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Marcos Ayerra: "Hay luz al final del túnel" para pymes
Economía

Marcos Ayerra: "Hay luz al final del túnel" para pymes

Marcos Ayerra, exsecretario de Pymes y Economía del Conocimiento durante 20 meses en el equipo del ministro Caputo, reflexiona sobre su rol de contención hacia el sector productivo en medio de la…

Marcos Ayerra, exsecretario de Pymes y Economía del Conocimiento durante 20 meses en el equipo del ministro Caputo, reflexiona sobre su rol de contención hacia el sector productivo en medio de la transición económica que atraviesa el país.

¿Cuál fue el rol de Ayerra en el Gobierno?

Ayerra fue convocado al equipo del ministro Caputo a través de Juan Pazo, quien coordinaba Producción. Su tarea central fue acompañar a empresas y emprendedores durante una transición profunda de la economía argentina. Viajó extensamente por el interior del país, visitó empresas y explicó el rumbo de las políticas de orden fiscal, desregulación y reducción de la inflación que impulsaba el Gobierno.

Parte de su rol fue contener y comunicar a un sector productivo que atravesaba incertidumbre. Enfatizaba que, aunque el cambio fuera doloroso, había un rumbo claro y sostenible. Rechazaba las demandas de soluciones cortoplacistas como devaluaciones o emisión monetaria, porque consideraba que no atacaban el fondo de los problemas estructurales de la economía argentina.

Medidas concretas implementadas durante su gestión

Durante su permanencia en el cargo, Ayerra trabajó en un conjunto amplio de iniciativas. Participaba en reuniones semanales con el equipo de Producción donde se coordinaban acciones de apoyo a las pymes. Al momento de su salida, contabilizaba aproximadamente 100 medidas tomadas en distintos organismos para el sector.

Entre las acciones destacadas figuran:

  • Implementación de moratorias y planes de financiamiento para empresas en dificultades
  • Bajas de impuestos dirigidas a mejorar la competitividad
  • Cambios en las Sociedades de Garantías Recíprocas
  • Trabajo con el Registro Pyme para simplificar trámites
  • Eliminación de retenciones a la exportación industrial para aproximadamente 4.000 productos
  • Certificado de exclusión para empresas que enfrentaban doble cobro de IVA
  • Avances en importación temporaria de insumos

Todas estas medidas se ejecutaron manteniendo como eje central la defensa del equilibrio fiscal, una línea que Ayerra respaldaba completamente y que, según su análisis, era la base sobre la cual se construía toda la estrategia económica del Gobierno.

La transición de expectativas empresarias durante el programa

Ayerra observó un cambio significativo en las demandas del sector productivo a medida que avanzaba el programa económico. Al inicio, había escepticismo sobre la sostenibilidad del rumbo: muchos empresarios temían que el Gobierno abandonara el orden fiscal, recurriera a la emisión o devaluara la moneda.

Con el tiempo, conforme bajaba la inflación y se consolidaba la política de estabilidad, las demandas empresarias se volvieron más específicas. El reclamo pasó de pedir subsidios directos a solicitar condiciones de competitividad. Los empresarios comenzaban a entender que el verdadero desafío era adaptarse a un entorno de precios relativos más realistas y sin protecciones artificiales.

Según Ayerra, esta evolución reflejaba una alineación creciente entre consumidores y empresarios que antes no existía. Mientras que el consumidor se beneficiaba de precios más bajos, el empresario que se reconvertía podía acceder a mercados sin las distorsiones de la inflación crónica.

¿Por qué Ayerra decidió abandonar su cargo?

Después de 20 meses de gestión, Ayerra tomó la decisión de retirarse por dos razones principales. Primero, consideraba que el Gobierno ya no necesitaba muchos funcionarios enfocados en pymes, sino que requería multiplicar la cantidad de pymes en el país. Describía su rol como un "tanque de combustible" que el cohete económico había soltado una vez cumplida su función.

En segundo lugar, estaba convencido de que el trabajo más importante para transformar el país debía venir desde el sector privado. Creía que había una "batalla cultural" que librarse en municipios y provincias, donde operaban impuestos, regulaciones y estructuras corporativas que el Gobierno nacional no podía modificar unilateralmente.

Los límites de la acción estatal en la transformación económica

Ayerra reconoce que su margen de acción como funcionario tenía límites. El ministro Caputo era "férreo" en la defensa del equilibrio fiscal, lo que significaba rechazar muchos reclamos empresarios que requirieran gastos adicionales. Sin embargo, Ayerra no hubiera hecho algo diferente: valoraba la coherencia del equipo económico.

Lo que le frustraba no era la rigidez del Gobierno central, sino la incapacidad de actuar sobre los obstáculos que provincias y municipios imponían. Señala que mientras la Nación ordenaba la macroeconomía, persistían impuestos como Ingresos Brutos, tasas municipales excesivas, regulaciones que ralentizaban habilitaciones industriales, y sistemas de colegios profesionales que capturaban rentas. Para Ayerra, esos eran los verdaderos "parásitos" que impedían que las pymes prosperaran.

Reconversión empresaria y nuevas cadenas de valor

Ayerra rechaza la idea de que sectores completos deben desaparecer en el nuevo modelo económico. En cambio, sostiene que todas las actividades tienen espacio para funcionar si se adaptan a las nuevas reglas de juego. Ilustra este punto con ejemplos concretos de empresarios que lograron transformarse: un textil del conurbano que concentró su producción en lo que podía competir, importó el resto y comenzó a exportar; empresas metalmecánicas de Santa Fe que ahora abastecen al sector minero.

El desafío no es la capacidad de los empresarios argentinos, sino las reglas de juego a las que se adaptaron durante décadas de inflación y protecciones. Ayerra rechaza la idea de una "idiosincrasia" negativa del empresario local: todos quieren progresar y se acomodan a las reglas vigentes. El problema fue que esas reglas incentivaban la ineficiencia.

Impacto para administradores y dueños de empresas argentinas

Para los empresarios argentinos, el análisis de Ayerra plantea un desafío claro: la competitividad no es opcional, sino obligatoria en el nuevo escenario. Ya no hay protecciones que compensen la ineficiencia, ni subsidios que financien modelos obsoletos. El orden fiscal que el Gobierno defiende es incuestionable, lo que significa que los alivios deben venir por el lado de menores impuestos y regulaciones, no por gasto público.

La responsabilidad de los empresarios es doble. Por un lado, deben reconvertir sus operaciones: identificar en qué pueden competir, acceder a insumos importados sin aranceles prohibitivos, y buscar nuevas cadenas de valor. Por otro lado, deben participar activamente en la "batalla cultural" que Ayerra describe: presionar a gobiernos locales para bajar impuestos y regulaciones, combatir la captura de rentas por colegios profesionales, y exigir una Justicia que funcione.

El crédito privado en Argentina sigue siendo muy bajo comparado con economías desarrolladas, lo que limita la capacidad de inversión en reconversión. Sin embargo, Ayerra enfatiza que la solución no es pedir más subsidios al Estado, sino crear condiciones macroeconómicas estables (inflación baja, tipo de cambio predecible) y reducir la carga tributaria y regulatoria que actualmente asfixia a las empresas. Esa combinación es la que permite que nazcan más empresas de las que mueren, y que las existentes logren crecer sin depender de protecciones artificiales.

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