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Morosidad récord: por qué el crédito no será motor de reactivación
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Morosidad récord: por qué el crédito no será motor de reactivación

La morosidad alcanzó niveles históricos en mayo de 2026, con 5,8 millones de argentinos en situación de impago , lo que debilita significativamente las perspectivas de que el crédito funcione como…

La morosidad alcanzó niveles históricos en mayo de 2026, con 5,8 millones de argentinos en situación de impago, lo que debilita significativamente las perspectivas de que el crédito funcione como impulsor de la economía real. El Gobierno había apostado a una expansión crediticia similar a la experimentada entre finales de 2024 y 2025, pero los altos niveles de incumplimiento, el desempleo creciente y la falta de recuperación salarial sostenida frenan esa posibilidad.

¿Cuál es el nivel actual de morosidad en Argentina?

Durante mayo de 2026, la mora de las familias alcanzó el 12,7% del sistema financiero, según estimaciones de la consultora 1816. Análisis complementarios de Analytica indican que aproximadamente el 27% de los 19,8 millones de argentinos con crédito se encuentra en situación de morosidad, totalizando unos 5,3 millones de personas. Aunque en mayo la cantidad de personas morosas no aumentó respecto al mes anterior, el contexto sigue siendo preocupante para la expansión crediticia.

Las proyecciones circulantes entre entidades bancarias estiman que el nivel de morosidad total en el sector privado tocó su pico en junio de 2026, oscilando entre 7,8% y 8%, frente al 7,2% registrado en mayo. A partir de ese punto, se proyecta un descenso lento hacia el rango de 6,3%-6,5% para diciembre de este año, aunque permanecería en niveles demasiado elevados para reactivar el crédito de forma significativa.

¿Qué factores explican el aumento de la morosidad?

Según Jorge Carrera, economista y ex director del Banco Central, la morosidad responde más a la caída de la actividad económica y la reducción de ingresos que al efecto de las tasas de interés. Los factores estructurales que sostienen esta crisis de impago permanecen vigentes: desempleo creciente, informalidad laboral y ausencia de una recuperación salarial consistente que compense la inflación acumulada.

Carrera advierte que el total de personas con dificultades para pagar créditos probablemente sea mayor al que reflejan las estadísticas oficiales. Los bancos, antes de cambiar de categoría a sus deudores, frecuentemente ofrecen refinanciaciones o prórroga de pagos, lo que mantiene a muchas personas fuera de las cifras de morosidad formal pero en situación de vulnerabilidad crediticia.

¿Qué condiciones serían necesarias para recuperar el crédito?

Para que el crédito vuelva a expandirse, Claudio Caprarulo, director de Analytica, señala que los salarios formales deben sostener mejoras reales frente a la inflación, tal como ocurrió en abril de 2026. Aun así, advierte que esto no resolvería el problema de los 5,3 millones de argentinos que quedaron excluidos del acceso al financiamiento.

Luciano Patruco, economista de Eco Go, destaca que el crédito dejó de expandirse en términos reales hace siete meses, por lo que no se espera una reducción de morosidad traccionada por nuevas líneas de financiamiento. Sin embargo, identifica un atenuante en los planes de refinanciación impulsados por bancos como Banco Nación, que alivian temporalmente la presión sobre deudores.

Carrera plantea un escenario más restrictivo: los bancos se verán obligados a ser más cautelosos en la otorgación de crédito para evitar que la morosidad continúe aumentando. Además de mejoras salariales reales, se requeriría que crezca el ingreso disponible (descontando servicios), que disminuya la informalidad y el desempleo, y que las tasas de interés bajen aún más en los nuevos créditos.

El riesgo de largo plazo: morosidad en jóvenes

Un factor adicional de preocupación es el fuerte nivel de morosidad entre la población más joven. Carrera advierte que cuando un deudor queda marcado con antecedentes de mora, los bancos se muestran más reticentes a otorgarle crédito futuro, un registro que persiste indefinidamente. Esto afecta especialmente a quienes tienen décadas de vida productiva por delante y necesitarán financiamiento para educación, vivienda y emprendimientos.

Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos

La crisis de morosidad genera consecuencias directas para la administración empresarial. Una base de consumidores con capacidad crediticia reducida limita el crecimiento de la demanda interna, afectando especialmente a empresas de bienes de consumo, retail y servicios. Además, los bancos endurecen sus criterios crediticios no solo para personas físicas sino también para líneas de financiamiento empresarial, lo que restringe la disponibilidad de capital de trabajo para pymes.

Para dueños y administradores de empresas, esto implica que no pueden contar con una expansión crediticia como motor de crecimiento de ventas en el corto plazo. Es necesario ajustar estrategias comerciales considerando una demanda más conservadora, diversificar formas de financiamiento (proveedores, factoring, capital propio) y monitorear la solvencia de clientes con mayor rigor. La recuperación económica dependerá más de mejoras en ingresos reales de trabajadores formales y reducción del desempleo que de políticas crediticias expansivas.

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