La calidad crediticia en Brasil atraviesa su peor momento en años. Los bancos del gigante sudamericano reportan indicadores de morosidad en niveles récord, con perspectivas pesimistas para los próximos meses mientras las tasas de interés se mantienen elevadas.
¿Cuál es el nivel de morosidad en Brasil?
La morosidad de los créditos al consumo alcanzó un récord de 5,6% durante mayo y junio de 2026, según reportes del banco central brasileño. Esta cifra supera los niveles registrados durante la recesión profunda de 2015 y 2016, e incluso sobrepasa los índices de incumplimiento de la pandemia de COVID-19, período en el que las tasas de interés cayeron a mínimos históricos y los bancos extendieron los vencimientos de créditos.
Los analistas proyectan que estos números no mejorarán durante el resto de 2026 y podrían deteriorarse en 2027. El exceso de liquidez en el sistema, alimentado por transferencias de ingresos y créditos subsidiados, ha amortiguado temporalmente un problema que amenaza con agravarse.
Tasas de interés altas y perspectivas sombrías en el sector
La tasa de referencia brasileña, conocida como Selic, se ha mantenido por encima del 10% durante los últimos cuatro años. Aunque el banco central aplicó un recorte de 25 puntos básicos hace poco, las expectativas de que volviera a un solo dígito se han frustrado repetidamente, condicionadas por la incertidumbre económica global derivada de tensiones geopolíticas como el conflicto en Irán.
Santander Brasil SA, uno de los primeros grandes bancos en reportar resultados del segundo trimestre de 2026, registró caída de ganancias y un cambio dramático en el tono de sus ejecutivos. Un análisis de inteligencia artificial de sus conferencias de resultados de los últimos cinco trimestres mostró que pasaron de optimismo cauteloso a pesimismo neto. Carlos Muñiz, director financiero de Santander, fue directo: "Personalmente, no soy optimista", y proyectó que los márgenes ajustados por riesgo no mejorarían antes de "principios de 2027".
Sobreendeudamiento: el círculo vicioso brasileño
El problema estructural radica en el exceso de endeudamiento de los consumidores brasileños. Milton Maluhy, director ejecutivo de Itaú Unibanco Holding SA (el mayor banco de Brasil), señaló que "hubo un exceso de préstamos en el mercado y también en la regulación". Los brasileños tienen actualmente alrededor de seis tarjetas de crédito por persona, generando un círculo vicioso que Maluhy describió como de "muerte súbita": cuando los clientes muy endeudados eligen pagar al banco con el que tienen relación más estrecha, dejan de pagar a las demás entidades.
Las obligaciones de deuda absorben actualmente alrededor de un tercio de los ingresos mensuales de los brasileños, según el banco central, un nivel cercano a un récord histórico. Itaú Unibanco registró apenas un leve deterioro de morosidad gracias a su base de clientes de mayores ingresos, pero mantiene cautela a la hora de expandir créditos fuera de ese segmento.
Banco Bradesco SA frenó el crecimiento de productos de mayor riesgo, como tarjetas de crédito dirigidas a clientes de bajos ingresos, que conforman el núcleo de su banca de consumo. Ambos bancos exhibieron confianza en estrategias internas de mitigación de riesgo, aunque mantuvieron postura reservada ante la evolución económica.
Programas de renegociación: resultados limitados
Con las elecciones presidenciales en el horizonte, el presidente Lula presentó un nuevo programa nacional de renegociación de deudas que comenzó en mayo de 2026. Bajo este esquema, los bancos ofrecen descuentos y mejores condiciones de pago, mientras el gobierno actúa como garante en caso de incumplimiento.
Este es el tercer programa similar en cuatro años: Lula implementó iniciativas similares en 2023-2024 y fue parte de su plataforma en 2022. Sin embargo, los niveles de participación actuales son menores a lo esperado por analistas. Itaú reportó que el programa redujo la morosidad de consumidores en apenas 2 puntos básicos, un nivel poco significativo. Otros bancos comparten el poco entusiasmo, considerando que la iniciativa no aborda los factores estructurales detrás del endeudamiento masivo.
Implicancias para empresas y administradores argentinos
La crisis crediticia brasileña refleja dinámicas que también afectan a Argentina y constituye una señal de alerta para administradores de empresas con operaciones en la región. Cuando los bancos enfrentan morosidad récord, endurecen criterios crediticios, suben tasas y reducen disponibilidad de financiamiento, impactando tanto en empresas como en consumo. Para las pymes argentinas con proveedores o clientes brasileños, esta contracción crediticia puede traducirse en retrasos de pagos, cancelación de líneas y presión sobre márgenes. Además, la persistencia de tasas altas en Brasil (por encima del 10%) contrasta con el contexto argentino y refuerza la importancia de diversificar fuentes de financiamiento y monitorear riesgos de contraparte en economías vecinas con ciclos crediticios volátiles.







