La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno viajarán a China en septiembre de 2026 para avanzar en negociaciones comerciales y la firma de protocolos sanitarios pendientes que permitirán ampliar las exportaciones argentinas. El desplazamiento se adelantó respecto a la fecha originalmente prevista en noviembre, coincidiendo con la feria SIAL, debido a la visita del Papa.
¿Qué busca el Gobierno en la misión a Beijing?
La agenda comercial acumula negociaciones prioritarias que permanecen sin resolver desde 2025. Entre los temas centrales figuran los protocolos para menudencias porcinas, ciruelas secas y productos de la pesca, además de las gestiones para exportar menudencias bovinas. China también entregó una versión de protocolo para habilitar el ingreso de legumbres: porotos, garbanzos y lentejas.
Fuentes vinculadas al comercio bilateral destacan que la intervención del Estado chino en cada negociación requiere diálogo político de alto nivel. Para el sector privado argentino, los trámites técnicos no presentarían mayores obstáculos, pero la falta de comunicación presidencial ha ralentizado el proceso. Aunque la misión puede destrabar cuestiones comerciales puntuales, Beijing espera una visita de Javier Milei como señal política más contundente.
La paradoja de la relación comercial con China
Mientras Javier Milei profundizó su alianza con Estados Unidos, China mantiene abiertos los principales canales económicos con la Argentina. Durante 2026, las exportaciones argentinas al mercado chino crecieron 59,1% y alcanzaron los US$ 4.891 millones, mientras las importaciones sumaron US$ 7.983 millones, dejando un déficit de US$ 3.092 millones.
Esta relación funcional se reflejó en la renovación del swap de monedas entre el Banco Central (BCRA) y el Banco Popular de China (PBoC) durante la última semana de agosto. El acuerdo contempla 130.000 millones de yuanes y extendió el plazo de vencimiento de tres a cinco años. Además, permanece activa la utilización de 35.000 millones de yuanes, equivalentes a unos US$ 5.000 millones, iniciada en 2023, que funciona como respaldo para las reservas argentinas.
Según Sabino Vaca Narvaja, exembajador argentino en China, la renovación responde a objetivos estratégicos de largo plazo de Beijing vinculados con la internacionalización del renminbi. La paradoja radica en que un Gobierno que llegó al poder con la dolarización entre sus banderas depende de una herramienta de la estrategia china para ampliar el peso internacional de su moneda.
La injerencia estadounidense en territorio argentino
La embajada china en Buenos Aires denunció el 6 de agosto de 2026 presiones estadounidenses para obstaculizar negocios e inversiones de compañías chinas en la Argentina. El comunicado acusó a la representación estadounidense de promover la "teoría de la amenaza china" y de recurrir a medidas vinculadas con visas para impedir la cooperación entre empresas argentinas y Huawei.
Según fuentes consultadas, la disputa excede el caso Huawei. Describieron como "rampante" la injerencia estadounidense sobre proyectos vinculados con China, con gestiones que se producen "provincia por provincia" y "rubro por rubro". Entre los casos señalados figura el CART (Radiotelescopio Argentino-Chino), un proyecto científico para instalar una antena de 40 metros en El Leoncito, San Juan, que contemplaba una inversión inicial china de entre US$ 15 millones y US$ 20 millones. También se mencionaron presiones sobre sectores vinculados con uranio e Hidrovía.
Para Vaca Narvaja, lo crítico es el silencio del Gobierno nacional ante lo que califica como "una intromisión sin precedentes". El efecto sobre las inversiones es visible: las compañías chinas tienden a redirigir sus recursos hacia otros destinos, como Brasil, ante la falta de señales políticas favorables.
Impacto para empresas y negocios argentinos
La misión de septiembre representa una oportunidad para destrabar protocolos comerciales que beneficiarían a productores de carne, frutas secas y legumbres. Sin embargo, China no otorgará un trato preferencial mientras no haya una señal política de Milei, según coinciden fuentes del sector privado.
Un ejemplo concreto es la "logística inversa" gestada en la Secretaría de Comercio: aprovechar los aviones que llegan con mercadería de plataformas como Temu y Shein para transportar productos argentinos en sus vuelos de regreso. Esta iniciativa requeriría coordinación presidencial directa para avanzar. Para los administradores de empresas con operaciones en Asia, la tensión geopolítica genera incertidumbre: mientras Estados Unidos presiona para limitar proyectos chinos, Argentina pierde oportunidades de inversión y acceso a mercados. La firma de protocolos sanitarios es urgente, pero insuficiente sin respaldo político de alto nivel.







