La morosidad en financiamientos a familias alcanzó el 12,8% en mayo de 2026, el nivel más alto en más de dos décadas según el Banco Central, evidenciando una tendencia que trasciende las fronteras argentinas y afecta a economías desarrolladas y emergentes por igual.
¿Por qué las familias no pueden pagar sus deudas?
El fenómeno responde a un mecanismo común en múltiples países: cuando los ingresos se estancan o caen, las familias recurren al crédito para sostener gastos que antes cubrían con sus salarios. En Argentina, durante 2026, trabajadores registrados, cuentapropistas y hogares de distintos niveles de ingresos intensificaron su búsqueda de financiamiento para mantener su nivel de consumo.
Los datos del Banco Central revelan la magnitud del problema. En préstamos personales la mora llegó a 15,9% y en tarjetas de crédito a 13,1% durante mayo de 2026. Además, fuera del sistema bancario tradicional, los proveedores no financieros de crédito registraron un salto aún más preocupante: la irregularidad pasó de 6,6% en agosto de 2025 a 11,2% en febrero de 2026, con morosidad de préstamos personales en 13,8%.
Brasil y México: la región también enfrenta el problema
El fenómeno no es exclusivamente argentino. En Brasil, durante mayo de 2026, la morosidad en crédito a personas físicas alcanzó 5,6%, mientras que en el segmento de crédito libre llegó a 7,6%. Más significativo aún: 82% de las familias brasileñas tenía alguna deuda en julio de 2026, máximo histórico, y 29,8% registraba deudas atrasadas con un promedio de 64,6 días de atraso.
El Banco Central brasileño identificó que el problema no responde únicamente a decisiones individuales de endeudamiento, sino a una compresión de los ingresos reales. Los atrasos se concentraban en tarjetas de crédito y préstamos personales no consignados, patrones similares a los observados en Argentina.
México presenta otra variante. Durante marzo de 2026, la morosidad en crédito bancario al consumo fue de 3,26%, inferior a Argentina pero con una evolución preocupante. Los préstamos personales alcanzaron 5,29% de morosidad. El Banco de México encontró que cuando aumenta la utilización del límite disponible en tarjetas, crece la probabilidad de incumplimiento, un mecanismo que refleja la falta de margen financiero de los hogares.
Estados Unidos: el crédito como extensión del ingreso
Aunque Estados Unidos no enfrenta tasas de morosidad comparables a las argentinas, la Reserva Federal reveló datos que ilustran la tensión financiera subyacente. Durante 2025, 28% de los adultos estadounidenses declaró dificultades para pagar sus cuentas mensuales. Entre ellos, 23% utilizó tarjetas de crédito para cubrir gastos en tiempo y 22% recurrió a familiares o amigos.
El dato más revelador surge del cruce entre encuestas y registros crediticios. Entre 2023 y 2025, el saldo promedio de tarjetas creció apenas 1% entre quienes vivían cómodamente, pero se elevó 37% entre quienes atravesaban dificultades financieras. Además, 37% de los estadounidenses no podría cubrir un gasto inesperado de US$400 con efectivo, ahorros o tarjeta sin saldo pendiente.
Francia y Canadá: señales de deterioro en economías avanzadas
En Francia, los expedientes de sobreendeudamiento de particulares aumentaron 12,3% interanual en el primer semestre de 2026, según la Banque de France, vinculado al impacto de precios de alimentos y energía. Canadá, por su parte, detectó un indicador temprano de presión: el uso de tarjetas y líneas de crédito aumenta hasta dos años antes de la mora hipotecaria, según un análisis del Banco de Canadá que siguió a 9 millones de personas entre 2015 y 2024.
El costo del crédito agrava el problema en Argentina
En Argentina, la dimensión del problema se agrava por el costo del financiamiento. Al 10 de agosto de 2026, la tasa nominal anual promedio de préstamos personales en bancos alcanzaba 69,53%. Fuera del sistema bancario, los proveedores no financieros cobraban tasas mucho más elevadas: 144% nominal anual para préstamos personales y 87% para créditos de empresas emisoras de tarjetas, según datos del Banco Central de febrero de 2026.
En comparación, la Reserva Federal estadounidense reportó que durante el segundo trimestre de 2026, la tasa en tarjetas de crédito alcanzó 22,15% anual, elevándose desde 21,52% en el trimestre anterior. Aunque estas tasas son elevadas, la diferencia con Argentina es de magnitud considerable, multiplicando el costo real de las deudas.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Para dueños y administradores de empresas, la crisis de morosidad de familias tiene implicaciones directas. Una población endeudada y con dificultades para pagar reduce su capacidad de consumo, afectando la demanda de bienes y servicios. Las pymes que dependen del mercado interno enfrentan contracción de ventas cuando los hogares priorizan el pago de deudas sobre el gasto discrecional.
Además, el deterioro del crédito al consumo refleja una compresión más amplia de márgenes financieros. Las tasas elevadas en Argentina—comparables solo con mercados de altísimo riesgo crediticio—generan un costo de oportunidad que desplaza recursos desde la inversión productiva hacia el servicio de deudas de consumo. Para empresarios, esto significa menores posibilidades de acceso a financiamiento competitivo y menor demanda agregada en el mercado local. La estabilización de la morosidad en Brasil y su evolución controlada en México contrastan con la aceleración argentina, señalando que el problema local requiere atención específica en el diseño de políticas de tasa y regulación crediticia.







