenAI ha intentado expandir su negocio más allá de modelos de lenguaje y suscripciones, aliándose con Jony Ive para crear dispositivos diseñados específicamente para una era de IA generativa. Apple, por su parte, ha construido durante décadas una de las culturas de secreto industrial más rigurosas del sector tecnológico, considerando sus productos, cadenas de suministro, prototipos y procesos de fabricación como activos estratégicos.
La denuncia sugiere que Apple ve los planes de hardware de OpenAI no solo como una nueva competencia, sino como una amenaza alimentada por conocimiento interno de Cupertino. Este conflicto se produce mientras Apple fortalece Apple Intelligence y mantiene control sobre la experiencia de IA en sus dispositivos, mientras que OpenAI, tras colaborar mediante la integración de ChatGPT, ahora aparece también como competidor potencial.
Antecedentes legales similares
No es la primera vez que los esfuerzos de hardware de OpenAI e io Products enfrentan disputas por secretos comerciales. La startup iyO demandó inicialmente a ambas empresas por un conflicto de marca, pero en marzo de 2026 modificó su demanda para añadir acusaciones de apropiación indebida de secretos comerciales. Esa demanda también nombró a Tang Tan como demandado, alegando que un exingeniero de iyO descargó archivos confidenciales y se los entregó al exejecutivo de Apple.
Cómo afecta esto a las empresas argentinas que usan tecnología de OpenAI
Para los administradores y dueños de empresas argentinas que dependen de herramientas de OpenAI o que consideran integrar soluciones de IA en sus operaciones, este litigio plantea interrogantes sobre la estabilidad y continuidad de los servicios. Si el proceso judicial genera restricciones o retrasos en los planes de hardware de OpenAI, podría afectar la disponibilidad de nuevas soluciones de IA que la empresa planeaba comercializar globalmente, incluyendo mercados emergentes como Argentina.
Además, el conflicto pone en evidencia los riesgos legales asociados con la contratación de talento de competidores y el manejo de información confidencial en industrias de innovación rápida. Para empresas argentinas que reclutan profesionales de grandes corporaciones tecnológicas, este caso ilustra la importancia de cumplir con restricciones contractuales y evitar la transferencia no autorizada de secretos comerciales, un aspecto que puede impactar directamente en auditorías de cumplimiento normativo y exposición legal.
El resultado del litigio también podría influir en cómo OpenAI estructura sus operaciones comerciales globales y sus alianzas con socios locales, afectando potencialmente los términos de servicios y precios para usuarios empresariales en la región.







