Los mercados de predicción sobre la Copa del Mundo podrían ofrecer a los inversores estadounidenses una carga tributaria significativamente menor que las apuestas deportivas tradicionales, aunque el IRS aún no ha emitido orientación definitiva sobre cómo gravar estas operaciones. La diferencia radica en la clasificación legal de los ingresos: ¿se tratan como ganancias de juego o como rendimientos de instrumentos financieros?
¿Cuál es la diferencia tributaria entre mercados de predicción y apuestas deportivas?
El tratamiento fiscal diverge significativamente entre ambos modelos. En las apuestas tradicionales, reguladas por los estados y operadas por plataformas como DraftKings Inc. y FanDuel Inc., las ganancias enfrentan reglas restrictivas para compensar pérdidas. Los contribuyentes solo pueden deducir pérdidas si detallan su declaración, renunciando a la deducción estándar de USD $16.100, y además están limitados a deducir no más del 90% de sus pérdidas.
Si los contratos de mercados de predicción fueran clasificados como inversiones financieras, el panorama sería radicalmente distinto. Las pérdidas podrían deducirse plenamente contra ganancias de capital, y hasta USD $3.000 en pérdidas netas podrían utilizarse para reducir otros ingresos imponibles durante el año fiscal. El remanente se trasladaría a ejercicios futuros, ventaja que no existe en el régimen de juego tradicional.
Regulación federal versus estatal: ¿por qué importa la CFTC?
Plataformas como Kalshi y Polymarket US están reguladas federalmente por la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), no por autoridades estatales. Este detalle estructural es central en el debate fiscal. Los defensores de un tratamiento tributario favorable sostienen que operar bajo supervisión federal de derivados financieros las diferencia de los sportsbooks tradicionales, donde la relación es directa entre el usuario y la casa de apuestas.
Especialistas como Nathan Goldman, profesor de contabilidad en North Carolina State University, argumentan que ya no se trata simplemente de apuestas deportivas, sino de contratos estandarizados liquidados mediante infraestructura de mercado financiero. La documentación fiscal que reciben los clientes refuerza esa distinción operativa y legal.
La Sección 1256: el beneficio tributario más controvertido
La interpretación más agresiva plantea que algunos contratos podrían calificar bajo la Sección 1256 del código fiscal estadounidense, reservada a derivados específicos con tratamiento especialmente favorable. Si prosperara esa lectura, el 60% de las ganancias tributaría a la tasa más baja de ganancias de capital a largo plazo, sin importar el período de tenencia del contrato. El 40% restante estaría sujeto a la alícuota ordinaria del impuesto sobre la renta.
Sin embargo, abogados especializados como Loren Lembo, socia de Katten Muchin Rosenman LLP, advierten que no existe claridad sobre si los eventos deportivos entran dentro de una disposición con parámetros tan específicos. La ausencia de jurisprudencia deja a los contribuyentes en territorio incierto.
El argumento contrario: sustancia sobre forma
Críticos del tratamiento favorable sostienen que la estructura legal no cambia la esencia económica del producto. Una persona sigue arriesgando dinero sobre un resultado incierto con expectativa de ganancia si acierta, independientemente de la arquitectura de mercado o la supervisión de la CFTC. Seth Hanlon, investigador senior en el Tax Law Center de NYU School of Law, señala que casos judiciales previos sugieren que tribunales suelen clasificar estas actividades como juego, mirando más allá del empaque formal.
El riesgo para los contribuyentes es considerable: una reclasificación posterior del IRS podría generar impuestos atrasados, sanciones e intereses, elevando significativamente el costo de haber elegido la interpretación más conveniente sin respaldo explícito de la autoridad.
Silencio regulatorio en un mercado en expansión
Hasta julio de 2026, el Departamento del Tesoro y el IRS no han emitido orientación definitiva sobre el tema. Andrew Lautz, director de políticas fiscales del Bipartisan Policy Center, describió la situación actual como un "salvaje oeste" tributario. La incertidumbre persiste en un contexto políticamente sensible, con participación de la familia presidencial en el sector, lo que podría retrasar pronunciamientos oficiales.
El volumen del mercado es significativo: más de una cuarta parte de los estadounidenses mantiene una cuenta activa de apuestas deportivas en línea, según el Siena College Research Institute. Los ingresos del juego regulado por los estados alcanzaron USD $16.960 millones durante 2025, según la American Gaming Association, dimensión que explica por qué cualquier grieta regulatoria tiene consecuencias económicas importantes.
Impacto para empresas y administradores de negocios argentinos
Aunque la regulación fiscal analizada corresponde a Estados Unidos, el tema tiene implicaciones indirectas para empresas argentinas. La expansión de mercados de predicción y plataformas de trading sobre eventos deportivos genera modelos de negocio que eventualmente podrían replicarse en Argentina, donde la carga tributaria y el tratamiento de ganancias especulativas son temas críticos para administradores.
La incertidumbre regulatoria estadounidense también afecta a startups argentinas que operan en blockchain o fintech y ofrecen productos híbridos entre apuestas e inversión. Observar cómo resuelve Estados Unidos esta clasificación fiscal ofrece lecciones sobre riesgos de compliance, exposición a reclasificaciones retroactivas y la importancia de obtener certeza tributaria antes de escalar operaciones. Para pymes y empresas que consideran incursionar en segmentos de gaming o predicción, la lección es clara: la ausencia de definición regulatoria no es neutralidad, sino riesgo acumulado que puede materializarse en pasivos fiscales inesperados.







